En la vida de Mireya

La actriz, que interpreta a la antagonista en la novela sobre la vida de Lady Tabares, protagonista de la película “La vendedora de rosas”, prepara una obra de teatro y realiza la producción de un cortometraje.

El papel de Mireya, en la producción de RCN, es el primer protagónico de la actriz Jennifer Arenas. / Andrés Torres

Pasó por muchos colegios. ¿Por qué la echaron?

No fue por bruta, fue por necia e indisciplinada. Era muy maldadosa. En el colegio de La Presentación nos encerrábamos con una amiga en el salón para encender papeles y hacer una llamarada, y no entrábamos a clase. Ya ni me acuerdo de todas las cosas que hacíamos.

¿Qué le decían sus papás?

Me preguntaban si necesitaba un psicólogo. Yo les decía que en el colegio no iba a ser muy juiciosa, pero cuando saliera me iba a destacar. Pero sí se preocupaban bastante. En la época del colegio la pasé muy bueno y no me arrepiento de nada.

¿Cómo empezó en la actuación?

Comencé en 2006, cuando estaba en noveno, como por molestar. A los dos años hice un reemplazo acá en Bogotá con un grupo que hacía obras sociales en los colegios. A los seis meses nos vinimos a Bogotá con mi familia. Yo quería estudiar medicina, pero siempre me gustó la actuación, por lo que hice extras y después pasé a figurante. Lo primero en lo que quedé fueron cinco capítulos para Niñas mal y unos capítulos de Pablo Escobar.

¿Qué pasó con la medicina?

Aun vivo encantada de la medicina. Hoy leo mucho y me gusta mucho la medicina hindú, ayurveda, en la que se trabaja la conciencia de los alimentos. Todos tenemos tres doshas, que son los elementos tierra, fuego y aire. Tiene que ver mucho con las plantas, los chacras y los puntos de energía del cuerpo.

¿Quién es Mireya?

La van a odiar. Se encuentra con Lady Tabares y tienen peleas, pero esto cambia cuando aparece Marco García. Mireya tiene tres momentos: cuando conoce al director de la película y otro en el que conoce a alguien que le cambia la vida, ahí se va al canibalismo. Son tres momentos muy diferentes que la hacen muy humana.

¿Su vida también ha tenido momentos así?

En cada etapa de mi vida trato de entender qué me pasa. El paso de niña a adolescente fue muy duro: darme cuenta de que tenía que ser adulta cuando a mí me gustaba ser niña. Ahorita siento que veo la vida con más calma, trato de entender que no todos somos iguales. Dejé mucho la rebeldía. Antes era muy dramática, ahora soy más calmada, aunque eso va en mi esencia.

¿Cómo llegó a Mireya?

Hice tres castings para Lady Tabares y después me llamaron para decirme que Natalia había quedado con el papel, pero me propusieron el personaje de antagonista y me preguntaron si quería hacerlo, porque tenía una cortada en la cara, y acepté. Es un personaje interesante.

¿Fue difícil crearlo? No es un personaje de la ficción sino de la vida real.

Mi miedo era caer en el cliché. Yo tengo calle, pero no fui la más ñera. Hablé con el director, vi la película muchas veces, para entender su universo. Entonces, realmente la preparación fue tener muy claro que era la vida real.

¿Y la música?

Tengo un grupo que se llama Orión y ya estamos trabajando en la primera canción, que se va a llamar Unión. Desde pequeña he cantado porque me gusta, no para vender, sino porque me desestreso.

¿Qué prepara ahora?

Vamos a presentar una obra llamada Vidas al borde y estoy produciendo un cortometraje para un proyecto de grado. Me gusta la producción y es algo que haré mientras esté sin actuar.

 

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