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hace 14 horas

“Un gringo boyacense”: Zach Morris

En su primer video de YouTube, este norteamericano aparece en la feria gastronómica de Tunja mostrando lo que un gringo puede comprar con cinco dólares.

Zach Morris dice que estudió psicología para tener una vida interesante y emocionante. / Cristian Garavito
Zach Morris dice que estudió psicología para tener una vida interesante y emocionante. / Cristian Garavito

Usted es conocido por ser el gringo más colombiano, pero, en realidad, ¿quien es?

Soy un psicólogo neurolingüista estadounidense, carrera que sólo estudié para hacer mi vida más interesante y divertida. Nací en un pequeño pueblo de Carolina del Sur, que se llama Columbia (risas). Definitivamente siempre he sido un “columbiano” y hace tres años llegué a Colombia, porque una novia que tenía, de nacionalidad peruana, me invitó a conocer, pero lo que ella no sabía es que este país me iba a robar el corazón.

¿Cómo nació la idea de subir videos sobre Colombia a su canal de Youtube?

Hace ocho meses un amigo de Estados Unidos vio que estaba pasando mucho tiempo en Colombia y me dijo: “Oye, Zach, por qué no haces un video que muestre la comida de ese país”. Eso fue lo que me impulsó a hacer el primer video, que es en el que aparezco en una feria gastronómica en Tunja, mostrando lo que un gringo puede comprar con cinco dólares.

A su llegada a Colombia, por qué decidió radicarse en Tunja?

En el 2013, cuando llegué en compañía de mi pareja, que vino a hacer un intercambio, llegamos a Tunja, donde un amigo nos dio posada. Esa fue la razón por la que llegue allá. No escogí Bogotá porque no me gustó tanto, es demasiado grande y la movilidad es difícil. La relación con mi novia terminó prácticamente desde el día que llegamos. No me considero un buen novio (risas), así que ella se devolvió a su país y yo me quedé.

¿Qué sucedió luego de quedarse solo en Tunja?

Al inicio era un gringo perdido, porque no hablaba mucho español. Todo el mundo me decía cosas, pero me sentía muy confundido. Llevaba poco tiempo aprendiendo el idioma. Entonces me puse a hacer lo que todos los gringo hacen al llegar a este país y es enseñar inglés. De eso viví durante nueve meses, pero después de un tiempo me di cuenta de que no era lo mío. Lo que yo quería en realidad era hablar español.

¿Qué sucedió después de esos nueve meses?

Dejé de enseñar inglés y me fui a Estados Unidos. Allá me salió un trabajo, es decir, un camello relacionado con el turismo, y la verdad me llamó mucho la atención porque de alguna manera tenía que ver con lo que yo quería hacer. Dejé mi vida en Tunja porque, para ser sincero, trabajar como profesor de inglés en Colombia no es tan rentable. Cuando estaba en mi país me di cuenta de que me hacía falta Colombia.

¿Qué hizo entonces?

Regresé en el 2014, después de trabajar nueve meses allá. Cuando llegué a Colombia nuevamente fue una locura, porque era un gringo soltero de 25 años y con dólares. Digamos que tenía demasiada libertad y empecé a viajar por Colombia. En mi recorrido llegué a Bucaramanga, visité varias ciudades de la Costa, como Santa Marta, Cartagena y Barranquilla, y fue ahí cuando me di cuenta de la riqueza y la diversidad que tiene este país. Entonces pensé en cómo hacer turismo en Colombia y armé un proyecto.

¿Montó su empresa de turismo en Colombia?

No exactamente. Después de recorrer todas esas ciudades volví a los Estados Unidos, pero no me aguanté y regresé nuevamente a Colombia, ya decidido a quedarme. Entré a trabajar con el Gobierno, en la Secretaría de Educación de Boyacá. Ese es el trabajo más gratificante que he tenido, lo hubiese hecho gratis. La experiencia fue bastante autóctona. Llegué a pueblos apartados donde nunca habían llegado gringos.

¿De qué se trata el proyecto del que tanto habla?

Lo armé con base en mi experiencia como profesor de inglés en los pueblos colombianos. La idea es que jóvenes de mi edad que estén trabajando en oficinas, aburridos de lo mismo, venga a este país a hacer lo mismo que yo. Vivirían cosas inolvidables y los niños colombianos se verían beneficiados por lo que los norteamericanos pueden enseñarles.

¿Qué es lo que más disfruta en Colombia?

No me lo vas a creer, pero me fascina comer arepas de chócolo. Lo digo siempre en mis videos: la comida de acá es genial, porque sale de la tierra, es muy orgánica. La naturaleza es muy linda, las costumbres, la música, la gente es muy amable. Me gusta cuando me dicen “sumercé”, me parece algo muy cariñoso. Quise mostrar eso que tanto me gustaba y publiqué algunos videos que ya había grabado. Un buen día desperté y un periódico de aquí había publicado una nota sobre mí y eso me gustó mucho. Después de eso mis videos se volvieron virales.

¿Qué pensó en ese momento, cuando sus videos comenzaban a ser famosos?

El día en que vi la publicación del periódico, había hecho un pequeño viaje a mi país. Me sentí tan emocionado que no encontraba la manera de agradecer que me hubiesen tenido en cuenta y a mi gente colombiana por el apoyo, entonces se me ocurrió hacer un video de “un gringo boyacense” en Estados Unidos. Fue algo divertido por que llegaba a las ventanillas de los restaurantes y pedía comida de acá hablando español. Ya te imaginarás: ellos se quedaban gringos. Y al llegar acá hice “Siete razones por las que prefiero vivir en Colombia”, pero básicamente fue una forma de agradecer.

¿Qué lo motivó a hacer un video apoyando la paz en Colombia?

Ese video lo hice porque un día el equipo de comunicaciones del Gobierno me contactó y me preguntó si quería hacer un video refiriéndome a la paz. Como había contado, tengo en mente un proyecto de turismo, así que obviamente me conviene mucho que se consiga la paz. No lo pensé mucho y dije sí. Pero este video es aparte, ni siquiera lo publiqué en mi canal.

¿Qué viene para el gringo boyacense?

Voy iniciar una gira por Bucaramanga, Medellín y Cali. Fui contactado por algunas personas que me dijeron que les gustaría que hiciera un video de esas ciudades, pero me llama mucho la atención hacer un video de un gringo aprendiendo a bailar salsa. Quiero seguir mostrando más aspectos culturales de Colombia. Por otro lado, estoy intentando convertirme en un “youtuber”, que es como una salida de creatividad. No me siento restringido. Ese sería un sueño cumplido. Pero si las cosas no salen como lo tengo pensado, tengo un plan B: volver a mi país e ir desarrollando mi proyecto de turismo aquí en Colombia.