Un sindicato frente a las cámaras

La Asociación Colombiana de Actores (ACA) busca contrarrestar ‘la cotización discriminada de artistas y productos, ofrecerle al medio un grupo de profesionales idóneos y reclamar las condiciones necesarias para realizar su trabajo’, explica el experimentado director bogotano.

El actor Víctor Mallarino forma parte de una familia históricamente ligada al arte. / Archivo - El Espectador

¿Por qué toman la decisión de agremiarse si la palabra sindicato tiene connotaciones tan negativas en Colombia?

La decisión de adelantar iniciativas impostergables no debe tomarse pensando en las malas experiencias del pasado o de los demás. Los actores tenemos necesidades propias de nuestro oficio y debemos entrar a negociar con el Estado y las fuentes de trabajo desde ese punto de partida. Igual que un controlador aéreo o el ingeniero de una mina de mercurio.

¿Cómo surgió la idea?

Un grupo reducido de profesionales, inquietos por las disminuciones en los indicadores de aceptación de los productos de televisión y la realidad de los otros medios, como el teatro o el cine, donde es tan espinoso el camino para realizar proyectos, comienza a plantear el camino para formalizar la profesión del actor y entrar en contacto con quienes realizan las obras.

¿Cuál es el objetivo?

Ofrecer al medio un grupo de profesionales formados e idóneos y reclamar las condiciones necesarias para realizar un trabajo que tiene la misión de entretener y, ojalá, educar e informar. Un actor que debe realizar tres proyectos simultáneos o cumplir jornadas extenuantes no tiene la concentración que demanda el arte de encarnar personajes. La capacitación ligera y la creencia de que los actores se forman en los gimnasios y las portadas de revista han llegado a confundir tanto al público general como a los mismos aspirantes a la profesión.

Las grandes programadoras de televisión están orientadas al lucro. ¿Qué los hace pensar que podrían llegar a un acuerdo?

El negocio del entretenimiento no es la Cruz Roja. Hay oferta, demanda y cotización discriminada de actores y productos. Son las leyes del mercado y nosotros tenemos que actuar pensando en un futuro sostenible y duradero para que, en conjunto, todos los integrantes del negocio del entretenimiento hagamos un sello colombiano de altísimo nivel. Está demostrado que se tiene el potencial.

¿No les da temor que los contratos empiecen a disminuir?

Tendremos momentos de tensión y de éxito. Quien no esté dispuesto a correr riesgos y a pelear con la razón y con visión futura, no es interesante para nosotros.

¿Recibirían en el sindicato a un actor que haya participado en un ‘reality’ pero que esté de acuerdo ideológicamente con las peticiones de ACA?

Recibimos a todo aquel que tenga talento y esté dispuesto a formarse. Quienes hoy cumplen las condiciones establecidas en los estatutos pueden formar parte inmediata de ACA. Siendo francos, desde el punto de vista de los actores de oficio en nuestro país, los realities están tan estigmatizados como los sindicatos desde la visión histórica general.

¿Cómo ve el futuro para los actores en Colombia?

Depende de nosotros mismos. Si apreciamos nuestro trabajo y lo entendemos, vamos a poder decirles a quienes sea necesario qué es realmente un actor y cómo se forma y ejerce. La plataforma de medios para proyectos de ficción es muy ancha, y si planteamos un futuro ambicioso y vemos las oportunidades de negocio, esto puede ser muy próspero para todos. Si nos quedamos esperando a que nuestro mánager nos llame feliz y agradecido con un canal o una productora porque nos consiguió a los arañazos un casting, seremos, cada vez más, simples protagonistas de telenovela.


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@mariangelauc

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