El programa de valorización de residuos que le llevó agua potable a La Guajira

Las empresas que hacen una adecuada separación de residuos pueden valorizarlos para obtener recursos que luego pueden constituirse en inversiones sociales, como programas que favorecen directamente a la comunidad. Un ejemplo es Bancolombia, que a través de su proyecto de valorización de residuos, en cooperación con la Cruz Roja, construyó un pozo de bombeo en la alta Guajira.

Ahora diez comunidades Wayúu de la alta Gaujira tienen acceso al agua potable, todo gracias al programa de valorización de residuos. / Cortesía

Caminar por Riohacha, Maicao, Manaure, Uribia y Albania es encontrarse de frente con una comunidad que a diario desfallece por la sed. A la deriva se observan molinos abandonados, represas secas y jagüeyes agrietados. La ausencia de lluvias está matando a los habitantes de La Guajira, quienes se ven obligados a tomar de la misma agua salobre y amarga que les dan a sus animales. (Vea también: El programa que le lleva agua a diez comunidades Wayúu)

En un informe del Instituto Nacional de Salud (INS), publicado el año pasado, se expone que más de 100 niños murieron en Colombia por desnutrición y que de enero a marzo de 2016 se registraron 46 muertes asociadas a la falta de agua en menores de cinco años en el departamento de La Guajira. A esta alerta se une las presentada por la ONG de justicia en abril de este año, en la que indica que el 90% de los habitantes consumen agua sin ningún tipo de tratamiento, lo que se traduce en enfermedades gastrointestinales, parásitos y diarrea. 

Esto es solo un reflejo de los efectos que ha ocasionado los más de cinco años de sequía en la región, esa a la que han acudido cientos de organizaciones privadas y públicas para intentar salvar a quienes residen allí. Comunidades indígenas que a diario caminan kilómetros y kilómetros por recoger unos cuantos litros de agua y llevarlos a casa. 

 

“El año pasado empezamos a trabajar con la Cruz Roja para poder llevar agua potable a las comunidades que viven en la zona alta y media del departamento. Lo que hicimos fue identificar los pozos de agua que hay en La Guajira y crear un sistema de extracción que funcionara con paneles solares. Ahora las personas de la comunidad de Porujari se acercan a los tanques de almacenamiento, recogen el agua en recipientes y en sus casas tienen unos filtros por los que hacen más potable el agua”, explica Beatriz Ocampo, gerente de Sostenibilidad de Bancolombia. (Vea también: La empresa que inspira la transformación energética con paneles solares)

Esta entidad financiera, comprometida con la sostenibilidad, ha unido esfuerzos para que las personas que viven en los municipios más afectados de La Guajira tengan una mejor calidad de vida. Una vez tienen acceso al agua en cantidad, calidad y funcionalidad del proyecto, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) ha creado un proyecto productivo en la zona el cual les ha dado medios de subsistencia y seguridad alimentaria a las familias wayú.

Pero, ¿cómo Bancolombia logró destinar recursos para un proyecto en La Guajira? Desde hace cinco años el banco trabaja con una política de reciclaje que les ha permitido valorizar residuos como papel, cartón, vidrio y dispositivos electrónicos. Al año las más de 193 toneladas de residuos se convierten en 300 millones de pesos, según dice Ocampo, los cuales son reinvertidos socialmente en proyectos que favorecen a comunidades como la de Porujari, en La Guajira, y la que reside en Santa Cruz del Islote, en el departamento de Bolívar, donde implementaron un sistema de des humificadores para también llevar agua potable. (Lea también: El compromiso de las nuevas generaciones con el medio ambiente y la sociedad)

“Nuestro programa empieza en las sedes administrativas del banco, allí procuramos que nuestros empleados tengan una cultura del reciclaje y así hacemos una primera separación en la fuente. Después todo esto es enviado a un edificio donde hacemos la distribución adecuada y entregamos los residuos a unos gestores encargados de valorizarlos. Así entramos en todo el sistema económico que existe alrededor de los residuos”, comenta Ocampo. 

De esta manera, Bancolombia se ha convertido en un ejemplo de cómo la mayoría de sectores de la economía pueden aprovechar sus residuos y convertirlos en programas que van directamente en favor de la comunidad. Así, llevar agua potable a La Guajira, más allá de ser un salvavidas para los habitantes, es una demostración de lo que significa la sostenibilidad al mezclar sus tres ítems: el económico por ser el producto de un programa de reciclaje, el ambiental por trabajar con energías renovables y el social por lograr que diez comunidades wayú dejen de ser excluidas por sus condiciones de desigualdad o vulnerabilidad.