Una travesía contra el olvido del pasado

La más reciente novela del escritor relata la expedición que zarpó del puerto de La Coruña en 1803, cuya misión era llevar la recién descubierta vacuna de la viruela a los territorios de ultramar. Veintidós niños huérfanos, una mujer encargada de cuidarlos y un médico eran parte de la tripulación.

¿Cómo fue la primera imagen de “A flor de piel”?

La primera imagen fue la de un barco de vela lleno de niños que zarpaba hacia América. Esa imagen azuzó mi curiosidad. ¿Cómo había sido posible pertrechar semejante expedición? ¿Qué cuestiones éticas y morales levantó el hecho de utilizar niñas para transportar una vacuna?

¿Cómo comenzó el proceso de investigación sobre la viruela?

De una manera muy tradicional, visitando archivos como el de la Marina española y el de Indias en Sevilla, así como el de la ciudad de La Coruña. También recopilé todo lo que se ha publicado sobre la expedición, aunque no era mucho. Luego hablé con historiadores, psicólogos y periodistas y localicé a los descendientes de la protagonista de la historia, Isabel Zendal.

¿Qué fue lo más complicado en el proceso de recopilación de documentación para la obra?

Encontrar algún documento o prueba de los orígenes de Isabel Zendal. No quería inventarme ese personaje, necesitaba información y la encontré de casualidad, a través de un amigo periodista. Pude averiguar cuál había sido su vida antes de zarpar con la expedición.

¿Por qué un hecho tan importante como esta expedición humanitaria tuvo tantos y tantos tropiezos, especialmente políticos?

Era una época negra de la historia de España, con el imperio en pleno declive. Y además, la propia naturaleza de la expedición se prestaba a todo tipo de cuestionamientos. ¿Era lícito utilizar huérfanos? ¿Y si el barco se hundía, quién se responsabilizaba? Había un gran riesgo implícito en toda esta aventura y a más de un político le disgustaba.

¿Cuántos meses, quizás años, le costó construir la obra y redactarla?

He tardado tres años en acabarla. El trayecto era muy largo y tuve que documentarme sobre cada lugar y cada personaje.

¿Pretendió, desde el comienzo, que Isabel Zendal se quedara en el corazón de sus lectores?

Siempre me pareció que era la pieza clave de esa expedición. Sin ella, no había niños; y sin niños, no había expedición. Además, me interesaba su desarrollo vital, como mujer, y luego como mujer marginada en su propio mundo, y cómo logró encontrar su lugar.

Isabel, Francisco Xavier Balmis y Joseph Salvany se “pelean” el protagonismo en la novela. ¿Esa fue su intención?

No, porque desde el principio se sabe que Balmis buscaba todo el protagonismo. Y consiguió más: la gloria. Quienes cayeron en el olvido fueron Isabel y Salvany. De todas formas, son los tres personajes principales, sobre los que descansa toda la historia. Me pareció interesante recrear su convivencia, en circunstancias a veces tan duras y hostiles.

¿Es una obra homenaje a la persistencia médica?

A la gloria de la medicina, sí. Aquella expedición era el principio de la sanidad pública. Fue un hito, injustamente olvidado.

¿Después de tantos años de trabajo, desde 1803, llega el olvido histórico?

El olvido llegó mucho antes. Por varias razones, porque en España ocurrían cosas tan graves que eclipsaron este rayo de luz en el ocaso del imperio que fue la expedición. Y también porque los hombres recuerdan con más facilidad las gestas de guerra que las aventuras humanitarias.

¿ “A flor de piel” invita a la reflexión histórica, política, médica, amorosa?

Creo que un poco de todo. Es sobre la naturaleza humana, sobre las contradicciones y la complejidad del alma humana. Hacer el bien resulta mucho más complicado de lo que parece.

¿Después de esta magnífica obra tiene otra lista por el mismo corte para ser publicada?

No, la verdad es que ahora estoy buscando tema.

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