Una realidad cosmopolita

La obra literaria del escritor chileno ha sido publicada en 14 idiomas. Esta vez, el detective insignia de sus libros, Cayetano Brulé, investigará el crimen de un especialista en cultura precolombina.

Roberto Ampuero es especialista en novelas policiales. Ha sido profesor, columnista y en 2013 fue ministro de Cultura del gobierno chileno de Sebastián Piñera. / Liz Durán

¿Qué lo cautiva del género policial?

La capacidad que tiene para que el protagonista pueda investigar un tema y enfrentarlo. Tiene una fuerza que arranca en la primera página.

¿Cómo caracteriza a los lectores de este género literario?

Son muy exigentes porque quieren que las explicaciones sean lógicas.

Cayetano Brulé es el protagonista de siete de sus novelas. ¿Cómo ha sido el proceso de construcción del personaje?

Lleva 21 años. Tiene una identidad fuerte. Su característica es que investiga casos que van más allá de las fronteras chilenas. Es cubano, pero vive en Chile y ve el mundo desde los ojos de un latinoamericano.

¿Cómo ve el mundo un latinoamericano?

Establece los términos de la igualdad. Da cuenta de un mundo globalizado que recalca una realidad cosmopolita.

Dice que su obra está basada en una realidad cosmopolita, ¿a qué se refiere con ello?

Es algo marcado por mi experiencia personal. En los últimos 40 años he vivido fuera de Chile. Eso moldea una literatura que escapa de los márgenes de un país determinado. Me interesa mostrar el mundo globalizado, donde las fronteras tienen otro carácter y donde las causas de los crímenes están interrelacionadas y superan las fronteras.

¿Qué nueva faceta tiene Cayetano Brulé en esta última novela?

Un hombre interesado por quién escribe la historia. Además es un detective mayor, que busca el amor y que empieza a calcular que le quedan pocos años de investigación y se cuestiona lo que ha hecho.

¿Qué tiene Cayetano Brulé de Roberto Ampuero?

Estamos marcados por haber vivido gran parte de nuestras vidas fuera de nuestro país de origen. Además del interés por culturas diversas y el respeto por la diversidad.

Como ministro de Cultura de Chile, ¿cuál considera que fue su mayor logro?

La descentralización de la difusión de la cultura. He sido el único ministro de la historia del país que ha ejercido desde una región y no desde la capital. Eso fue una señal para las regiones y de que Chile necesita más regionalización. Hay que superar la brecha en consumo cultural que existe entre Santiago y el resto del país.

¿De qué manera contribuyó a esa descentralización?

Se construyeron 37 centros culturales y cinco teatros regionales de nivel internacional y se activó un programa que suministra actividades culturales de alto nivel a distintas regiones.

¿Considera que el nuevo gobierno de Bachelet continúa con esas labores?

Creo que con esas elecciones la ciudadanía habló. El 60% de la población no fue a votar. En el tema de la cultura, cada gobierno es libre de establecer sus énfasis, pero creo que combatir la brecha que existe entre Santiago y el resto del país es fundamental.

En Cuba hizo parte de las Juventudes Comunistas. ¿Qué recuerda de esa experiencia?

Desde el colegio en Chile fui joven comunista. Renuncié a las Juventudes dos años después de haber llegado a Cuba, pues conocí el país y su experiencia. Me hizo renunciar a la falta de libertad y de oportunidades.

Ejerció el periodismo en Alemania. ¿Por qué no siguió por ese camino?

En Alemania basta con tener una carrera para ejercer el periodismo. Después fui columnista durante muchos años de El Mercurio, en Chile. Por ahora quiero tener un poco más de tranquilidad y no tener la presión de eso.

Ha sido docente, político y escritor. ¿Con cuál de las tres se queda?

Escritor. La literatura ha sido el eje de todo lo que he hecho.

¿A qué público aspira llegar?

Nunca lo he planteado. Simplemente escribo porque siento que tengo que hacerlo. No es posible imaginar el público cuando tu obra llega a muchos países.

¿Qué es lo que más lo apasiona?

Escribir y estar con mi esposa en mi casa en el campo.

¿El lugar en el que suele escribir?

Ahora es Olmué, un lugar entre Santiago y Viña del Mar. Hay lugares y espacios que invitan a escribir y otros que no.

¿Qué es lo que más le gusta de Chile?

El hecho de que tiene tantas zonas despobladas que uno puede explorar.

¿Qué sigue ahora en su vida?

Gracias a mi esposa entendí que ya viajé suficiente, ya hice suficiente, y ahora es hora de tomar las cosas con calma y disfrutar las cosas pequeñas.