Los profesionales que enseñan sobre cultura del ahorro

Yuli Huertas viaja 11 meses del año por Colombia para enseñar cómo manejar canales electrónicos, productos bancarios y el dinero responsablemente.

Para que las comunidades a donde va el Bus Escuela de Bancolombia se enteren de su llegada, tiene que haber quien les cuente. Y ese es el trabajo de Yuli Paola Huertas, logística líder. Una boyacense de 25 años que lleva dos a bordo de este método de enseñanza móvil. Recorre Colombia llegando a diferentes zonas para enseñarles a niños y adultos cómo controlar su dinero, cómo ahorrar y manejar los diferentes canales con la entidad bancaria. 
 
Aunque ya se ha hecho un trabajo previo de información en las zonas donde llegará el bus, con los clientes de las sucursales, en medios de comunicación local, con colegios y empresas, es Yuli quien tiene la tarea de acercarse a los habitantes para contarles sobre la campaña de educación financiera e invitarlos a las charlas en el bus.
 
Además, apoya las actividades con los niños, pues es un factor importante de esta capacitación enseñales a los más pequeños la cultura del ahorro. Así lo explica Luis Carlos Caicedo, el coordinador a bordo del Bus Escuela. “Los niños llegan tímidos, callados, creen que no pueden tener nunca nada con un banco, pero se les dice que lo pueden hacer desde que nacen y tienen registro civil, entonces preguntan por ejemplo si pueden guardar mil pesos ”. En la actividad les piden a los niños que describan sus sueños para el futuro y los enseñan a ahorrar en una alcancía simbólica, para que comprendan que ahorrar les permitirá alcanzar muchos de sus logros. 
 
Además de formar a los niños y adultos, otra satisfacción a bordo del bus es tener una segunda familia. Yuli comparte 24 horas de los siete días de la semana durante once meses con el coordinador, los dos direccionadores y el conductor. “Con ellos hago mi vida cotidiana, son mi familia, mis amigos; compartimos los hoteles, las comidas y el tiempo libre. Para el cumpleaños de cada uno vamos a comer, le partimos una torta y le damos un regalo. Por esta experiencia que he tenido no he crecido solo profesionalmente sino personalmente, de una manera humana, porque te encuentras a diario con muchas situaciones. Me he vuelto una persona más humana, he potencializado mi comunicación con los niños, me he acercado mucho a ellos, al año vuelvo al mismo municipio y te abrazan y te dicen que cuando grandes quieren ser como yo”.
 
En esa difusión de conocimientos a lo largo del país, Yuli confiesa que se ha encontrado con desconocimiento sobre productos financieros pues, por ejemplo, a veces se piensa que una tarjeta de crédito es como una cuenta de ahorros y la gente la usa sin control; luego se asombran cuando los reportan a Datacrédito pues no tenían conocimiento de cómo funcionaba. “O una persona que le permiten consignar mil pesos con esfuerzo, el banco le cobraba 4 mil pesos por un servicio que podía evitarse, y entonces empiezan a pensar mal de los bancos, pero es cuestión de indicarles, enseñarles y cambiarles el chip”.
 
Yuli espera regresar a Tunja y quizás continuar formando a las comunidades, pero ya desde una sede fija. Mientras tanto, sigue disfrutando la experiencia de viajar once meses del año a lo largo de Colombia.