Una historia sobre “las frecuencias del amor”

Roberto Flores cree que su faceta de productor le permite hacer posibles sus sueños como director. Dice que lo más difícil de hacer cine desde el Caribe es combatir la fuga de talento.

El barranquillero Roberto Flores Prieto fue galardonado como el mejor director en la categoría Cine Colombiano en el Ficci 55. /Producción Ruido Rosa

¿Cómo define un “ruido rosa”?

Como una historia acerca de la sintonía y las frecuencias del amor.

¿Qué es el amor para usted?

La única utopía en pie.

Ya tiene aproximadamente veinte años trabajando con el guionista Carlos Franco. ¿Qué le gusta de su espíritu creativo?

Su capacidad de detectar lo bello y lo triste en la condición humana.

¿Por qué siempre ha llevado a sus documentales sus preocupaciones políticas y sociales?

Siempre me ha gustado hablar de la sociedad a partir del individuo en la ficción, y del individuo a partir de la sociedad en el documental.

¿Se siente más cómodo en documentales o en argumentales?

Me considero un director de ficción que hace documentales.

¿Qué tanto Roberto Flores, el director, se nutre de Roberto Flores, el productor?

El Roberto Flores productor es el que hace posible que el Roberto Flores director sueñe.

¿Cuál fue la semilla inicial del documental “La hija de la luz”?

Mi deseo por acercarme a la música palenquera y entender un poco más mi región. Luego se volvió un retrato de familia.

¿Cómo fue la experiencia de dirigir un programa como “Waldo y los Numerolocos”, para el público infantil?

La animación es un terreno duro pero bello, y Waldo representó para mí la posibilidad de crear algo que mis hijas pudieran disfrutar.

¿Qué significa para usted “Cazando luciérnagas”?

Amor, orgullo, aprendizaje.

¿Siempre una imagen vale más que mil palabras?

Casi siempre, aunque hay palabras muy contundentes.

¿Qué historias le gusta ver en pantalla?

Historias honestas, humanas y transformadoras.

¿Qué es lo más difícil de hacer cine desde el Caribe?

Lograr continuidad y combatir la fuga de talento.

¿Cómo se puede descentralizar el cine nacional?

Trabajando, formando y persistiendo.

¿Qué tiene en cuenta al momento de escoger a los actores con los que trabajará?

Que sean capaces de transmitir las verdades más profundas de mis personajes.

¿Cuáles son los retos que le gusta proponerles?

Que estén dispuestos a dejar sus vísceras sobre la mesa y erradicar por completo cualquier asomo de vanidad.

¿Qué tipo de humor cinematográfico le gusta ver?

Amo la deadpan comedy bien hecha. No me gustan los chistes, disfruto de lo absurdo en lo cotidiano.

¿Cómo recuerda su etapa de formación en la escuela de San Antonio de los Baños, en Cuba?

Como una etapa llena de sueños, rigor y obsesión por el cine.

Una aventura por cumplir.

Vivir intensamente hasta el último de mis días.