Un dibujo para la paz y el perdón

Andrés García, ganador de la convocatoria de El Espectador para pintar la paz, asegura que los niños fueron su inspiración.

Andrés García posa con la edición especial de los 129 años de El Espectador, cuyo dibujo de portada es de su autoría.

¿A qué se dedica?

Yo soy de Neiva, tengo 23 años, soy economista de la Universidad Surcolombiana y ahora trabajo en una empresa prestadora de servicios. Vivo con mis papás y mis dos hermanos; tengo un hermano de dos años y medio y otro de 19 años.

Es economista. ¿Siempre le ha interesado el dibujo?

Siempre me ha llamado la atención, pero por motivos económicos o el desconocimiento de planes o becas a tiempo no pude iniciar una carrera afín al dibujo o al diseño. Me ha gustado desde que estaba en el colegio. Me gustaba participar en cuanta propuesta o trabajo en que tocara diseñar. Lo hago con mucha pasión.

¿Cómo supo de la convocatoria?

Leo todos los días El Espectador, en la oficina donde trabajo. Una mañana entré a la página y estaba la publicidad. En ese momento me llamó mucho la atención y, apenas leí de lo que se trataba, lo primero que hice fue un boceto, para que no se me fuera la idea, porque creo que siempre he tenido inspiración con las cosas que tienen que ver con paz.

¿Cómo se ha acercado a la paz?

Soy una persona muy calmada y alejada de los problemas y enfrentamientos con otras personas. Me considero un colombiano que ama su país y me duele ver cómo lo afecta el flagelo de la guerra, entonces he sido como vocero de solucionar las cosas por el lado amable del diálogo y creo que por eso he defendido el proceso de paz que se adelanta en La Habana, porque siento que no se debe plantear con base en una ideología política, una cara o el nombre de quien lo lleve.

La base de su dibujo es un niño. ¿Por qué?

No soy una víctima directa, pero me duele lo que se ve en las noticias: los niños son afectados o amputados, quedan huérfanos, las madres se quedan sin sus hijos o las guerrillas reclutan a los niños para la guerra. En estos momentos me duele profundamente que a mi hermanito, como a muchos niños en el país, le pase lo que les ha pasado a otros a causa de la guerra. Él fue parte de la inspiración. Para mí, él simboliza la niñez del país, lo que merecen tener: un país en paz con más oportunidades. Eso es lo que quiero y anhelo, y eso es lo que busco inculcar cada día a los demás.

¿Cual es su aporte a la paz?

Creo que la paz, más allá de un acuerdo, es lo que cada uno hace. Las cosas pequeñas son las que van sumando. La gente a veces piensa que cuando se firme un acuerdo no va a haber guerra, pero no es así; ese es el inicio de un camino que tenemos que construir como seres humanos, con actos verbales que uno cree que no son significativos. Perdonar es muy importante, es una tarea que debemos hacer todos para poder llegar a la paz.

¿A quién perdona?

#YoPerdono a todos los que en algún momento me han ofendido o a mi familia, o han utilizado palabras o actos que me vulneran de manera física o emocional, a personas que le han hecho daño al país y que de alguna forma han desangrado la imagen de Colombia ante el mundo.

¿Cómo se enteró que era la portada del especial de El Espectador?

Fue muy curioso porque no me avisaron. Nelson Sierra, el editor de fotografía, me llamó y me dijo que mi dibujo había quedado seleccionado, pero no volví a tener contacto con él. El lunes supuse que no había ganado. Sin embargo, ayer en la mañana no perdía la esperanza y lo primero que hice cuando me desperté fue entrar a la página desde el celular y vi la foto de mi dibujo. Sentí mucha emoción, mucha alegría. Creo que lo importante de todo es que el mensaje que yo quería transmitir de paz estaba en circulación por todo el país. Eso era lo que yo quería y lo logré.

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