Un sonido que persiste

Empezó como baterista en algunas bandas nacionales y ha trabajado para artistas internacionales como Ricky Martin, David Bisbal y Alejandro Sanz. En Los Ángeles (EE.UU) incursiona en otras facetas, porque la música es su mayor pasión.

Andrés Torres es un músico polifacético que hace historia detrás de bambalinas. / Archivo particular

¿Cuándo se dio cuenta de que la batería era algo más que un “hobby”?

Nunca lo vi como un trabajo. La batería ha sido siempre el instrumento con el que me he sentido cómodo.

¿Se mediría a un duelo de baterías?

No, nunca. No soy tan competitivo con la batería. Me gusta más hacer música que estar compitiendo por quién hace los mejores trucos o quién toca más rápido.

¿Qué influencias musicales lo han marcado?

Empecé escuchando jazz, luego la ola del punk californiano llegó a mí e influyó mucho en mi profesión como músico. El álbum que más recuerdo fue Blood Sugar Sex Magik de los Red Hot Chili Peppers, de 1991. En mi profesión como productor y músico debo abrir mi mente a nuevos sonidos.

¿Cómo es uno de sus días?

Grabando baterías, componiendo, produciendo y tocando en vivo para La Santa Cecilia. Disfruto cada faceta de mi profesión, porque me permite cambiar de sombrero cuando lo desee. Siempre estoy en constante actividad.

¿Y cómo hace para dedicar tiempo a su vida personal?

Afortunadamente cuento con una persona que entiende mucho la pasión por lo que hago. Hay espacios en el día que tomo para compartir con mi novia y mis amigos, pero cero rumba, soy más juicioso. Es una vida de sacrificios, que en su momento dará resultados.

¿Qué música escucha?

Toda. Estudié música clásica, composición erudita; trabajé en una banda que mezcla cumbia con otros ritmos. Cuando viajo escucho Lucho Bermúdez, Los 50 de Joselito... Ahora trabajo mucho en la industria del pop. Uno no le puede decir no a nada, porque de todo se debe aprender.

¿Qué significa para usted ser colombiano en otro país?

Es una buena carta de presentación en la música. Sin duda alguna Colombia está siendo reconocida por el talento de los artistas. Las disqueras están apostando por artistas nuevos, que están dejando huella por su buen trabajo.

¿Cree que Sebastián Krys, el productor argentino, fue un golpe de suerte en su vida?

Siempre persistí para que él conociera mi trabajo. Él fue un gran golpe de suerte, pero siento que si no lo hubiese conocido habría hecho todo lo posible por estar donde estoy hoy, trabajando en lo que me gusta y aprendiendo cada día de mis múltiples ocupaciones.

En su faceta como productor, ¿qué proyecto musical lo ha marcado?

He tenido la oportunidad de trabajar con artistas muy reconocidos, pero uno de los artistas con los que empecé esta carrera fue Arévalo, un músico y compositor colombiano que es honesto y entregado a su trabajo y que recomiendo escuchar.

¿Qué aprendió de Alejandro Sanz?

Es un compositor rico en armonía. Sabe qué quieren sus fans, hace música para ellos y dentro de su complejidad en las letras encuentra un punto de equilibrio, sin recurrir a lo sencillo.

¿Cuál es su peor defecto?

La impaciencia y la intolerancia. A veces estar tanto tiempo en esta profesión hace que a uno le cueste entender otras posiciones, porque me gusta hacer las cosas a mi manera, pero estoy trabajando para ser más tolerante.

¿Con cuál artista le gustaría trabajar?

Me emociona trabajar con los artistas nuevos, que están revitalizando la escena musical en Colombia. Artistas como Estemán, Juan Pablo Vega y Arévalo, entre otros, son personas que tienen bastante para proponer y con quienes me gustaría colaborar.

¿Qué proyectos tiene?

Quiero hacer un estudio de grabación en Subachoque, uno de los lugares que marcaron mi vida, un lugar a donde los artistas lleguen y puedan disfrutar su estadía y, por qué no, pasar vacaciones. Espero que se pueda dar pronto, pero por ahora debo continuar trabajando en Los Ángeles (EE.UU).

 

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