Un retrato del presidente

El filósofo y abogado reconstruye el contexto de los últimos 20 años a través de la vida política del primer mandatario, a quien define como ambicioso, pragmático, calculador y oportunista.

El antioqueño Jorge Andrés Hernández también es el autor de ‘El último inquisidor’, una obra sobre Alejandro Ordóñez. / Óscar Pérez - El Espectador

¿Cree que Juan Manuel Santos es un político más del montón o diferente a los demás?

Tiene atributos similares a todos: es ambicioso, pragmático, calculador y oportunista. Pero posee un olfato notable, un carácter imperturbable y una cabeza fría que supera a los demás de su generación.

¿Considera que es más politiquero que político?

Es lo uno y lo otro. Sabe moverse como pez en el agua entre clientelistas rancios y entre caciques locales y regionales que sólo están interesados en prebendas particulares. Pero también sabe dialogar y hallar consensos con sus enemigos políticos e ideológicos a nivel nacional y continental.

¿Cree que es un político sagaz, hábil, que sabe mover muy bien los hilos de la política?

No es un intelectual o un erudito. Es un hombre de acción, con una inteligencia política extraordinaria, que sabe mover las fichas (o esconderlas) cuando es necesario.

¿Su trabajo sobre ‘Juan Manuel Santos, el jugador’ es más una biografía que una radiografía sobre la política en Colombia?

Son las dos cosas a la vez: es una biografía política y un retrato de la política colombiana contemporánea.

Desde hace dos décadas Juan Manuel Santos quiso ser presidente de la República, ¿cree que es un perfecto malabarista ya que logró su objetivo?

Es un acróbata que conoce uno de los secretos esenciales de los triunfadores: detrás de cada triunfo se esconde una serie de fracasos. Cuando algunos se retiraban en el camino, tras las derrotas, Santos tuvo una paciencia y una perseverancia constantes para llegar a la cúspide del poder.

¿Ser traicionero es una de las virtudes o defectos que tiene Juan Manuel Santos?

Una virtud profesional, porque el camino al poder está plagado de traiciones y deslealtades, y quien no las practica debe abandonar el oficio de político. Y un defecto personal porque es difícil confiar en él.

¿Es mucho mejor un Juan Manuel Santos que un politiquero con ansias de poder como es Álvaro Uribe Vélez?

No creo que a ese nivel existan diferencias fundamentales entre Santos y Uribe. Es más una cuestión de formas. Santos es sutil, Uribe es pedestre. Santos es de cabeza fría, Uribe es primitivo. Pero Santos es tan politiquero, traicionero y ambicioso de poder como Uribe.

¿Usted con su libro quiere mostrar la cara jamás vista de Juan Manuel Santos?

El libro, Juan Manuel Santos, el jugador, pretende crear un retrato integral de Santos como político. Muestra en perspectiva histórica su lado ambicioso, cínico, pragmático y oportunista. En esa medida, dibuja el cuadro completo.

¿Trata de reflexionar en su libro sobre lo que es la política en el país o simplemente mostrar lo que es la política colombiana?

Ambas. Es un retrato descriptivo de la política nacional a través de un político como Juan Manuel Santos, pero es también un análisis reflexivo, contextual y crítico sobre la política colombiana.

Usted no trata de denunciar nada contra Juan Manuel Santos, pero, ¿si quiere contar unas verdades que la prensa no se ha atrevido a mostrar?

La prensa y los medios están atrapados en la mirada coyuntural, fragmentaria, del día a día. Eso impide pensar en el conjunto, en el contexto. El libro reconstruye el contexto de los últimos 20 años, a través de la vida política de Juan Manuel Santos y, en esa medida, cuenta unas verdades que desaparecen con la mirada de los medios masivos.

 

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