La mezcla del éxito es amor y rigurosidad

Milena Moncada ha bailado en Argentina, Estados Unidos y Brasil. Tiene 23 años y asegura que el ballet le ha dado una visión de vida basada en la pasión y la rigurosidad

Milena Moncada, bailarina de Alma en Movimiento
La historia de Milena Moncada es de perseverancia y pasión por la danza. Pero, a la vez, la de una realidad enfrentada al valor del dinero para poder avanzar en sus sueños. Milena es una paisa de 23 años que baila desde los 6. “Me fui a Miami a un curso de verano. Después de finalizarlo me dieron una beca por el 30 por ciento para cursar un año, pero no pude conseguir el dinero restante y me regresé a Colombia. Viajé a Argentina para la preselección de bailarines que irían a la compentencia del Prix de Lausanne, donde elegirían los ganadores para estudiar en Suiza. De los 50 preseleccionados, quedé en el grupo de 20 elegidos, pero no en los tres finalistas. Bailando en Brasil me gané media beca para el Joffrey Ballet de Nueva York, pero tampoco conseguí la otra parte del dinero. En ese momento se me acabó la esperanza y me fui a Manizales a ser profesora de danza. Y estando allí sentí que me gusta enseñar, pero me hacía falta bailar, entonces regresé a Medellín a hacer danza contemporánea. Me enteré de las pruebas para ingresar a Alma en Movimiento, pero dudé en presentarme, hasta que una profesora me dijo: “Van a hacer audiciones en Medellín. Preséntese que si no queda, no pierde nada”.
 
Y quedó en los diez seleccionados, entre 165 inscritos, para hacer parte del cuerpo de ballet que está formando Bancolombia junto con el Teatro Mayor Julio Mario Santodomingo, para apoyar jóvenes talentos del ballet. Este grupo de bailarines entre los 16 y 24 años es beneficiario del programa Becas Bancolombia para la Danza, que les otorga un aporte mensual para su sostenimiento, mientras los prepara con maestros nacionales e internacionales de importante trayectoria profesional.
 
“Todo ha sido parte de un sueño que comenzó a los 6 años. Recuerdo siempre a mi ‘madre’ en el ballet, Andrea Wolf, quien ahora tiene una academia en Medellín. Otra de mis grandes maestras ha sido Juliana Valenzuela, también con su propia academia. Ellas me enseñaron que el ballet da carácter, fuerza, te forma con una visión rigurosa de la vida, tomas una rutina y tienes que hacerla, no porque alguien te exige, sino porque quieres. Mis profesores me alentaron a que yo fuera todos los días a clase, para tener la rigurosidad de quien quiere hacer algo muy bien. He salido a bailar a Estados Unidos, Argentina, Panamá y Brasil. Al estar afuera de casa la fuerza de voluntad para enfocarse debe ser más grande".
 
"Lo que está haciendo Bancolombia es algo muy bonito, porque tanto mis compañeros como yo nos estamos formando no solo en ballet, sino en todos los aspectos, como personas. Por eso los profesores nos forman también para ser conscientes de que somos una comunidad, una familia”.
 
Temas relacionados

 

últimas noticias