Beneficios corporativos de una infraestructura sostenible

Las empresas que desarrollan sus procesos de producción y de servicios bajo un modelo sostenible, además de reducir sus emisiones de CO2 y contribuir con el medio ambiente, también ahorran costos al disminuir sus consumos de agua y energía, e incluso pueden percibir ingresos al realizar una adecuada valorización de residuos.

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En la cabecera municipal de Urrao, en Antioquia, fue fundada en 1978 la fábrica de Helados Tonny, una compañía que desde hace un par de años se ha convertido en un referente de sostenibilidad por ser una de las primeras empresas del país en vincularse al Programa de Energía Limpia de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID). (Vea también: Helados amigables con el medio ambiente)

Su interés por mejorar su producción y reducir las emisiones de gases de efecto invernadero que podían afectar a la comunidad aledaña, motivó a la junta directiva a buscar estrategias que permitieran optimizar los procesos y reducir costos. Para lograrlo tuvieron que cambiar la única máquina de frío con amoniaco con la que por años habían elaborado y almacenado sus helados, y le dieron la bienvenida a un sistema que les permite darle consistencia al helado en máquinas de batido de bajo consumo energético y otras que regulan la temperatura para las cavas. (También puede leer: Construcción sostenible: edificaciones responsables con el medio ambiente)

Con esto, su propuesta de valor se ha convertido en un negocio sostenible, el cual es apoyado por Bancolombia – entidad líder en sostenibilidad –  a través de un sistema de financiación y por el Centro Nacional de Producción más Limpia y Tecnologías Ambientales. (Le sugerimos leer: ¿Por qué es importante tener un negocio sostenible?)

 

“Cuando hablamos de infraestructuras sostenibles no solo pensamos en ahorrar agua y energía, sino que creemos que todos los empleados tienen que tener una buena calidad de vida en su lugar de trabajo. Por ello creemos que todas las acciones de sostenibilidad de una empresa deben tener entre sus pilares fundamentales el compromiso con el medio ambiente y la sociedad, porque eso es lo que les va a permitir perdurar en el tiempo. 

En ese sentido una empresa puede estar encaminada a la sostenibilidad cuando empieza a ser consciente de su huella de carbono, es decir, de los impactos que genera al medio ambiente tanto directa como indirectamente, y empieza a trabajar en estrategias que permita reducirlos o mitigarlos.

Por ejemplo, en Bancolombia después de revisar el uso que le damos a la luz natural, al ahorro del agua, al manejo de aire acondicionado y al uso de residuos, decidimos trabajar en una construcción en Medellín que aplicara los criterios de la sostenibilidad. Además, el proyecto de valorización de residuos nos ha permitido invertir en proyectos que benefician directamente a la comunidad, como el que estamos desarrollando en la Guajira”, comenta Lilyana Mejía, directora de Activos fijos e inmobiliarios de Bancolombia.  (Vea también: El programa que le lleva agua a diez comunidades Wayúu)

Tanto Helados Tonny como Bancolombia han logrado ver en cortos periodos de tiempo los beneficios que tienen las infraestructuras sostenibles. En el caso de los helados pasaron de producir 150 cajas de conos a 1.200, pues el choque térmico dejó de ser de 3 a 6 días y pasó a estar en 25 minutos. Así mismo, con el bajo gasto de ventiladores y bombas han ahorrado más del 60% del consumo de energía. Todo esto les permitió expandirse a nuevos mercados.

Bancolombia, por su parte, en los últimos años ha reducido cerca de siete millones de kilovatios de energía, equivalentes al consumo promedio de 5.900 apartamentos de tres personas en un año, y 42.797 m3 de agua. Además, a 2016 han disminuido el consumo de papel en un 16% frente al 2010, lo que corresponde a 18.318 resmas menos al año.

Aunque tener una construcción sostenible garantiza un porcentaje  de ahorro, lo que sí es imprescindible, según Mejía, es trabajar en asocio con los mismos empleados, quienes serán los que den el uso adecuado a todas las herramientas que la tecnología ha otorgado. Su función replicadora permitirá llevar el mensaje a la comunidad externa del lugar de trabajo. 

A esto se unen estrategias como promover desde las empresas acciones como el teletrabajo, el uso de la bicicleta, compartir carro particular o el transporte de empleados en vehículos privados, todo esto permite reducir las emisiones de CO2. (Lea también: ¿Por qué es importante hablar de movilidad sostenible?) 

Los  cambios de infraestructura, que se espera sean aplicados en pequeñas y grandes empresas, son para el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) un pilar fundamental en el crecimiento económico y la competitividad, por lo que de acuerdo con el informe Crossing the Bridge to Sustainable Infrastructure Investing, presentado por el BID y la empresa consultora Mercer en abril de este año, la infraestructura del mañana debe centrarse en proyectos que sean sostenibles, con bajas emisiones de carbono y que contribuyan a disminuir los efectos del cambio climático para alcanzar los objetivos económicos, sociales y ambientales consagrados en el Acuerdo de París y en los Objetivos de Desarrollo Sostenible (SDG).

“En Colombia el único decreto que le ofrece algún beneficio a las empresas sostenibles es el 1715, este dice que, si usted compra equipos de energías renovables, sea solares o eólicas, puede hacer esa inversión exenta de impuestos. Y aunque realmente aún no tenemos un incentivo para las empresas que están certificadas, si haces una buena gestión en educar y aplicar acciones sostenibles ya estás teniendo ahorros importantes y puedes ver cómo va retornando la inversión”, finaliza Mejía.  (Lea también: Sostenibilidad es ser responsable económica, social y ambientalmente con el planeta) 

 

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