"No heredamos el poder de Luis Carlos Galán"

Carlos Fernando Galán, hasta hace dos días Secretario presidencial para la Transparencia, acepta que vuelve a la política para aspirar al Senado en marzo de 2014 o para dedicarse a Bogotá.

Carlos Fernando Galán.
Carlos Fernando Galán.David Campuzano - El Espectado

Cecilia Orozco Tascón.- ¿Por qué se retiró de la Secretaría presidencial para la Transparencia?

Carlos Fernando Galán.- - Porque creo que cumplí la tarea que me puso el presidente y que consistía en entregarle a la Comisión de Moralización un plan que compromete varias entidades estatales en la aplicación de 74 acciones contra la corrupción y cuya aprobación está lista. Su ejecución se iniciará en abril con plazos y medición para cada una, y con un presupuesto total de $54 mil millones. Además, porque también dejamos listas otras medidas igualmente importantes, como la que incorpora conflictos de interés a un campo más amplio, protección a denunciantes, responsabilidades a personas jurídicas etc. Se cerró un ciclo para mí y para la Secretaría y viene uno nuevo. Le soy franco: tampoco me quería inhabilitar.

C.O.T.- ¿Para ir al Senado?

C.F.G.- No tengo todavía definido si aspiraré al Senado o si contemplaré otros espacios. En todo caso, aspiro a trabajar para recuperar el valor de la política. El desencanto que tienen muchos sectores del país por culpa de la corrupción y de los partidos desgastados nos abre un espacio a las nuevas generaciones que tratamos de construir un proyecto, entendiendo la política como un medio y no como un fin. Por eso aspiro a entrar al escenario público. El Senado es una buena opción.

C.O.T.- ¿Cuál es su edad?

C.F.G.- 35 años.

C.O.T.- Y ¿la de su hermano Juan Manuel?

C.F.G.- 40.

C.O.T.- Juan Manuel está en el Senado a nombre del partido Liberal. Supongo que usted irá a elecciones por Cambio Radical lo que le permitiría ingresar al Congreso aún teniendo un hermano senador.

C.F.G.- Sí. La ley lo permite porque es un cargo de elección popular. Pese a eso, consideramos que puede ser inconveniente que dos hermanos vayan al Congreso al mismo tiempo. Este es uno de los motivos para dudar si tomaré ese camino o no. Tendremos que meditarlo en los próximos meses.

C.O.T.- ¿Iría a elecciones para ingresar a la Cámara de Representantes?

C.F.G- Bajo ninguna circunstancia.

C.O.T.- Usted fue candidato exitoso para la alcaldía de Bogotá ¿Volvería a interesarse en la capital aunque no haya elecciones locales en 2014?

C.F.G.- Mi acción política hasta ahora ha estado centrada en Bogotá y no he desechado la posibilidad de continuar ampliándola. Estoy preocupado por lo que está pasando hoy en la ciudad. Me interesa seguir opinando sobre lo que sucede en la capital y sobre los caminos que se deben seguir para superar la crisis que se vive en la ciudad.

C.O.T.- Entonces ¿en sus planes también estaría hacer presencia en los barrios bogotanos?

C.F.G.- No lo descarto.

C.O.T.- ¿Se interesa de nuevo en Bogotá por la crisis de la alcaldía de Petro?

C.F.G.- Sí. Hay que reconocer que existen problemas en varios frentes. Ahora, no soy de los que opino que el alcalde Petro está tomando decisiones equivocadas en todas las áreas. Por el contrario, me parecen muy interesantes ciertos temas planteados por él.

C.O.T.- Eso es una sorpresa ¿Cómo cuáles temas?

C.F.G.- Como el modelo de crecimiento de Bogotá con control de expansión geográfica y enfrentando la segregación urbana. El problema de Petro, en algunos temas, no es el qué sino el cómo. Se equivoca en la forma y el procedimiento pero, en el fondo, me parece que - a veces - el camino que sugiere es correcto.

C.O.T.- Cambio Radical es un partido semidesintegrado: sus cabezas están en el gobierno y pareciera que está listo para fundirse con el partido Liberal ¿Esa unificación podría efectuarse antes de las elecciones de 2014?

C.F.G.- No. Vamos a tener listas propias y nos mantendremos como movimiento autónomo. Mi decisión de retirarme para aspirar a un cargo de elección popular así lo demuestra. Cambio tiene, además, centenares de concejales, más de cien alcaldes y muchísimos diputados. El partido es mucho más amplio de lo que algunos quieren reconocer.

C.O.T.- Cambio no es el único partido que ha sufrido problemas de imagen y de credibilidad pero varios de sus más importantes miembros tienen procesos judiciales abiertos ¿Su recién abandonado cargo de secretario de la Transparencia es contradictorio con esta realidad?

C.F.G.- Es de esperarse que se investigue a todo aquel que tenga una responsabilidad por un caso de corrupción o por un vínculo con algún grupo ilegal, en el partido en que se encuentre. Como lo he hecho en el pasado, no temo enfrentar peleas incluso en mi propio partido si considero, por ejemplo, que hay personas que no deberían representarlo. Ninguna colectividad está exenta de cometer errores o de desviar su rumbo. Lo importante es que no se deje capturar por los intereses privados y que no termine siendo tolerante con la corrupción.

C.O.T.- ¿Su partido se está preparando, si acaso el presidente no se lanza a la reelección, para una candidatura de Germán Vargas Lleras?

C.F.G.- El partido está acompañando las apuestas fundamentales del presidente Santos. Si él decide aspirar, sin lugar a dudas yo estaré en su campaña. Si decide no hacerlo, no me cabe duda de que la mejor opción sería Germán Vargas.

C.O.T.- Quienes han hecho política electoral en Colombia calculan que la campaña al Senado le pueden costar a cada aspirante $1.000 y 1.500 millones de pesos, y de ahí en adelante ¿usted tiene ese dinero listo?

C.F.G.- No. Y si lo tuviera tampoco lo dispondría para ese propósito. Jamás utilizaría dinero por encima del tope legal establecido. Si una persona le invierte $1.500, $2.000 millones de pesos a una campaña al Senado o más, uno puede imaginarse que buscará recuperar esa plata cuando llegue al Congreso. Hay que crear herramientas que nos permitan reducir drásticamente los costos de las campañas para que cualquier persona pueda acceder a un cargo de elección popular con el simple respaldo de la opinión.

C.O.T.- Propósito imposible, al menos por ahora. Permítame cambiar de tema: usted y sus dos hermanos son hijos de un personaje inolvidable para la historia colombiana: Luis Carlos Galán. Además hay otros hijos o nietos de personajes influyentes en la política nacional como Simón Gaviria, Miguel Samper, Horacio José Serpa, el propio Vargas Lleras, etc. Sin ignorar el mérito profesional que pueda tener cada uno ¿no es muy estrecha la democracia cuando los altos cargos del Estado parecen hereditarios?

C.F.G.- Los casos de Juan Manuel y el mío son distintos de otros: nosotros no heredamos el poder de Luis Carlos Galán porque él nunca llegó a tenerlo. Lo asesinaron antes de llegar a la Presidencia. Nosotros contamos con una herencia de buen nombre y tenemos que protegerlo. En cuanto a mí, fui nombrado del cargo del que me retiro ahora por el presidente Santos pero antes había sido elegido popularmente para el Consejo y había sido aspirante a la alcaldía de Bogotá con una votación importante. Así mismo, Juan Manuel ha sido elegido dos veces al Senado. Es diferente a que lo escojan a uno simplemente por el nombre y el apellido.

C.O.T.- Simón Gaviria y Juan Manuel Galán han tenido buena amistad pero también diferencias ¿Empiezan a surgir las rivalidades generacionales y políticas desde época tan joven?

C.F.G.- No me voy a involucrar en discusiones internas de otro partido. Pero sí creo que el mío, y ojalá todos, tuvieran discusiones sobre las ideas y propuestas que le interesan al país y no sobre la mecánica y la burocracia.

C.O.T.- ¿una crítica para Simón y también para Juan Manuel?

C.F.G.- Una crítica para el que le caiga el guante.

C.O.T.- De todas maneras, a ustedes les resulta mucho más corto el camino del ascenso que a un Pérez o a un Rodríguez, por decir dos apellidos comunes.

C.F.G.- No tanto. Es cierto que nuestra familia cuenta con el cariño de los colombianos pero si Juan Manuel y yo no cumplimos las expectativas, no volverán a votar por nosotros. Además, déjeme recordarle que el tema que usted plantea no es de reciente aparición. En las elecciones de 1974 se enfrentaron Alfonso López Michelsen (hijo de Alfonso López Pumarejo), María Eugenia Rojas (hija del general Gustavo Rojas Pinilla) y Álvaro Gómez Hurtado (hijo de Laureano Gómez). De otra parte, este fenómeno no suele ocurrir solo en la política. También sucede entre los militares, los médicos y los periodistas. Si uno de nosotros tiene buenos resultados, seguirá desarrollando su carrera. Si no, llegará el momento en que la gente lo castigará quitándole su respaldo.

C.O.T.- ¿A usted no le fue más fácil llegar a lugares destacados de la política que al resto de los colombianos?

C.F.G.- Obviamente ser hijo de Luis Carlos Galán me facilitó la elección al Concejo de Bogotá. De eso no tengo la menor duda. Pero no me hubieran acompañado más de 280 mil electores para la alcaldía en 2011 si no creyeran que hice una buena labor en el Concejo y que podía hacer bien la tarea en la alcaldía. Cuando se habla de espacios democráticos de elección popular, es bueno recordar que es diferente la influencia política directa que heredar el cariño de la gente y que uno tenga que mantenerse por su propio esfuerzo.

C.O.T.- En la Secretaría para la Transparencia usted estuvo un año y dos meses ¿Qué se puede hacer en ese lapso tan estrecho?

C.F.G.- Seguramente lo que esperaría la gente sería que una dependencia de la Presidencia pudiera sancionar a los corruptos. Pero no se puede, porque es inconstitucional: el Ejecutivo no tiene esa facultad. La función judicial solo le corresponde a la Fiscalía, a los jueces, a la Procuraduría y a la Contraloría. Pero, en cambio, el objetivo de la Secretaría para la Transparencia es el de identificar los vacíos legales y de procedimiento que permiten que haya corrupción. Desde este punto de vista, lo que hicimos fue muy importante: llenamos con normas y planes coordinados con varias entidades, los vacíos que han permitido que quienes delinquen, pasen sin que nadie los detenga.

C.O.T.- Difícil que con normas y planes los corruptos se detengan…

C.F.G.- Eso no quiere decir que no lo intentemos. Le voy a dar un ejemplo: El plan de las 74 acciones del que ya le hablé, se masificará a partir del próximo mes a través de una herramienta que llamamos “auditorias visibles”, un mecanismo que permitirá un estricto control social de las obras públicas.

C.O.T.- ¿Qué significa “auditorías visibles”?

C.F.G.- Como le dije, es un mecanismo que ya está aplicando de manera limitada. Ahora se convertirá en una herramienta masiva. Consiste en que la población que se beneficie con cualquier proyecto en ejecución, pueda revisar, de manera pública y abierta, el avance de la obra con el contratista, el interventor y la entidad contratante. La sociedad civil intervendrá como lo haría el auditor de obra y podrá presentar objeciones.

C.O.T.- Por supuesto que esas medidas sirven pero mientras exista el esquema del clientelismo, o sea, el de poner en cada rincón del país y en los cargos que tienen manejo de dinero a los recomendados de los políticos, la corrupción será invencible ¿Qué puede hacer ante esa realidad un secretario de Transparencia desde la Casa de Nariño?

C.F.G.- La función pública en Colombia es, en teoría, de carrera. Solo un 10% corresponde a cargos de libre nombramiento y remoción. En la estrategia anticorrupción que trabajamos, coordinamos con otras entidades que en la nueva política que habrá sobre empleo público se garantice un acceso transparente a los cargos del Estado. Los funcionarios de libre nombramiento y remoción, salvo casos directivos específicos, no podrán ser seleccionados a dedo sino mediante procesos abiertos para que cualquier colombiano que aspire a ocupar esos puestos, tenga las mismas oportunidades que los demás candidatos.

C.O.T.- Al actual presidente del Congreso le han creado toda clase de chistes por su, al parecer, desaforado clientelismo ¿Cómo puede prosperar una estrategia para llenar vacantes en puestos públicos con alguien como él, que al mismo tiempo que apetito, tiene poder de presionar al gobierno?

C.F.G.- Primero déjeme decirle que me parece válido que un gobierno que llegue con el respaldo de un partido, trabaje con sus miembros pues están compartiendo una ideología, un programa y una visión de país. En el caso concreto del doctor Roy Barreras, si él se manifiesta a nombre de la U y pide para su partido un espacio para diseñar algunas políticas específicas, es normal y hace parte de los desarrollos de una estrategia. En segundo lugar, lo que no es admisible por ningún motivo y constituye un delito, es que alguien exija puestos a cambio de votos en las campañas o en el Congreso. Si eso ocurre, es un delito. Se llama extorsión.

 

Renuncias y permanencias

El viernes pasado venció el plazo que señala la ley (un año) para que los funcionarios que estaban interesados en no quedar inhabilitados para participar en las elecciones para Congreso en marzo de 2014, renunciaran a sus cargos. Por eso se presentaron varias bajas en el gobierno central, además de muchas otras en alcaldías, gobernaciones, concejos y asambleas. Mucho se rumoró sobre el retiro de varios asesores del presidente Santos pero pocos se concretaron. Uno de los que se quedó, después de que se daba como un hecho su inclusión en la lista al Senado del expresidente Uribe, fue el viceministro del Interior Juan Camilo Restrepo (no confundir con el ministro de Agricultura). Y otra, de quien se había asegurado que integraría las listas liberales pero que también permanecerá en la Casa de Nariño, es Cristina Plazas, actual Consejera para la Equidad de la Mujer. Ella pasaría a la Secretaría Privada de donde saldría Juan Carlos Mira. Este recibió oferta de empleo de una multinacional pero quienes lo conocen saben que solo hará lo que el jefe de Estado diga. Quienes sí se retiraron, además de Carlos Fernando Galán, fueron: el liberal David Luna, viceministro de Trabajo; Luis Alfonso Hoyos, director del Sena y Samuel Azout, quien dejó la dirección de la Agencia Nacional para la Superación de la Pobreza Extrema (ANSPE).

“Esperamos que la Fiscalía actúe muy pronto”

Cecilia Orozco.- ¿Qué ha sucedido con el proceso por el magnicidio de su padre?

Carlos F. Galán.- Estamos a la espera de una decisión en el caso del general Miguel Maza Márquez, cuya investigación tuvo que reiniciarse por una orden de la Corte Suprema. Y también esperamos decisiones frente a otros involucrados de los organismos de seguridad del Estado, como la Policía y el Das, quienes han sido mencionados en declaraciones de varios testigos.

C.O.- Con todo respeto, siempre he tenido una inquietud con relación a procesos tan importantes como este: la influencia de la familia en la investigación.

Cree que esa influencia, aunque de buena fe, podría llegar a desviar las indagaciones por la prevalencia de los sentimientos sobre los hechos jurídicamente demostrables?

C.F.G.- En nuestro caso, quienes desviaron la investigación fueron directivos del DAS y de la Policía que llevaron a varios inocentes a la cárcel durante varios años, como ocurrió con Hubis Hasbum. Lo que nosotros hemos hecho en estos 23 años y medio, por el contrario, es solicitarle a la justicia que actúe ante los elementos probatorios con que cuenta.

C.O.- Se rumora que muy pronto habrá decisiones que moverán el proceso. ¿Sabe algo al respecto?

C.F.G.- NO. Solo que así lo anunció el Fiscal General en diciembre. Tenemos la esperanza de que ese anuncio se concrete rápido.