El programa de lectura que enamoró a un grupo de jóvenes de la actuación

A un corregimiento de Antioquia llegó el programa Las Letras van por Colombia, para que profesores y estudiantes fueran lectores y escritores óptimos.

Bancolombia lectura

Ana Arango dice, a sus 17 años, que no puede vivir sin hacer teatro. Es una pasión que le corre por las venas y la hace ser feliz. Sin embargo, estudia Administración de Recursos Humanos en el Sena. Se gradúo del colegio en el 2015 con el único deseo de llegar a las tablas. Sin embargo, en la familia de cinco hermanos  y su madre viuda, no abundan los recursos para cumplir este sueño. Pero Ana no se resigna. Cuando cumpla 18 años se empleará para tener el dinero necesario e inscribirse en la Academia Charlot, en Medellín. Es justamente cerca de allí, en Barbosa, donde se mudó con su hermana y el firme propósito de trabajar por ese sueño.

Ana viene de Llanos de Cuivá, un corregimiento de Yarumal, a 95 kilómetros de la capital paisa. Fue en el colegio, que lleva el mismo nombre de la población, donde surgió su pasión. Crearon, junto con doce compañeros, el grupo de teatro Fanny Mikey. Ella y su amigo Arturo Rubio fueron los primeros en inscribirse cuando estaban en grado décimo, mientras a pocos de sus compañeros les seducía la idea de actuar. Entonces, era un grupo pequeño en el que sus integrantes cambiaban con frecuencia. Es justamente con Arturo con quien pasa frente de la Academia Charlot, convencidos de que pronto estarán allí.

El grupo de teatro tuvo su verdadero auge cuando llegó a la institución educativa el programa impulsado por Bancolombia llamado Las Letras van por Colombia. (Leer Las Letras van por Colombia: el poder de los libros). Jonatan Florez, asesor regional para Antioquia, aterrizó con la idea de que leer más y mejor transforma a quienes quieren cambiar el mundo. Capacitó a los profesores en el programa de lector y escritor óptimo y ellos, a su vez, enseñaron a los estudiantes el placer de la lectura.

Los actores del grupo no estaban tan perdidos. Sabían la importancia de leer el texto, desglosarlo, para interpretarlo y aprendérselo. Pero Jonatan les enseñó a leerlo con consciencia y a disfrutarlo. (Leer Cómo los lectores pueden cambiar el mundo). El grupo Fanny Mikey empezó a crecer: participaban en las actividades culturales de otros colegios, las que realizaban en el corregimiento, viajaron a otras comunidades en el norte de Antioquia para presentar sus obras. Entonces, fueron tantos los estudiantes interesados en participar que, Ana y Arturo, como monitores, empezaron a hacerles casting a sus compañeros interesados.

Además, se consolidaron semilleros de lectura, donde los niños más grandes se reunían con los menores para leerles cuentos. “Las Letras van por Colombia cambió la manera en la que todos veíamos la lectura. Recuerdo que después de aprender el modelo de lector óptimo, todos los niños querían estar en la biblioteca que nos habían donado. No se me olvidará cómo, a final de año, la bibliotecaria perseguía a mis compañeros para que le regresan los libros”.