Vientos de invierno, el esperado final de temporada de Juego de Tronos

Con un presupuesto millonario y siendo tendencia en redes sociales, el último capítulo de Juego de Tronos contó con venganzas, nuevas alianzas, el cumplimiento de profecías y la confirmación de una de las teorías más importante de la serie, pero también dejó abiertas varias tramas para el 2017.

Daenerys Targaryen (Emilia Clarke) y Tyrion Lannister (Peter Dinklage). / Foto: Game of Thrones (Twitter)

 Este domingo fue el final de temporada de Juego de Tronos, una serie que cada fin de semana es tendencia en redes sociales y que tuvo un presupuesto de 100 millones de dólares (10 millones para cada episodio). 

Si el capítulo anterior, "La batalla de los Bastardos", se centró en terminar la historia de Ramsay Bolton, y estuvo cargado de acción, "Vientos de invierno" lo que hizo fue dejar claro que la séptima temporada podría dar solución al juego. Y es que con el rumbo que cada personaje tomó, es claro que dos guerras se avecinan: en Desembarco del Rey por el Trono de Hierro y en el Norte para defender a Poniente de los caminantes blancos.

El episodio empezó con Cersei, quien acabó con los miembros de la Fe de los Siete (incluyendo al Gorrión Supremo) con fuego valaryo. Después de este hecho, Tommen, su hijo y rey, se suicidó, por lo que Cersei fue elegida de nuevo como reina. La coronación fue presenciada por Jaime Lannister desde la distancia. Así está más cerca el cumplimiento la profecía que se presentó en el primer capítulo de la quinta temporada, puesto que Cersei ya fue testigo de la muerte de sus tres hijos.

En Meeren, Daenerys Targaryen partió rumbo a Poniente, apoyada por los hermanos Greyjoy y con Tyrion Lannister con su recién nombramiento como “mano de la reina”, para ser soberana de Poniente, al ser la herededa legítima de Aerys Targaryen, el rey loco.

Respecto a la familia Stark, esta recuperó Invernalia con el nombramiento de Jon Snow como su señor y rey del Norte. Además, Arya continuó con su venganza al degollar a Walden Frey, quien orquestó la muerte de Catelyn y Robb Stark. Y  se confirmó de manera indirecta una de las teorías más aceptadas por los fanáticos: durante una visión de Bran, se mostró cómo Ned Stark recibió de las manos de su hermana, Lyanna, a un bebé que sería Jon Snow por lo que, no solo no sería un bastardo, sino que tendría sangre Targaryen y Stark.

La temporada, que tuvo un comienzo lento debido a que la historia de cada personaje es compleja y por lo tanto diez episodios no parecen suficientes, fue más complaciente con los fanáticos que las otras cinco: la forma en que murió Ramsay Bolton, la resurrección de Jon Snow y la confirmación de su verdadero origen, además de la evidente reunión de los Stark que quedan, lo demuestran. Esto quizá se debe a que fue la primera en no basarse en los textos de George R. R. Martin, pues el escritor no ha terminado el siguiente libro de la saga.

Con tal panorama, lo que suceda en Juego de Tronos ya genera expectativa, puesto que sus creadores, David Benioff y D.B. Weiss, han manifestado en ocasiones anteriores su intención de terminar la serie en la séptima temporada. De todas maneras, es seguro que los nuevos capítulos que se estrenarán en el 2017 continuarán con una audiencia que semana a semana esperará dar respuesta a los interrogantes que aún no están resueltos y conocer el destino de cada personaje.

 

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