Un ciclista extremo

El caldense será el líder del Team Giant para 2015 y se prepara para mejorar su concentración a través del yoga y la meditación.

Marcelo Gutiérrez se destacó este 2014 por sus resultados en Brasil, Chile, Canadá y Austria. / Cristian Garavito - El Espectador

Este año se llevó por segunda vez el título en el Crankworx Garbanzo DH, en Whistler (Canadá), ¿cómo fue esta experiencia?

Está carrera de downhill es el descenso más largo del mundo, iba concentrado y tenía muchas ganas de volver a ganar porque era la carrera que más premiación tenía a nivel económico y la que mayor visión de los medios tenía. Aunque fue difícil gané con una buena ventaja y quedé satisfecho porque me coroné como el rey del Crankworx.

¿Qué se siente ser parte de los 10 mejores ciclistas extremos del mundo?

Ha sido de mucha satisfacción y alegría, ver que todo el trabajo que se ha hecho y todo el esfuerzo no ha sido en vano. Más que estar entre los 10 mejores, es ver hasta dónde he llegado como colombiano, he demostrado que con ganas y esfuerzos se pueden lograr las cosas.

Ha obtenido alrededor de 37 títulos en toda su carrera, ¿cuál ha sido el más significativo para usted?

Diría que lo más alto que he conseguido hasta ahora fue el sexto lugar en la Copa del Mundo de Austria 2013, allá estuve a milésimas del podio.

¿Qué viene para el próximo año?

Es interesante, porque seré el líder de mi equipo, el Team Giant, esto me permite ser la parte visible del grupo.

¿Por qué decidió dedicarse al downhill?

Cuando mi papá era joven fue ciclomontañista, practicó BMX y ruta, como crecí en medio de todo este deporte, a los 11 años le dije a mi mamá que quería practicar downhill, probé en la bicicleta de un amigo y me gustó el deporte.

Este es un deporte del que se vive gracias al patrocinio, ¿cómo empezó a conseguir recursos?

Gracias a Dios arranqué por mi familia y como mi papá tiene una tienda de bicicletas siempre conté con ese recurso. Además, mis ganas me hicieron pensar en cómo escalar, ir a competencias y buscar recursos para lograr salir del país. La única fórmula secreta que hay, es ponerle ganas a las cosas y tener una meta clara.

¿Cómo ve el apoyo de Colombia hacia este deporte?

Difícil, porque es reducido y, aunque hay un beneficio tributario que favorece a las empresas si apoyan el deporte igual estas no lo tienen en cuenta. Apoyar el deporte es bueno porque se le da la oportunidad a una persona de que saque el nombre del país adelante y lo deje en alto, además es un buen ejemplo para los jóvenes.

Una competencia inolvidable para usted.

Es difícil elegir una, pero la que me demostró y abrió los ojos ante el deporte fue el Panamericano de Argentina en 2007, esta fue mi primera salida del país y tenía mucho susto porque no sabía qué me iba a encontrar, no sabía como era la pista, no sabía cómo iba a responder. Finalmente, la pista me gustó bastante e hice un buen papel, gané en mi categoría junior y quedé segundo en los tiempos de la general.

¿Cuál es la pista más difícil a la que se ha enfrentado?

Definitivamente la de Méribel, Francia. Cuando llegué allá, me sentía como si no supiera montar en bicicleta, era muy empinada, tenía muchas raíces, era resbalosa, fue una experiencia dura como deportista, pero vi qué era lo que tenía que trabajar para el 2015.

¿Cómo se prepara para ser el mejor?

He venido trabajando mi parte psicológica con un entrenador del equipo, porque tengo una mente muy negativa y en lugar de ver las cosas de manera positiva, veo primero lo malo que me podría pasar, así que trabajo en mi concentración por medio del yoga y la meditación, para ser capaz de desconectarme del exterior cuando voy a competir.

Como deportista extremo, ¿cuál cree que es su límite?

El límite es uno mismo y sus miedos, por eso cada vez hay que conocerse más para ver hasta donde se puede llegar. Hay que dejar de medir los riesgos y soltar la rienda a muchas cosas para confiar en sí mismo.

Estaba en séptimo semestre de mercadeo cuando dejó de estudiar para dedicarse al deporte, ¿ha pensado en terminar su carrera?

Me gustaría terminarla porque es algo que empecé y no me gustaría dejarlo ahí, además me permitiría tener mi propio negocio, aunque sí la tengo clara y prefiero hacer lo que hago.

Le dicen ‘El lechón’ por su tendencia a ser gordo, ¿le ha afectado su imagen internacional este apodo?

Como a los 14 o 15 años decidí que no quería que me dijeran más así, porque me parecía un apodo muy feo, pero cuando fui a Argentina, mi primera salida internacional, me dijeron ‘lechón’, ahí me di cuenta que ya no había vuelta atrás, así que mucha gente me conoce por este apodo y aunque no es lo más agradable ya no me importa.

¿Cuál es el deportista que más admira?

Tuve la oportunidad de ver el vídeo de la película de Ayrton Senna y creo que la mentalidad que tenía, su filosofía como deportista es admirable. Si vengo al día de hoy hablaría de Mariana Pajón, es una gran persona, ve la vida con facilidad y tiene muy buena concentración en sus carreras.

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