"Bernardo Moreno ha tratado de acercarse a mí"

Ascencio Reyes asegura que el exsecretario general de Presidencia Bernardo Moreno intentó establecer contacto con él y que José Obdulio Gaviria participó en la preparación de los montajes.

Cecilia Orozco Tascón.- ¿Por qué da esta entrevista después de tres años de silencio?

Ascencio Reyes Serrano.- Porque estoy cansado de los ataques de José Obdulio Gaviria y del doctor Fernando Londoño, quienes intentan hacerme ver como un delincuente. Las autoridades han tenido el tiempo suficiente para investigarme: esos tres años de los que usted habla. Entonces que los fiscales o los jueces digan si tengo algo pendiente con la justicia. En caso contrario, que me restituyan la honra.

C.O.T.- Su nombre surgió en 2008, en medio de la confrontación del expresidente Uribe con la Corte Suprema. Se dijo que usted era un infiltrado del narcotráfico en los despachos de los magistrados y del fiscal Mario Iguarán. ¿Cómo y por qué conoció a los miembros de las altas cortes?

A.R.S.- Por fortuna tuve la oportunidad de ingresar a la Asociación Nacional de Egresados del Batallón de Infantería Miguel Antonio Caro desde el año 1976 y trabajé formalmente allí hasta 1982. Mi función era la de establecer relaciones de integración entre los asociados que se encontraban en diferentes posiciones. En esa época conocí al general de la Policía Miguel Antonio Gómez Padilla, director de la Escuela General Santander. Me pidió que hiciera contactos con otras entidades. Empezamos por fortalecer los lazos con las altas cortes.

C.O.T.- ¿Por qué le interesaban al general Gómez  las cortes?

A.R.S.- Porque le parecía que era necesario para un buen funcionamiento institucional. Como él es costeño, empezamos contactando a los magistrados de la costa Atlántica, tal como el doctor José Alejandro Bonivento, del Consejo de Estado. Otros se unieron pronto al grupo y el general Gómez Padilla los invitaba al Club de Oficiales de la Policía que quedaba en la calle 39.

C.O.T.- ¿En qué año empezaron las reuniones sociales con oficiales y magistrados?

A.R.S.- Año 83 en adelante.

C.O.T.-  ¿Usted estaba siempre?

A.R.S.- Sí, siempre. Se buscaba un motivo para celebrar con almuerzos, generalmente cuando nombraban a alguno de ellos en una de las corporaciones. ¿Qué se hablaba en esas reuniones? Temas sociales. Nadie preguntaba jamás por el trabajo del otro.

C.O.T.- ¿Es cierto que llegó a ser amigo del general del Ejército y excomandante de las Fuerzas Militares Freddy Padilla de León?

A.R.S.- Sí, es cierto. Él es sobrino del general Miguel Antonio Gómez Padilla. Por eso lo conocí.

C.O.T.- Cuando usted coordinó el criticado homenaje en Neiva al entonces presidente de la Corte Suprema Yesid Ramírez, del que se dijo que había sido pagado por usted, ¿cuántos otros eventos similares había organizado para magistrados u oficiales?

A.R.S.- Muchos. Imposible decirle cuántos se hicieron en todos estos años, porque se continuaron celebrando hasta no hace mucho tiempo. No es cierto que yo hubiera pagado el homenaje al doctor Yesid. Fue un acto coordinado con muchas instituciones del Huila, porque él es oriundo de allá. Participaron, entre otros, la gobernación y los magistrados de los tribunales del departamento.

C.O.T.- ¿Contra usted hay investigaciones abiertas en la Fiscalía?

A.R.S- Por el escándalo que armaron contra mí, al parecer desde la Presidencia de la República para atacar a la Corte Suprema, le solicité a la Fiscalía que me investigara por el terreno que le recibí a una persona que años después fue extraditada (ver parte superior de la pág.). El año pasado el fiscal investigador hizo una solicitud de preclusión y ahí empezó la manipulación del proceso, ¿cómo? Pidiendo aplazamiento de las audiencias y cambiando a los fiscales. Esa investigación está estancada hace más de seis meses.

C.O.T.- Siendo usted una persona desconocida fuera de los círculos judiciales, ¿por qué los organismos de inteligencia llegaron a sospechar de sus actividades?

A.R.S.- Un abogado cercano a las cortes, cuyo nombre me reservo, sugirió inicialmente mi nombre para que me investigaran. Después se supo que el señor José Obdulio Gaviria fue quien se encargó de enviar una foto supuestamente mía a la revista Semana y de darle información interesada a un periodista de ese medio para que publicaran el primer artículo que sembraba sospechas contra la Corte Suprema por mi amistad con los magistrados. Luego me enteré de que el DAS estaba interviniendo mis comunicaciones, que mis cuentas estaban siendo revisadas por la UIAF (Unidad de Investigación de Análisis Financiero) sin que se me hubiera abierto ningún proceso, y que se preparaban montajes contra mí.

C.O.T.- ¿Cómo lo supo?

A.R.S.- Un periodista amigo mío me dijo que tuviera cuidado porque se estaban reuniendo en el Hotel de la Ópera, en el centro de Bogotá, el asesor presidencial José Obdulio Gaviria; María del Pilar Hurtado, que en ese momento era directora del DAS; María Fernanda Cabal, exdirectora de la oficina de Asuntos Internacionales de la Fiscalía que se había retirado molesta con Mario Iguarán; Sara Magnolia Salazar, exfiscal delegada ante la Corte, también despedida en medio de un gran disgusto; y Marta Luz Hurtado, otra exfiscal que salió del cargo. Ellos preparaban un montaje contra la Corte Suprema enlodándome a mí para salpicar a los magistrados.

C.O.T.- ¿Quién es el periodista que le contó sobre las supuestas reuniones para complotar contra la Corte y hacerle montajes a usted? ¿Cómo se enteró?

A.R.S.- Es Tony Pombo. Digo su nombre porque él me autorizó a hacerlo. Hace tres años, cuando me lo contó, le pregunté si tenía la certeza de que lo que estaba diciendo era cierto. Me contestó que estaba seguro porque su fuente era muy confiable. Según entiendo, él lo supo a través de otro periodista que estaba empapado de lo que se preparaba porque formaba parte del equipo del exministro Fernando Londoño.

C.O.T.- ¿Cuántas veces se habrían reunido en el Hotel de la Ópera?

A.R.S.- Tres o cuatro veces.

C.O.T.- El viernes pasado el doctor José Obdulio Gaviria aseguró que tiene constancia de que usted sí estuvo en la Casa de Nariño para asistir a la posesión de Mario Iguarán. ¿Asistió aunque los medios hubieran publicado la foto equivocada?

A.R.S.- No. Es absolutamente falso. No estuve allí. Y si hay una constancia de mi asistencia, es otra falsedad más de las muchas que han inventado.

C.O.T.- La UIAF revisó sus movimientos bancarios, ¿supo lo que encontró en sus cuentas?

A.R.S.- Supe que se habían investigado absolutamente todos mis movimientos, pero también que al no encontrar nada ilícito, trataron de adulterar la documentación por orden del director Mario Aranguren. Así se dice en una denuncia que presentó ante la Fiscalía la jefe de la oficina jurídica de esa entidad en aquel momento (mayo de 2008). Se llama Martha Lucía Rojas y ella dijo que como se negó a modificar un acta del ROS (Reporte de Operaciones Sospechosas) sobre mi situación financiera, la despidieron. Le entrego copia de la denuncia.

C.O.T.- ¿Ha tenido algún contacto personal o telefónico con ella alguna vez?

A.R.S.- No, nunca.

C.O.T.- Todo lo que usted cuenta indica que algún motivo poderoso tuvo que existir para que lo espiaran a usted y no a otras personas también cercanas a los magistrados. ¿Se le ocurre alguno?

A.R.S.- Creo que empezaron a investigarme por tres razones: 1. Por mi cercanía con el doctor Yesid Ramírez. Recuerde que él tuvo una fuerte confrontación con el presidente. 2. Porque en una reunión en donde había magistrados cercanos al doctor Uribe, comenté que para el gobierno los votos de los parapolíticos eran buenos o malos dependiendo de lo que le conviniera. Y 3. Porque miembros del gobierno me atribuyeron influencia en la elección del doctor Mario Iguarán como fiscal general, hecho que dejó por fuera al candidato predilecto del presidente en la terna.

C.O.T.- Según usted, ¿quién era el candidato del presidente?

A.R.S.- El doctor Jorge Pretelt (actual magistrado de la Corte Constitucional).

C.O.T.- Precisamente en el primer artículo periodístico que se publicó sobre usted se decía que era muy amigo del fiscal Iguarán y que tenía mucha influencia sobre él. ¿Era cierto?

A.R.S.- No. Sí he sido su amigo, pero nunca hubo influencia mía hacia él.

C.O.T.- ¿Por qué debo creerle?

A.R.S.- Le pondré un caso: siendo tan amigo, como se dijo que yo era del fiscal y de la Corte Suprema, ¿cómo se explica usted que la Fiscalía hubiera emitido concepto a favor de la extradición de la persona por la que me estaban investigando, y cómo, que la Corte Suprema hubiera dado el visto bueno para que el presidente la extraditara? Nunca tuve el poder que me atribuyeron ni con el fiscal ni con la Corte.

C.O.T.- Pero es evidente que usted llegaba con mucha facilidad al despacho de Mario Iguarán.

A.R.S.- Cierto, pero eso no significa sino que éramos amigos.

C.O.T.- Y también lo es que departía permanentemente con los magistrados de la Suprema…

A.R.S.- Sí, por mi trabajo de relacionista, como ya le dije.

C.O.T.- El exsecretario general de la Presidencia Bernardo Moreno también habría ordenado investigarlo, de acuerdo con declaraciones de exfuncionarios del DAS ¿Qué sabe al respecto?

A.R.S.- Nada fuera de lo que dijeron los medios. Lo único que sé es que él ha tratado de acercarse a mí.

C.O.T.- ¿De qué manera?

A.R.S.- A través de intermediarios me mandó decir que quería compartir un café conmigo.

C.O.T.- ¿Cuándo sucedió eso?

A.R.S.- En noviembre de 2010.

C.O.T.- ¿Para qué lo buscaba?

A.R.S.- No lo sé.

C.O.T.- Es sorprendente, ¿será verdad?

A.R.S.- Claro que sí. Tal vez el doctor Moreno se sentía mal porque para esos días se decía que el fiscal Mendoza estaba a punto de tomar decisiones contra él.

C.O.T.- ¿Ha considerado la posibilidad de reunirse con él o con alguno de los otros funcionarios del gobierno anterior?

A.R.S.- No. Ellos fueron los que incurrieron en equivocaciones y tal vez, quienes violaron la ley. Yo soy la víctima. No tengo nada de qué dialogar con ellos.

C.O.T.- ¿Ha interpuesto alguna denuncia?

A.R.S.- No todavía. Cuando intenté hacerlo el año pasado, después de que capturaron al señor Aranguren, no pude concretar la denuncia porque arreciaron las amenazas contra mi familia. Ya habían ubicado la casa donde vivían mis hijos y empezaron a llamarlos para decirles que me necesitaban y que yo tenía que aparecer, o que si no, los iban a “levantar” a ellos.

C.O.T.- ¿Acudió a las autoridades para denunciar amenazas?

A.R.S.- Sí. Como no tenía garantías para denunciar ante el DAS o el CTI, fui al Gaula del Ejército, donde me atendió un oficial. Le conté sobre las llamadas a los celulares de mis hijos y le di placas de varios carros que estaban rondando a una persona que trabajaba conmigo, a quien también la amenazaban diciéndole que tenía que “entregarme”. El oficial me escuchó y me dejó esperándolo como cuatro horas. Luego vino, aseguró que no podía recibirme la denuncia y después me indicó algo que me aterró: que ojalá que no nos pasara nada en la noche o en la mañana del día siguiente y que me aconsejaba que sacara a mi familia del país hasta después de agosto (de 2010). Dijo una frase que no se me olvida: “Esto es de las grandes ligas”.

C.O.T.- ¿Por qué fue al Gaula?

A.R.S.- Porque le pedí consejo al magistrado José Alfredo Escobar Araújo, a quien también conozco. Fui donde él porque fue zar antisecuestro. Me aconsejó que fuera al Gaula.

C.O.T.- ¿Qué hizo usted?

A.R.S.- Mandé a mis hijos al exterior al otro día. Fue muy angustioso. Me escondí, como ahora.

C.O.T.- ¿Qué sucedió con su empleado amenazado?

A.R.S.- Un día que llevaba para la casa la documentación que yo había reunido para mi defensa en la Fiscalía, lo apuñalaron y le robaron el maletín con todos los papeles. No le quitaron el reloj, el celular ni la plata.

C.O.T.- ¿Todavía se siente perseguido?

A.R.S.- A raíz del cambio de gobierno la situación ha mejorado notablemente. Pero aún me preocupa nuestra seguridad, porque hace apenas unos meses, en octubre pasado, se entraron a la casa donde vivían antes mis hijos y se robaron únicamente los cinco computadores portátiles de ellos. Eso me indica que todavía andan buscando información sobre mí. No me preocupa porque no tengo nada que ocultar sino que todavía intenten hacer montajes para enlodar mi nombre.

C.O.T.- ¿Cómo vive hoy? ¿Sale y entra al país?

A.R.S.- En ningún momento he viajado fuera del país. Cambio de rutina y nunca pude volver a frecuentar los sitios a los que iba.

C.O.T.- ¿Habla con sus amigos uniformados o magistrados?

A.R.S.- Procuro no hacerlo, para no crearles inconvenientes. He hablado con ellos algunas veces, pero no como antes.

C.O.T.- Si la investigación en la Fiscalía lo absuelve, ¿interpondría demandas?

A.R.S.- Sí. Estoy reuniendo la documentación necesaria. Demandaría al Estado y a las personas naturales que me hicieron este daño tan grande a mi nombre, a mi familia, a mi tranquilidad y a mis medios de subsistencia.

C.O.T.- Es decir, ¿a quiénes?

A.R.S.- A todos los que intervinieron para crear los montajes con los que buscaban enlodar a la Corte Suprema poniéndome a mí en la mitad.

¿Relaciones con la DEA?

Cecilia Orozco.- ¿Cómo conoció a Leo Arreguín, exdirector de la DEA aquí?

Ascencio Reyes.- Me lo presentó el director nacional de la Policía en ese entonces, general Rosso José Serrano. Después continuamos conversando y encontrándonos en reuniones.

C.O.- ¿Tiene más amigos en la DEA?

A.R.- Algunas personas que fueron sus subalternos, también son conocidos míos. Pero no quiero que usted piense que eso me convierte, como erróneamente lo aseguró una columnista, en un “sapo”. Nunca lo he sido ni lo seré. Uno tiene derecho a tener toda clase de amigos de bien y esto es lo que parece que me cobran. Dígame usted: ¿quién no quiere tener buenas relaciones con los magistrados de las altas cortes? ¿Quién no quiere ser amigo de los generales de la Policía o del Ejército? ¿Por qué ser amigo de un norteamericano me convierte en sospechoso? He despertado  envidias.

C.O.- Permítame preguntarle directamente: ¿Usted ha tenido protección de la DEA?

A.R.- He tenido su apoyo.

C.O.- ¿En qué sentido?

A.R.- Por ejemplo, cuando necesité enviar fuera del país a mis hijos por amenazas, les facilitaron los visados.

Reyes, en medio de la crisis institucional

Los cuestionamientos a Ascencio Reyes se conocieron en momentos de la crisis entre el presidente y la Corte Suprema en 2008. Reyes era gran amigo de los magistrados. El DAS lo investigó, según se supo luego, para rastrear las actividades de los togados que se enfrentaban al jefe de Estado. La referencia a su nombre surgió en dos artículos de prensa publicados en abril de ese año, cuando se filtró desde el palacio presidencial una foto que supuestamente era de Reyes, junto al fiscal Iguarán durante la posesión de éste. En las notas se criticaba la cercanía del relacionista con el fiscal y la Corte porque Reyes, siendo presuntamente el “mecenas” de los magistrados, era también la persona que había hecho un negocio de tierras con un extraditado. Se trataba de José María Ortiz. Cuando se le preguntó por su conexión con Ortiz respondió: “Lo conocí por mis actividades de agente inmobiliario. Él me dejó en depósito dos fincas para que se las vendiera al Incora, y así lo hice. Me pagó parte en efectivo y parte con un terreno en el Meta. Se lo acepté, pero antes pregunté por sus antecedentes. Todas las agencias de inteligencia aseguraron que no tenía problemas”. Sobre su relación con el italiano Giorgio Sale, Reyes afirma que jamás lo conoció.