Un productor de emociones

El cineasta Franco Lolli, después de representar a Colombia en el Festival de Cannes de 2014 con la cinta que refleja la realidad de una familia colombiana encasillada en los estratos sociales, se prepara para presentarla en el país.

Franco Lolli, en 'Casa E', después del preestreno de su tercer proyecto cinematográfico. / Cristian Garavito - El Espectador

El filme se estrenará el 28 de mayo. ¿Qué expectativas le genera?

Que llegue a todo el mundo. En la premier, que fue el jueves pasado, recibí muy buenos comentarios, uno de ellos vino de una amiga que es cineasta, me dijo que esta película iba a ser muy importante para la historia del cine colombiano, porque nunca las dos clases sociales que existen en Colombia habían sido tan bien representadas, sin amarillismo. Algunas personas se conmovieron con Eric, el personaje de la película, porque se vieron reflejadas en él.

Sus películas se han realizado con personas que no tienen experiencia en la actuación, ¿cómo fue esta vez?

Desde 2007 trabajo con actores naturales. Entonces, para mí no hay gran diferencia entre un actor profesional y un actor natural, a los dos los trato igual. No es complicado trabajar con personas que nunca habían estado frente a una cámara, lo importante es trabajar con los personajes que son.

¿Cómo fue el proceso de encontrar a los actores naturales de “Gente de bien”?

Fue un casting de siete meses, normalmente es de dos meses. Estuvimos en colegios, fundaciones, parques, en el Instituto de Bienestar Familiar, fuimos a todos los sitios posibles y en ese proceso vimos dos mil niños para Eric, el personaje principal, finalmente fue una casualidad, lo encontramos en la calle.

¿Cuál es la ventaja de trabajar con actores naturales?

Escoger gente que tenga que ver con el personaje, en este caso trabajé con un niño y un padre que tienen una vida similar al papel que interpretan.

¿En algún momento hubo improvisación?

No les doy el guion a los actores, sino que les cuento lo que va a pasar en la escena para que ellos a partir de las improvisaciones, que dirijo, encuentren las situaciones. Hay una en la que el niño baila reguetón y es porque en la vida real él quiere ser cantante de este género.

Y en esa experiencia, ¿su vida también está reflejada?

Está basada en lo que sentí cuando era niño, es una sensación de no estar en el puesto correcto de la sociedad, un complejo social de una figura paterna ausente. Entonces, es una fantasía de cómo habría sido mi vida con un papá, con una autoridad. Es una película sobre la infancia, sobre la familia que está encasillada en las clases sociales.

La falta de autoridad trae como consecuencia ser rebelde. ¿Esa rebeldía le ha causado problemas?

Es a la vez una causa que me ha costado todos los problemas de mi vida y que me ha permitido todo lo que he logrado, porque al no aceptar una autoridad, tengo que ser la autoridad, eso me hizo crear mi empresa de producción y ser el director.

¿Una película colombiana que le haya gustado?

Me gusta el trabajo de Víctor Gaviria, creo que él trata los temas sin amarillismo y con respeto a sus personajes. Rodrigo D, es un trabajo que él hizo ganándose la confianza de los sicarios, es un genio.

¿Qué significa el reconocimiento?

No es algo que me importe, antes los premios me interesaban, ahora no. Me interesa más la Copa América que el Festival de Cannes.

¿Escribiría para televisión?

No por ahora. Creo que la televisión no representa realidades.

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