"Confío en la fuerza de las instituciones"

Nicanor Restrepo, exrepresentante del Sindicato Antioqueño, analiza las consecuencias políticas que tendrá para el gobierno de Juan Manuel Santos el nacimiento del movimiento extremista de derecha liderado por Álvaro Uribe.

 

Cecilia Orozco Tascón.- ¿Qué reflexión le suscita la creación del movimiento uribista que se hace llamar Puro Centro Democrático y cuya oposición al actual gobierno llega a tal extremo que parece amenazar al propio establecimiento?

Nicanor Restrepo Santamaría.- Hacer propuestas y oposición a un gobierno es legítimo. No creo que la creación de ese movimiento comprometa la existencia de las instituciones ni que las ponga en peligro. Ese proyecto político tendrá que encontrar planteamientos, candidatos, medios, vías y organización para poder convertirse en alternativa dentro de los cauces constitucionales y democráticos.

C.O.T.- Perdone, doctor Nicanor, pero el movimiento político que usted describe como si fuera corriente, no lo es: sus máximos exponentes, por decirle unos nombres, el propio Uribe, Fernando Londoño y José Obdulio Gaviria, son violentos en sus comentarios y le endilgan el apelativo de “aliado del terrorismo” a cualquier opositor por respetable que este sea ¿No estará desconociendo usted el daño que ese extremismo podría producir?

N.R.S.- Espero no estar minimizando los alcances de ese movimiento, quizás porque confío en la fuerza de nuestras instituciones. Pero no cabe duda de que los términos que se utilizaron en el lanzamiento de esa propuesta, desbordaron claramente las expresiones democráticas.

C.O.T.- Esa oposición extremista ¿no terminará por provocar una crisis de legitimidad del Estado?

N.R.S.- Como lo decía, una cosa es un movimiento de oposición política legítima y otra bien diferente que algunas de las expresiones que se usan desconozcan el rigor de la Constitución y apunten contra la democracia. No se provocará una crisis, siempre y cuando se actúe dentro del respeto institucional.

C.O.T.- Pero hay síntomas de que algunos podrían intentar pasar los límites permitidos ¿Habrá caldo de cultivo para esas intenciones?

N.RS.- En las circunstancias ya conocidas de hechos que se produjeron recientemente, se ignoró el instrumento constitucional para discrepar, por ejemplo, de la autoridad en materia de relaciones internacionales. Se sabe que la responsabilidad en ese campo corresponde exclusivamente al jefe de Estado y que cualquier disenso que provenga de alguien que tenga asiento, como sucedió en este caso, en la Comisión de Relaciones Internacionales, debe expresarse allí y no en público. Tampoco es democrático que se incite a la fuerza pública contra su jefe constitucional, el Presidente de la Republica. Estos no pueden ser los instrumentos de una oposición que pretenda ser legítima.

C.O.T.- ¿Opina que los correos electrónicos entre militares retirados de alto rango, en que se hablaba de “sustituir” al jefe de Estado, estaban inspirados en las críticas de alguno de estos opositores?

N.R.S.- No lo sé, pero no cabe duda de que quienes pudieran estar considerando esos despropósitos, así fuere como una simple intención, están sobrepasando los cauces institucionales y, entiéndase, que hasta la propia racionalidad.

C.O.T.- ¿Cree que los columnistas más representativos del también llamado “Frente Antiterrorista” hacen daño cuando legitiman o avalan con sus ataques y defensas cierto tipo de acciones, por ejemplo, de los militares?

N R.S.- Sinceramente no lo sé porque no los leo. No sigo sus comentarios ni tampoco sus artículos o programas.

C.O.T.- Hace un tiempo Fabio Echeverri advertía en una entrevista, que Uribe y Santos no debían enfrentarse porque el país podría llegar a una confrontación civil similar a las del pasado ¿Está de acuerdo?

N.R.S.- No creo que lleguemos a ese extremo pero es claro que una confrontación entre el expresidente y el mandatario actual es inconveniente. La administración actual fue elegida en unos comicios legítimos y por tanto puede ejercer todos los poderes que le da la Constitución. La oposición, de otro lado, cuenta con espacios de debate pero debe que observar altura y respeto. En todo caso, las disputas que dividen y que resquebrajan la confianza podrían, eventualmente, desatar procesos delicados.

C.O.T.- En el enfrentamiento Uribe vs. Santos ¿subyace la rivalidad supuesta entre Antioquia y Bogotá?

N.R.S.- Esa rivalidad no existe. Respetando el sentimiento regional y el compromiso con el desarrollo del departamento, Antioquia sabe que es parte fundamental del territorio colombiano y que está integrada a la Nación. No hay la menor duda de que Antioquia requiere del apoyo y el soporte del Estado y de que, a su vez, Colombia necesita de Antioquia.

C.O.T.- Pero ¿existe en su región un sentimiento separatista que fue incentivado consciente o inconscientemente por líderes políticos arraigadamente antioqueños de antes y de ahora?

N.R.S.- El espíritu separatista que se denominó ‘Antiquia Federal’ y otras expresiones de esa naturaleza que se utilizaron en otras décadas, pertenecen definitivamente al pasado y no dejaron ni cenizas. En un Estado del Siglo XXI lo que corresponde es la unión y la globalización, no la separación y así lo entienden los antioqueños. A nadie se le pasa por la cabeza otra cosa.

C.O.T.- Su departamento se caracteriza por tener, tal vez, el empresariado más fuerte del país y ese empresariado se distinguió por ser absolutamente solidario con las administraciones del gobierno pasado ¿Es cierto que esa solidaridad es menor respecto del gobierno Santos?

N.R.S.- Cuando se habla del empresariado antioqueño se debe hacer una distinción: existe un sector formal, generador de buena parte del producto interno bruto de la región y del país y un empresariado disperso, muy abundante, que actúa en el campo o en la ciudad, representado en miles de pequeñas y medianas empresas. Los sectores organizados en gremios y sus gerentes tuvieron grandes simpatías con la administración anterior y las tienen con el actual gobierno. Y el sector de pequeñas y medianas empresas, cuya opinión es mucho menos visible, está más preocupado por el progreso y sostenimiento económico de sus actividades que por la política.

C.O.T.- No creo que los antioqueños puedan sentir la misma cercanía emocional con un presidente de Bogotá que con uno de su tierra ¿Eso explicaría la sensación de distancia que genera el presidente Santos en Medellín?

N.R.S.- El expresidente Uribe ejerce un gran liderazgo en Antioquia y en el resto del país, pero el Jefe del Estado es Juan Manuel Santos, elegido con una altísima votación en la cual Antioquia tuvo una gran participación., Precisamente, la votación de las últimas elecciones es una muestra fehaciente del respaldo que los antioqueños le dieron al actual gobernante. Además, si se observan las encuestas, los niveles de aceptación que tiene el presidente en esta región muestran que esas cifras están por encima del promedio nacional.

C.O.T.- No es eso lo que reflejan los medios de comunicación cuando relatan la frialdad con que han recibido al actual mandatario en Medellín ¿Refleja la prensa una falsa realidad?

N.R.S.- Seguramente ha habido encuentros no muy cálidos pero no creo que ello pueda considerarse como una actitud que identifique a los casi 6 millones de habitantes que residen en esta región. En otras palabras, la expresión de unos pocos no es necesariamente el reflejo del sentimiento de la mayoría.

C.O.T.- Entonces también sería falsa la afirmación de ciertos grupos según la cual Santos fue elegido, particularmente en Antioquia, con los votos de Uribe y que hoy ya no cuenta con ellos por haberse distanciado del anterior mandatario.

N.R.S.- Ese es un análisis simplista. El presidente Santos fue elegido con más de 9 millones de votos de los cuales Antioquia le aportó un porcentaje muy alto, como le contaba. Es indudable que el prestigio del gobierno que terminó, contribuyó a que el presidente tuviera una gran votación pero no se le puede atribuir solo a una simple operación de endoso político. De otro lado, si se analiza lo ocurrido en las elecciones locales, los candidatos del expresidente tanto para la alcaldía de Medellín como para la gobernación fueron ampliamente vencidos por los de otros partidos.

C.O.T.- Ya que usted lo menciona, sí pareciera haber una contradicción entre el éxito uribista en las elecciones presidenciales y el fracaso del exmandatario en las locales en donde ganaron los candidatos que se enfrentaron a los que apoyó Uribe ¿Cómo entiende ese fenómeno?

N.R.S.- En el caso de Antioquia, los votos de opinión han sido fundamentales para definir las últimas contiendas. Van tres periodos sucesivos en las elecciones para la alcaldía de Medellín en que, a pesar de los votos partidistas, los de opinión han sido determinantes en los resultados. El actual gobernador, Sergio Fajardo, tuvo la más alta cifra en la historia política antioqueña con casi un millón de votos frente a unos candidatos que tenían el apoyo de los partidos y coaliciones tradicionales.

C.O.T.- Para usted ¿Sergio Fajardo es el opuesto político de Álvaro Uribe?

N.R.S.- Fajardo nunca ha hecho política a costa de la oposición a alguien.

Sus campañas han sido construidas a favor de unos ideales, de unas iniciativas y unos principios que, en efecto, se están cumpliendo.

C.O.T.- De todas maneras el fenómeno Fajardo, desde el punto de vista del ejercicio político, es opuesto al tradicional que ha acompañado la actividad pública de Uribe con relación al uso de la burocracia, las estructuras partidistas, el clientelismo etc.

N.R.S.- El ejercicio político de Fajardo está basado en unos principios de transparencia, efectividad y responsabilidad administrativa que le han permitido gobernar sin acudir a los sistemas de transacción política y clientelismo.

C.O.T.- ¿Sistemas de transacción política y clientelismo que sí utilizó Uribe?

N.R.S.- Sí, fueron evidentes las negociaciones que tuvo que hacer para modificar la Constitución y para tener gobernabilidad en una parte de sus dos periodos. Fajardo por el contrario, tuvo un mandato municipal con magníficos resultados sin acudir a los mecanismos de la política tradicional. A eso se debe la amplia acogida que tuvo su candidatura a la gobernación.

C.O.T.- Si el gobierno del presidente Santos es tan bien visto por los sectores empresariales antioqueños ¿cómo se entiende que el medio de comunicación más representativo de la región, el periódico El Colombiano, lo haya criticado con tanta ferocidad y lo haya recibido tan fríamente cuando el jefe de Estado fue a su conmemoración?

N.R.C.- Lo que ha ocurrido en términos de opinión pública, a nivel local, es que ha habido algunos medios y no solamente el que usted menciona, que han asumido posiciones que influyen pero no determinan la opinión general del departamento por muy respetables que sean.

C.O.T.- En estos días se está dando el relevo de la tradicional directora de El Colombiano ¿El acompañamiento al uribismo determinó esta crisis interna?

N.R.S.- No creo. Ella anunció su decisión de retirarse de la dirección hace varios meses por haber cumplido su ciclo profesional y porque ya dejó una huella periodística ampliamente reconocida.

C.O.T.- Lo contradigo, amablemente. Ella tenía prestigio. Y lo dilapidó convirtiéndose en activista de una causa política y en enemiga de sus colegas más respetados.

N.R.S.- En verdad coincidió la posición política personal de la directora saliente con la orientación del periódico en los últimos tiempos. Pero la decisión de su retiro fue tomada por una consideración profesional que tenía que ver con el final de un ciclo que se marcó con la conmemoración de los cien años de fundación del periódico.

Empresario y académico progresista

Nicanor Restrepo Santamaría es uno de los empresarios más respetados del país, no solo por su trayectoria profesional sino por sus posiciones políticas democráticas, extrañas en el alto mundo de los negocios. Egresado de la Escuela de Ingeniería y Minas de la Universidad Nacional, fue directivo de varias firmas de prestigio hasta llegar a ser el presidente de Suramericana de Seguros, líder en el país en su área, y cabeza visible del Sindicato Antioqueño durante 16 años. En el cenit de su carrera renunció y viajó a Francia para convertirse en un universitario común y corriente. Durante ocho años cursó una maestría en Sociología, un PHD en Política y un posdoctorado en Antropología en la Escuela de Altos Estudios y Ciencias Sociales de París. Regresó hace apenas seis meses y ya lo invitaron a integrar varias juntas directivas. En la actualidad es profesor adjunto de la Universidad Nacional en el doctorado de Ciencias Humanas y le dedica parte de su tiempo a apoyar varias fundaciones de investigación académica. Ha sido partidario de los procesos de diálogo por encima de las opciones de la guerra y por ese motivo, ha acompañado como asesor a varios jefes de Estado, entre ellos Belisario Betancur y César Gaviria.

Propósito: reemplazar la Constitución vigente

El lanzamiento del movimiento denominado “Puro Centro Democrático” o también “Frente Antiterrorista” realizado durante un homenaje que le ofrecieron sus amigos al exministro Fernando Londoño para celebrar la buena suerte que tuvo cuando salió prácticamente ileso de un atentado que le hicieron con un artefacto explosivo que le pusieron a su vehículo, constituye, en realidad, el nacimiento de un partido hecho a la medida de expresidente Álvaro Uribe. Al evento que se presentó en la sede del Club El Nogal, asistieron varios exministros de las administraciones del exmandatario, unos pocos congresistas, algunos de sus consejeros, entre ellos, José Obdulio Gaviria, y presidentes de gremios, entre otros, José Félix Lafaurie, cabeza de Fedegan y quien alquiló el salón para el homenaje. Aunque los discursos contenían fuertes ataques contra el Presidente y su reciente ley llamada Marco para la Paz, las cabezas visibles del movimiento se niegan a admitir que conformarán un partido. Una página web de la agrupación ya está activa y allí promocionan, casi como único propósito inmediato, la celebración de una constituyente para reemplazar la actual Constitución. “La “¡Papeleta 2.0, la Constituyente Ya!”, titula la web. Los defensores de la Carta Política ya están al tanto. La confrontación no se hará esperar.