"Un mundo de poco glamour’"

Sergio Mejía es el director y guionista de ‘Animalario’, la animación colombiana ganadora de Los Ángeles Movie Awards 2012, desarrollada con tecnología Intel.

¿Por qué eligió la animación?

Durante mucho tiempo trabajé haciendo documentales y a lo largo de ese quehacer me di cuenta de que con la animación podía mostrar cosas que era difícil mostrar en video real. A partir de allí me fui encarretando.

¿Cómo se consolidó ‘Animalario’?

Las primeras animaciones que hice trataban temas documentales, pero al cabo de unos años, mientras trabajaba en el guión de Animalario paralelamente, me pregunté: por qué no hacer una propuesta independiente, algo con un tema más ligero y que nos ponga un reto para ver hasta dónde se puede llegar en 3D. Pasamos el proyecto a una convocatoria en la Cinemateca Distrital y tuvimos la fortuna de ganar como mejor propuesta para corto animado, y ahí arrancó la cosa.

¿Qué es ‘Animalario’?

La idea salió después de leer un poco acerca de experimentos genéticos y me pareció interesante mezclar una historia que tuviera que ver con la ciencia, con personajes de novela negra y contada desde los animales. Ahí nació la historia; hubo muchos bocetos hasta llegar a un jaguar, que es el protagonista.

¿Qué hace atractivo a este mercado?

La posibilidad de contar una misma cosa desde diferentes perspectivas y estilos. Todo está por crearse desde la animación digital, el 3D revitaliza un poco la mirada; la gente está acostumbrada a la imagen real, a la misma imagen de novela. Entonces es mucho más interesante redirigir la mirada a nuevas formas de contar las historias.

¿Cuándo disfrutaremos de esta producción?

Estamos programando varias presentaciones gratuitas. El corto no es un producto comercial, es más una propuesta para adquirir experiencias, pensar en cosas más ambiciosas, y sobre todo es una escuela para cualquiera que quiera hacer producción.

¿Qué tan competitiva es la industria de la animación en Colombia?

Todavía nos falta un poco, pero vamos por buen camino. Lo importante es que hay que ser ambiciosos en propuestas y empezar a hacer cosas bien interesantes. Hay apuestas que hacen que uno pueda soñar con que la industria crezca. Se debe empezar a producir desde adentro.

¿Lo más divertido de este ámbito?

Siento que la animación es muy agradecida con el trabajo, todo el tiempo que uno le bota a la animación se ve recompensado. Por mucho tiempo hice cortometrajes en imagen real y uno finalmente no queda 100% contento, hay algo que falta.

¿Podrá Colombia estar a la altura de las grandes compañías de animación en el mundo?

Sí, pero toca buscar alianzas con países que también produzcan animación. Siento que Colombia sola no es suficiente; un aliado podría ser Perú e incluso India. Aquí necesitamos más centros de educación, que las personas que enseñan también entiendan que se debe instruir en cosas realmente interesantes. Muchas personas piensan que hacer animación es fácil porque todo está en el equipo, pero la capacidad de la herramienta está a la altura de la persona que pueda dirigirla.

¿Qué acogida ha tenido la animación en la cinematografía colombiana?

No estamos acostumbrados a ver animación colombiana. Con Animalario hicimos una presentación en español y no tuvo la misma acogida. A la gente le cuesta acostumbrarse a ver animación hablada en “colombiano”. Nos falta entender un poco qué significa hacer una animación y que los animadores busquen la manera de abordar temas que llamen la atención de todos.

¿Por qué el mundo de la animación no es tan popular en Colombia como otras prácticas?

Los animadores somos personajes un poco ‘ñoños’ y encerrados. Este es un mundo de poco glamour y nos hemos aislado un poco del medio, y eso hace que no seamos tan conocidos. Deberíamos empezar a mostrarnos y hacer ver que podemos crear cosas interesantes. Por eso hay que apostarle mostrarnos. Donde está la medida interesante es en el público, para tener una buena retroalimentación. La única forma de ver qué tan lejos podemos llegar es exhibiéndonos.

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