Construcción sostenible: edificaciones responsables con el medio ambiente

Según el Consejo Colombiano de Construcción Sostenible, las edificaciones que son amigables con el medio ambiente ahorran hasta un 70% de energía y un 90% de agua en comparación con una construcción tradicional.

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Históricamente el sector de la construcción ha tenido influencia sobre las actividades económicas, sociales y medio ambientales de una comunidad, pero, así como ha contribuido al desarrollo, también ha sido un foco de contaminación por el uso de materiales que en todos sus procesos de fabricación originan emisiones toxicas a la atmósfera.  (Vea también: Construcciones sostenibles para un futuro mejor)

Todos los impactos ambientales de esta industria se pueden observar claramente en la transformación de los ecosistemas. Por ejemplo, las excavaciones, demoliciones, obras hidráulicas y construcción de vías, entre otras, afectan las características del suelo. Sus consecuencias se evidencian en la erosión de la tierra, que a largo plazo puede producir deslizamientos y derrumbes, así como a la alteración de drenajes naturales. (Lea también: El compromiso de las nuevas generaciones con el medio ambiente y la sociedad)

Cuando las fuentes hídricas se ven afectadas por procesos de industrialización, se modifican los flujos y calidad del agua, y a esto se le suma la contaminación que se origina por la preparación de materiales, el lavado de máquinas y la ejecución de una obra.

Además, el uso de combustibles fósiles, el corte de taludes, la remoción de escombros y toda la operación de maquinaría alteran el aire. Es así como las emisiones de CO2 provocan cambios climáticos y el polvo ocasionado durante la ejecución de un proyecto suele afectar la salud de las personas.

Con la intención de controlar todos esos impactos ambientales y sociales surgieron prácticas de construcción sostenible, las cuales buscan reducir los daños ocasionados antes, durante y después de realizar una obra.  

En nuestro país, el Consejo Colombiano de Construcción Sostenible (CCCS) trabaja desde 2008 en fortalecer el conocimiento sobre construcción y urbanismo sostenible, así han apoyado la formulación y el cumplimiento de políticas de producción y consumo responsable. Además, ofrecen un portafolio de herramientas de verificación/certificación en construcción y urbanismo sostenible. (También puede leer: El cambio climático es la mayor amenaza del medio ambiente)

Esto ha permitido la creación 109 proyectos inmobiliarios en el país, con certificación en construcción sostenible LEED, los cuales no solo están enfocados en ahorrar agua y energía, sino que sus diseños se concentran esencialmente en generar condiciones de salud y bienestar para quienes los habitan.

“En 2014 el CCCS lideró un estudio basado en proyectos con certificación LEED. Este permitió identificar que los sobrecostos esperados eran en promedio de 6,6% en la etapa de diseño y construcción. Sin embargo, los costos reales no superaron el 9%, y en promedio estos sobrecostos fueron del 4,1%.

Además, revelaron que este tipo de construcciones han logrado ahorros en energía de hasta 70% en comparación con una edificación tradicional. En cuanto al consumo de agua, las edificaciones sostenibles han alcanzado ahorros hasta de 90%. Debido a esto    los desarrolladores de edificaciones sostenibles aseguran haber obtenido un retorno de la inversión en promedio en un periodo entre tres a cinco años”, explica Ana María Zambrano Botero, directora regional del CCCS. (También puede leer: La estrategia que le paga a los campesinos por cuidar los ecosistemas de Colombia)

Sin embargo, hablar de construcción sostenible no consiste solo en obtener certificaciones o sellos de acreditaciones. En la Guía de construcción para el ahorro de agua y energía en edificaciones (de la Resolución 549 de 2015) se define como: “aquella que está en sincronía con el sitio, haciendo uso de energía y agua de un modo eficiente, y provee confort y salud a sus usuarios. Todo esto es alcanzado gracias a un proceso de diseño consciente del clima y la ecología del entorno donde se construye la edificación”.

En pocas palabras, este concepto intenta replicar en el sector de la construcción características que han sido precisadas por el Ministerio de Vivienda, como lo son: eficiencia energética, uso racional del agua, materiales de construcción de baja energía embebida, calidad del ambiente interior, sostenibilidad urbana y sostenibilidad del emplazamiento, edificaciones y entorno exterior.

Beneficios de las construcciones sostenibles

Los costos de inversión en una construcción sostenible siempre varían por el tipo de inmueble que se quiera tener. Por ello, la buena planeación y diseño del proyecto son fundamentales para comprender que actualmente los beneficios generados por este tipo de edificaciones logran cubrir ampliamente la inversión tanto financiera como de tipo ambiental y social.

En ese sentido, el Consejo de la Construcción Ecológica de Estados Unidos (USGBC) estima que algunos beneficios de los inmuebles con certificación LEED mejoran el desempeño de los edificios, reduciendo hasta un 25% los consumos energéticos y ocasionando 19% menos en costos operativos. Por su parte, la BREEAM (Building Research Establishment’s Environmental Assessment Method) estima que un edificio certificado bajo su sello recupera los excedentes invertidos en la construcción en un plazo de 2 a 5 años.

Aunque los edificios verdes son considerados como una oportunidad de inversión en el mercado por los bajos costos de consumo, aún surgen preguntas sobre cuáles son los mecanismos que hacen viable la sostenibilidad en el sector de la construcción. Para dar respuesta, un ejemplo puede ser Bancolombia, quien a través de diferentes medios de financiación ha estudiado construcciones sostenibles que han sumado aproximadamente $250 mil millones durante el último año.

Eso representa una alta participación de inmuebles sostenibles en ámbitos como comercio, industria, oficinas e inmuebles institucionales. Eso sin contar con las edificaciones que pueden ejecutar planes de ahorro energético y de consumo de agua sin estar certificados puntualmente.

Es así como Bancolombia, en aras de promover la construcción sostenible y la energía renovable, realizó la primera emisión de bonos verdes cuyo valor fue de $350.000 millones (aproximadamente US$115 millones), que fue adquirida en su totalidad por la Corporación Financiera Internacional (IFC), parte del Grupo Banco Mundial, para financiar proyectos sostenibles. Es por eso que trabajando de la mano con Camacol han podido sensibilizar y capacitar a más de 400 constructores en este tema, dándoles a conocer diferentes alternativas de certificaciones sostenibles como la certificación EDGE. Otra parte de la estrategia consiste en realizar visitas con un experto del IFC, el cual ha brindado asesoría de este nuevo esquema de certificación a los clientes Bancolombia que se encuentran en ciudades como: Bogotá, Medellín, Cali, Cartagena, Eje Cafetero, Pasto, entre otras.

¿Cómo un proyecto de construcción obtiene el aval de sostenible?

La financiación a través de la Línea Verde Bancolombia por crédito constructor, brinda incentivos en menores tasas de financiación tanto para el constructor como para el comprador de vivienda. En el caso de los constructores este se da a través de un estándar de certificación, como los mencionados anteriormente o cualquier otro estándar y por leasing inmobiliario a través de le evaluación detallada con estándar de sostenibilidad. Entre los criterios que se tienen en cuenta para otorgar el aval se incluyen variables como la ubicación, los materiales, el uso de energías renovables y el uso eficiente de agua y energía que, en el corto, mediano y largo plazo impulsen estos proyectos.

Las fases de desarrollo de un proyecto sostenible suelen ser en su ejecución iguales a las de una construcción tradicional. En cuanto al uso de materiales que son catalogados como amigables con el medio ambiente, aquellos que están bajo protocolos claros y transparentes en lo que concierne con su extracción, manufactura y distribución, minimizan el impacto negativo generado por el consumo de insumos no renovables y puede ser usado por cualquier tipo de edificación.

“El mayor reto de los constructores para gestar proyectos sostenibles es cambiar el proceso convencional de la concepción de los mismos. Es necesario indagar por los requerimientos del cliente, definir las metas e indicadores de sostenibilidad, e incorporar las diferentes especialidades de diseño en una etapa temprana del proyecto”, complementa Zambrano.

 

En relación con esos retos que plantea la industria, la constructora Conaltura en apoyo con Bancolombia, por ejemplo, desarrollan desde hace tres años el proyecto de vivienda sostenible Verde Vivo en el sur del valle de Aburrá. Con este se ha protegido un bosque con más de 500 árboles centenarios y a su vez el hábitat de aves como loros y guacamayas.

Este tipo de acciones buscan generar ahorros en energía eléctrica, eficiencia del sistema de acueducto y huertas verdes. Además, los apartamentos cuentan con una infraestructura que integra la tecnología, el bienestar, las comunicaciones y gestión energética.

¿Cómo tener un inmueble sostenible?

El mercado de la construcción sostenible está en crecimiento, no solo por beneficiar al comprador en cuanto a la reducción de consumo de agua y energía, sino que quienes la han adquirido han entendido que este es un trabajo que se realiza de forma integral para promover el consumo eficiente de todos los recursos naturales.

Es por esto que cada día encuentran nuevas herramientas de financiación para que sean más personas las que tengan la posibilidad de vivir o trabajar en un lugar apto para sus necesidades y bienestar. Desde Bancolombia trabajan en una Línea verde para vivienda y construcción sostenible, la cual ofrece beneficios en sus tasas de financiación a quienes construyan y adquieren vivienda, considerada como construcción sostenible, a través de crédito o leasing con la entidad financiera.

Además, el Consejo Colombiano de Construcción Sostenible y Bancolombia, también promueven otro esquema de certificación que se denomina CASA, este permite que los proyectos de vivienda de interés social y prioritario para personas de bajos ingresos reciban certificaciones o estándares de acreditación, que en otras ocasiones y con otros estándares no se lograría. Todas estas acciones están encaminadas en reducir en 20% las emisiones de gases de efecto invernadero de aquí a 2030 en Colombia.

 

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