Una voz con buena vibra

Fernando Dávila comenzó su carrera como imitador para poder abrirse paso como músico. Después de haber participado en “A otro nivel”, sigue compartiendo escenarios con su hijo.

Con la fundación Casvida, Fernando Dávila da clases de música y teatro a niños y jóvenes. / Óscar Pérez

¿Cuál es el recuerdo más temprano que tiene de la música?

Tengo un recuerdo muy nítido de las canciones de Óscar Agudelo, sobre todo de las guitarras de La cama vacía. Cuando mi madre hacía sus reuniones en la casa, ella ponía esa música, que a mí me parecía muy triste; cuando era niño me hacía llorar.

¿Cómo fue su infancia en Cali?

Mi padre, según lo que he podido averiguar, tenía ascendencia caucana y mi madre era de Buenaventura. Cali fue el epicentro para crear este prototipo (risas). A pesar de no haber tenido padre –porque falleció al poco tiempo de yo naciera–, tuve doce hermanos. Cuando uno es niño necesita compañía y por eso tuve una infancia muy feliz.

¿Por qué comenzó su carrera como humorista?

Siempre quise ser músico. Era una carrera muy costosa y decidí volverme imitador. Para diferenciarme del resto creé al indio Chimbilí, un personaje que transmite la cosmovisión indígena y trata a todos como hermanos. Es una etapa muy bonita de mi vida que continúa en paralelo con mi carrera como cantante.

¿En qué momento la espiritualidad se vuelve tan importante?

Creo que pasé por todas las religiones del mundo hasta que, haciendo el trabajo de campo para crear al indio Chimbilí, conocí las medicinas ancestrales y reconocí que no estamos solos. Comprendí que todos estamos conectados y que el universo vibra en cada uno de nosotros.

¿Cómo lo ha cambiado esa forma de ver la vida?

Cuando comencé a mirar hacia dentro, mi ego comenzó aplacarse. Empecé a comer mejor porque entendí que “el no matarás” de la Biblia se refiere a toda la naturaleza. La enseñanza más grande que me ha dejado recorrer estos caminos es que todos estamos peleando por lo que deseamos, por nuestros sueños, mientras quien mira hacia adentro puede despertar.

¿Qué le dejó a su carrera concursar en “A otro nivel”?

Al principio no quería participar, pero finalmente fue lo mejor que me ha pasado. Pude mostrarme como soy y compartir lo que estaba vibrando en mi ser y mis instrumentos. Además, pude hacer fusiones de mi música con reguetón y salsa, algo que siempre había querido hacer.

¿Cómo fue compartir escenario con su hijo?

Fue el mejor regalo que me han dado. En algún momento de mi vida me fui a vivir a Europa y regresé porque sentí que estaba perdiendo a mi familia. El programa me recordó otra vez que todo tiene su tiempo. En este momento, Dios y mi familia son todo en mi vida y la oportunidad de mostrar ese amor no tiene precio.

¿Fue muy duro salir del programa por motivos de salud?

Todo sucede por algo y para algo. Nos han enseñado que un ganador es quien llega de primero, pero no es así. El tiempo me ha ido demostrando eso porque me siento ganador aunque no quedé de primero. Las competencias estimulan nuestro ego pero, en mi caso, no entré a competir con nadie, porque los amaba a todos.

¿Por qué siguió haciendo música con su hijo?

No tuve padre y por eso creo que todo el amor que no pude recibir lo fui aprendiendo para dárselo a mi hijo. Sé que él tiene su propio rumbo como artista, así como yo tengo el mío, pero decidimos trabajar juntos para realizar la promesa que hice cuando regresé de Europa y le dije a mi familia que jamás los volvería a dejar.

¿A qué se fue para Europa?

Me contrataron para cantar. Anteriormente habían asesinado a un hermano de una manera injusta y muy violenta. Se dio el viaje y me fui, pero en el proceso dejé a mi familia en una soledad terrible. Renuncié a todo por volver con ellos y no me arrepiento. El corazón nunca se equivoca.

¿Qué viene para “El Indio Harin”?

Junto a mí hijo, acabamos de hacer una gira y también lanzamos el dvd Somos familia. Ahora planeo grabar América, de Nino Bravo, con toda la orquestación andina. Con mi hijo también estamos a punto de grabar La tierra, nuestra tercera composición en conjunto.