¿Qué dice el Tarot para tu 2019?

La moneda da vueltas en el aire antes de caer en la tierra. No es cuestión de azar, pues el destino se encuentra en las cartas. Sin embargo, podría afirmar que hay dos grupos: los que van a caer en un año sin bruma, con panorama despejado para cumplir sus objetivos; y los que no la van a tener fácil, tanto que se van a ver sorprendidos por algo parecido a una tormenta, si no llegan a estar en forma frente a los retos de 2019.

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Aries: los siete mares
21 de marzo - 20 de abril

En el 2019, el planeta se le quedará pequeño a Aries. Lobo de mar, recorrerá cada bahía mientras tenga  la oportunidad. Testarudo como ninguno, andará por caminos  escarpados; el viaje será divertido, loco y exótico, lleno de dudas y retos. No le importará  darse un par de totazos porque, si Aries se estrella con mil paredes, volverá a empezar. De cada caída se levantará como lo ha hecho siempre: con dignidad, gallardía y con tal rapidez que pocos s e d arán cuenta del acto de malabarismo que eso exige. Será,  na vez más, el signo de los inicios, el de la vida para estrenar, el del optimismo irreverente, el  del futuro imaginado. Cada pensamiento estará enfocado en producir soluciones, toda crisis quedará resuelta y su pasión será la innovación. Con el nueve de bastos, como indicio del tarot para el 2019, y el escritorio clausurado, Aries crea, convence, camina y llega bastante lejos. Son nueve bastones florecidos que representan nueve ideas, nueve viajes y nueve estrellas. Un número perfecto, el vencedor, el que abre la puerta hacia la inmensidad. Visitará los continentes, dejará atrás amores y regalará ilusiones, como si fuera un flautista encantador. Se fascinará con el movimiento y la rueda que gira, con el desapego de un tren que parte y el destino en una región desconocida. Se despedirá de la familia, la casa, el trabajo y sus mejores amigos. Renunciará a la comodidad y al consumo fetichista. No se interesará por el sistema financiero, pero probará todas las esencias exóticas en sitios prohibidos. Quedará fascinado por cada paso en las montañas escabrosas y será el buen salvaje en la isla del fin del mundo. A veces le dirá sí al amor, a lo mejor en un crucero o se embarcará de ayudante en un velero caribeño. Conquistará de nuevo la venus asiática. Después de su cumpleaños, en abril, se dará cuenta de que el misticismo lo rodea: se inclinará ante un buda y dará tres vueltas a las estatuas de la abundancia en un templo del siglo II. Los glaciares de la Antártida serán su inspiración poética. Así, este signo de fuego, que no sabe de tacañerías ni de pequeñeces, acabará con el vintage look, de visita  donde una tía lejana en Singapur. Aries abrirá los ojos y le dirá al mundo que se siente a gusto en él,  que los siete mares son pocos. El año será inolvidable, escribirá y será juglar enamorado, lleno de sabiduría en su corazón y tan fiel a sí mismo que preferirá un barco y no la boda. Flores, jardines, éxitos y logros, todos al mismo tiempo, para que este marinero sea muy feliz. Que los otros signos mueran de envidia.

Tauro: sin magias no hay paraísos
21 de abril - 21 de mayo

Tauro se convertirá en mago, aunque su sentido práctico le grite al oído, tal vez con mucha razón, que la magia es de locos. Mago de día y mago de noche, mago para los fríos y mago de transformaciones profundas, solo en el 2019 conocerá el esplendor de saberse creador y protegido desde el primero de enero. El diez de oros es una carta cabalística por excelencia; refleja la generosidad de los diez dones y    una vieja leyenda de abundancia insinúa que llegarán uno por mes: alegría, abundancia, certeza, gracia, gratitud y más. Diez de oros y diez meses para celebrar, los dos restantes son para hacer oficio. Tareas concretas, pequeñas y gigantes que en cada paso exigen ordenar la casa, el corazón y las ideas. Tauro comprenderá la diferencia entre el trabajo dedicado y el tener talento, entre amar y persistir, entre dar y recibir. Estará lleno de contradicciones, tantas que no sabrá dónde ponerlas: esconderá algunas en su  cajón de media noche y amanecerá con las más graves puestas cada día. Es la esencia de lo cotidiano y, a la vez, de lo invisible, de lo dulce y lo salado, del picante y lo insípido, del negro y el blanco. Invisible concreto, más allá de los rosados amaneceres o de los fulgurantes espacios de infinitud, cruzará cuentas por pagar y pasivos sin liquidar. Todo estará al día y los contratos firmados, enorme garantía de que no ha perdido el rumbo. Además de esto, será el alquimista posmoderno: se inclinará ante la salida   del sol y le dará gracias a la montaña. Huirá de toda discoteca en una calle ruidosa para ser simple, austero y pleno, porque, con tanta intuición mañanera, sabrá que el verdadero paraíso son esos diez círculos que atraen la riqueza y la alegría. El diez de oros es la carta que expresa la conexión entre el alma y la materia, es el reflejo de un destino benevolente, de los buenos negocios y el corazón expandido. No dejará de soñar con lo suyo, con un mundo pacífico, ideal, bello y sin contradicciones. En  el fondo sabe que vivirá con un pie en su lado prosaico y otro en la fuerza del infinito. El 2019 le pedirá un giro de 180 grados, dirá que sí y alzará el vuelo, como los pájaros migrantes más sabios del cielo.

Géminis: uno más uno es ...​
22 de mayo - 21 de junio

Géminis es pura empatía, y esta maravillosa forma de relacionarse con el mundo le deja hijos, sobrinos, nietos, ahijados y uno que otro ser para adoptar, que pueden ser gatos, perros, conejos y hasta el último rinoceronte de África. Lleno de amor y compasión, defenderá la vida sobre la  tierra, los amores imposibles y las infidelidades. Estará afuera, en la calle, en lo que le sucede a la gente de su barrio, de su país. Será toda la gente pobre, rica, grande, pequeña, mestiza y sencilla; se reunirá con hombres, mujeres, jóvenes y viejos; subirá a la tarima, confrontará el sistema para ser más que él mismo. También será imaginación: inventará libros, videos, formatos, discursos, motines, manifestaciones,   bodas, cenas y almuerzos. Géminis construirá puentes, establecerá lazos. Sin duda, será el más empático y se olvidará de aquella personalidad amargosa y nostálgica, la que anda encerrada en un armario, llena de pensamientos inútiles. Se quitará la nube gris de encima. Este año se viste de embajador, será alegre, inteligente, sarcástico y excéntrico. Se alejará de lo común y exigirá su libertad para luchar por lo suyo; preferirá los diálogos a las guerras. Obvio que será fusión porque, en el amor, estará más loco que cuerdo y más apasionado que analítico.  Totalmente ardiente, encarnará el aura del bienestar y de las almas gemelas: géminis juega con la vida y atrapa sus sueños. Sin embargo, el verdadero interés está puesto en explorar sus capacidades, ir más allá de lo que ya conoce; quiere influir, cambiar y generar las transformaciones  que su pequeño círculo le permite. Renovará su imagen, su ropa, sus palabras, será una sola faceta, un poco menos variable, menos voluble, más sensata, más aguda y menos amarga, más serena y menos angustiosa. Empieza el 2019 con pie derecho: un buen trabajo, algunos propósitos muy específicos, muchas declaraciones de amor. El humor será su compañero y las finanzas estarán en alza. Así las cosas, habla de corazones, encuentros furtivos y hoteles románticos. Sueña con su complemento y no   descansará hasta que se firme en papel lo que ya ha visto en sueños. Buen año para sentirse amado y querido. Géminis será el signo de la conciliación: un pacifista hasta los tuétanos.
 

Cáncer: la quietud antes del éxito
22 de junio - 22 de julio

Para Cáncer, el 2 019 es un año de quietud, una quietud sabia. Si piensa que salir a la calle y gritar consignas es la solución a sus angustias, ya empezó con dudas. Su destino no es el activismo ambiental ni la política arcaica. La quietud de la que habla el tarot es ese espacio para sí mismo que llega con la certeza de las buenas reflexiones y no con la defensa a ultranza de un punto de vista. El 2019 es un duro golpe para el ego y es urgente detenerse. Es urgente no obligarse, estérilmente, a cumplir el mandato de otros. Por esto, el año será el de la valentía, el de hacerle  justicia al cuerpo y a sus intuiciones. Es un año de búsqueda y de interioridad. Esta calma de la que habla el tarot es la calma del que aprende en la lentitud, de quien camina y vive despacio, de quien sabe que el poder es ilusión. Cáncer hará balance de vida y esto significa mirarse en el espejo y reconocer errores, quitarse una piel y después la otra y luego la última. El 2019 es el primer paso para una nueva vida: observará su recorrido como hijo, como pareja, como profesional y, sin dejar la impaciencia, reconocerá que ha vivido, en extremo, la exigencia consigo mismo. Por esto, dejará de complacer a otros, porque, cuando lo hace, queda como suspendido, sin gravedad, sin norte, a la deriva. Renacer significa defender sus prioridades. El 2019 será   esperar, esperar un poco y esperar más, porque los tiempos le corren despacio al cangrejo de agua. Su carta, el cuatro de copas, es contundente: no es el momento de la acción. Una pizca de Saturno, otra más de Plutón y el reloj se detiene, no hay manera de hacer que los días sean veloces. Es el período de la interioridad, de la profundidad, de la experiencia suave y de la filosofía zen. Bienvenido el haikú. Serán tiempos para lo pequeño que acabará siendo grandioso: el hogar, al amanecer, las sonrisas familiares. El éxito será pasar desapercibido y descansar. Al final, al mirar atrás, agradecerá a los que cruzaron por su camino porque con ellos habrá ganado su sentido de vida. Este año habrá doblegado sus impertinencias y sin ceder, se sentirá rey en su propio terreno.  Una vez más, el 2019 será para dejar de lado la pequeñez del mundo y abrazar la inmensidad de los sueños. Son doce meses para darle tiempo al amor. Se lo merece.

Leo: loca vida
23 de julio - 23 de agosto

Nadie más fascinado con el destino que le tocará vivir que este impetuoso y magnánimo signo de Leo. El 2019 es el paje de copas, una carta que refleja el aprendizaje en los asuntos del corazón. Estará en todas las revistas de farándula como si fuera el enamoradizo del año. Un generoso león que buscará extender su territorio. Rodeado de muchas posibilidades, protectores, amigos, negocios, ideas, sueños y llamadas. Estará muy ocupado creando su éxito social, profesional y hasta imaginando nuevas historias de pasión. No se quedará con las manos cruzadas y estará más que dispuesto a sumarse a los proyectos exóticos de los amigos y los socios. Respetará la voz de los que trabajan con él y será defensor de todos los derechos, gritará consignas a favor del mundo libre. Líder agudo y provocador, se diluirá entre las manifestaciones revolucionarias y clamará a favor de los desvalidos. Compasivo y afectuoso, Leo estará mucho más del lado de los ángeles que de los diablos y el paje de copas, una carta de esperanza y alegría, será la garantía de la buena cosecha. Y es que este año invoca la vida loca: será un rey en el amor, bailará hasta el amanecer, triunfará en la política, mantendrá los pies en el delirio y será el dueño y señor de sus entusiasmos. Nada más que decir. Mantendrá un pie en cada boda y se hará invitar hasta a los bautizos de los desconocidos. Pegajoso y melcochudo, no se perderá la movida de un catre. Será el mejor de los amigos para ir al mercado, hacer las cuentas, recoger las yucas y los tomates. Como chef improvisado o con el conocimiento de toda una vida en el fogón, se instalará en la cocina y será anfitrión de lujo: salsas y panes, perniles y pescados, vinos y digestivos. Con la carta de un tarot  benévolo, abrirá los libros de recetas y experimentará. Será el gestor de una nueva manera de celebrar, crear y compartir. Un año excéntrico, una vida exquisita. Y, aunque no lo quiera, tendrá que cuidar su ritmo cardíaco, su tensión, los indicios de gota, esa extraña enfermedad que acaba mezclando ácido úrico, desenfreno y reyes. Un año para la juglaría, los antiácidos y la sanación con  aguas termales. Al final habrá cansancio y gozo. Dirá que doce meses son pocos para tener una  vida loca. Dirá, también, que vida no hay sino una.

Virgo: un plan delirante
24 de agosto - 23 de septiembre

A Virgo le interesará todo menos el mundo de los negocios y la política. La reina de bastos es la carta de la creatividad, de la fantasía hecha realidad, del encanto de una vida sentida con la intensidad del color y el movimiento. Se despelucará con bríos y buscará decir lo que no ha dicho. Se sentirá  preso y le pondrá enormes barreras a todo aquello que lo atraganta, a las pequeñas discusiones y a los viejos rencores. Enterrará lo inútil. Pero no será únicamente una labor de barrer con lo ya vivido; será el volver a crear su infancia para darle el tono de la ingenuidad. Será remodelar la casa y estar a paz y salvo con el destino. Tendrá más ganas que nunca de estar vivo. Dejará de  contaminarse con la corrosiva idiotez de los chismes de salón. Alma y corazón estarán puestos al servicio de un proyecto de mayor alcance: un libro, los hijos, el encuentro consigo mismo. Pensará  en el mar, vivirá en la montaña, buscará la infinitud en los jardines verdes y las flores azuladas. Doce meses de delirio selvático, doce meses de ejercicio, doce meses para saber que la acción más pequeña requiere de atención y belleza. Virgo, en el afecto, buscará la perfección: dar para recibir, lealtad para amar, sabiduría para conciliar. Sentirá que es el momento de cuidar la vida con su pareja, dejará atrás las soledades inventadas y mantendrá un camino de a dos. Es en compañía  que Virgo buscará los viajes, la buena cava, la lentitud en las pieles. Sabrá ponerle valor al instante y asumirá el riesgo. Reconocerá que no son tiempos para perseguir lo frívolo y lo superfluo. Virgo, con su reina de bastos, como guardiana de territorios, acudirá a la cita con el destino: levantará la frente, se mirará con franqueza y se verá pleno. Planificará el detalle como haciéndole juego al espejismo; querrá vivir la poesía, la novela, la autobiografía, todos los viajes lejanos y una nueva remodelación. También pintará las nubes y arreglará el jardín. Todo un plan delirante lleno de afecto y buenas intenciones. Eso sí, en cada amanecer pondrá en primer lugar su salud. Irá al gimnasio y hará caso a la amonestación médica. Cuidará sus pies, corazón y pulmones, como el jardinero que siembra, ama y cuida. Florecerá.

Libra: elocuencia generosa
24 de septiembre - 23 de octubre

Libra estará atado a las condiciones del poder. Un poder común y corriente, servil, tosco y prepotente. Querrá perseguirlo como a su sueño y se dará cuenta, al final, que estar atado a una silla, un cargo, una función, no le da prestigio ni réditos. Pero con todo y sus indecisiones, no tendrá nada de qué arrepentirse. Una cosa son sus dudas y otras los hechos concretos de los doce meses por venir. El 2019 será el rey de bastos, ese rey atractivo y poderoso, aventurero y apasionado, que disfruta lo que hace y ama lo que es. Y así vivirá, lleno de entusiasmo y buena energía porque en el 2019 los logros se cosecharán por toneladas. Lo crea o no, será célebre. Su nobleza y la contundencia de sus propuestas llevarán a buen puerto proyectos. Los demás le creerán a ojo cerrado y convocará las mil alianzas. ¿Qué más puede pedir? Le hará falta el silencio, su tiempo y su lugar. Eso quiere,  en el fondo de su alma. Libra buscará sus momentos de soledad, porque, aunque disputará el juego del poder y del éxito que el 2019 le propone, defenderá su tiempo para aislarse de un mundo en el que no se encuentra en plenitud. Se encargará de ejercer sus mejores cualidades: la magnanimidad generosa y la elegancia de la sencillez. No renunciará a su más íntima meditación. Con el rey de bastos a cuestas, Libra será el éxito y la fuerza, el mando y la pasión, el triunfo merecido. Se mantendrá en el justo medio y saldrá de deudas. Le dará al mundo lo que le pide y se quedará con lo mejor: la grandeza y las buenas acciones. Tendrá poder para exigir y no cruzarse de brazos. Diseñará agendas, festivales, conversaciones; hablará duro sobre la ética y sobre sí mismo. Será líder en el barrio, en la oficina y su ciudad. Libra no se cruzará de brazos y exigirá los mandatos necesarios para que empiece la función. Como un rey noble y compasivo, será trabajador. Más no puede pedirle al 2019, que lo pondrá con el sol en su cenit. Los astros se plegarán a sus designios y una de sus ideas será la ganadora. Pero con todo y el frenesí, querrá ir despacio, sentarse en la última fila y observar. Dejará que los demás brillen con sus mezquindades y se peleen por el primer puesto. Libra tendrá la calma y la inteligencia para   dejar que otros sean los primeros. Su éxito está asegurado sin siquiera mover un dedo. Buen  balance, mucha acción y todas las mañanas abrirá los ojos y exclamará: ¡Poder, bendito poder!

Escorpión: el placer por la batalla
24 de octubre - 22 de noviembre

Escorpión no le gustan los cuentos de hadas. Prefiere la madurez, la crudeza, la realidad pura y dura. Detesta los tiempos paradisíacos: el de la infancia, el de la otra vida, el de un futuro mejor. Anda entre los asuntos serios del mundo. Asuntos que renuevan miradas, que muestran los  hechos, que hacen críticas agudas y construyen el bienestar desde la innovación y las ideas  arriesgadas. En el 2019, como todo un Caballero de Oros, saldrá a la calle, escudriñará cada esquina, mirará con detenimiento a los transeúntes y sabrá que lo atraviesan las mismas  preocupaciones, las mismas reivindicaciones y las mismas controversias. Será uno más, pero uno muy empático y más compasivo. No se quedará callado. Como siempre, dejará salir algunas verdades y, sin pelos en la lengua, estará más que listo para dar las batallas que le entregue el destino. Escorpión lleva bien su signo de polémica, se regodea en la complejidad y el debate. Será selectivo, será leal y buscará la Fortuna y la Sabiduría, ambas con mayúscula, porque es con ellas que Escorpión caminará. Lejos de ser un perdedor, es un activista del éxito, aunque sea un signo descreído, lleno de duda metódica, inquieto por decir y hacer lo que sea realmente justo. Aborrece las mentiras y habla con franqueza. En el 2019 será el caballero que protege la palabra, creerá que hay que decir lo que es. Sabrá que los hechos y sus formas de narrarlos van juntos y es por esto que prefiere la rudeza. El año es ideal para saldar las cuentas de los viejos odios, pagar lo   que debe, y enterrar la melancolía. Le pondrá fin a lo que ha guardado por tanto tiempo. Reducirá la carga del pasado. Así las cosas, Escorpión, para octubre ya será otro y no tendrá más opción que sonreír. Preferirá la gentileza y buscará los encuentros con quienes comprenden su sentido del humor. Un tiempo de oasis en los asuntos del amor, del dinero y de los proyectos. Buscará lo nuevo y lo que le produce regocijo en el alma. Después de conocer el dolor, será un Escorpión renacido, un caballero de oros místico y agradecido. Tal será el compromiso consigo mismo que visitará centros de retiro, buscará más silencio, admirará una que otra diosa antigua. Se hará  monje. Silencio y quietud, unos días al final del año, le vendrán bien. Una experiencia de infinitud que durará poco, pero lo suficiente como decirle que sí a la belleza y al lujo de ser la inocencia.

Sagitario: dulce libertad
23 de noviembre - 21 de diciembre

Sagitario no tendrá nada que reprocharse a sí mismo. Es un año de dulce libertad. Una libertad  compartida con otros, un momento de gozo y de reconocimiento. Con su optimismo continuo, Sagitario es el Mundo, una carta que refleja la totalidad y el logro. Abre las ventanas y llegan las buenas noticias: un ascenso inmediato, excelente salud y un amor fiel. Será recompensado luego de algunos años exigentes y mañosos. Recorrerá Júpiter su propio signo, y este es el aval para resultados concretos, apuestas claras y amores reconquistados. Años dedicados al esfuerzo y al aguante empiezan a dar sus frutos. Llega el 2019 para que Sagitario sea un viajero, por una vez más y lejos de las ataduras de Saturno, ahora viajará por amor, hará negocios internacionales y será convocado a la prestigiosa agenda del mundo globalizado. En su casa y en su corazón, mantendrá un espacio para el arte, la creatividad y la innovación. Sin desarticularse de la vida pública, será parte de la locura política, de los debates apasionados y de los encuentros multitudinarios. Soñador por causa propia, dejará de hacerlo porque el año requiere atención,  acción continuada, detalles para resolver. Es un año práctico, concreto, con desafíos todos los días. En últimas, para ser una estrella se requiere que sea poco exótico y muy trabajador. Uno de los puntos esenciales para este signo serán sus palabras. El 2019 evidencia el tono imprudente, los momentos fuera de lugar, las trampas de un Mercurio retrógrado: todo lo que diga y proponga será reinterpretado, tergiversado, generará escándalos y chismes, será citado con inexactitud. Y para que no se arme la tercera revolución, deberá invocar la cautela, ser un buen escucha y mantenerse con la sonrisa a flote. Podrá hacerlo, tendrá nuevas habilidades. Este signo abrirá trochas y tendrá el mundo en sus manos. Pero que se cuide de las aves de mal agüero que merodean a los buenos. Es mejor no confiarse y ser cuidadoso con cada palabra, frase y mueca. Un año para disfrutar, dejando la inocencia en casa. Hay que vestirse de lobo.

Capricornio: aprendiz, a pesar de sí mismo
22 de diciembre - 20 de enero

En realidad, eso de ser aprendiz a Capricornio no le viene nada bien. Habría que ser más exactos y decir: detesta ser aprendiz. Prefiere ser de los que se las sabe todas. Estudia, profundiza, se aplica a los detalles y sigue muy de cerca lo que le compete en su profesión y quehacer cotidiano. Lejos  de ser el tonto del grupo, investiga. Por esto mismo, le cae pésimo que le insinúen que el año tiene con sus tareas. Es cierto que tendrá que dejar sus armaduras. Es la encarnación de la vulnerabilidad en el 2019. Se preocupará por los cambios de rutinas, la falta de control, el continuo asedio de lo inesperado; todo esto junto lo asusta, lo desequilibra y lo llena de tanto estupor y ansiedad, que vivirá continuos ataques de pánico. El 2019 exige sus cambalaches: cambiar de casa, de carro, de oficio, de puesto, de pareja. Lo desquiciarán los eventos sociales, las manifestaciones, las revoluciones que vendrán llenas de indignación. Lejos de ser controversial, se encontrará con que sus emociones no aguantan el voltaje del mundo y los cambios que este exige. El ocho de oros es una carta que indica trabajo. Mucho. Le quedarán tareas pendientes y acumuladas todos los días; se dará cuenta que todavía tiene que aprender de los otros, que debe ser humilde. Cada tanto Capricornio entra en un estado de hibernación. Entre mayo y septiembre se esconderá y vivirá como replegado en su trinchera, alejado del maniático control de las situaciones, lo que resulta muy conveniente para su espíritu. Avanza en el año como si fuera el tiempo de los fines de la civilización y su ánimo, estará un poco taciturno. Difíciles meses en los que deberá descender tres escalones. Buenos aprendizajes que darán frutos porque, aunque no lo crea, podrá ganar de las amenazas y de la complejidad. La última carta anuncia un as, el de espadas, símbolo de un camino diferente. Más allá de su familia, de sus expectativas en lo profesional, es el tiempo de ir al fondo de los propósitos y de romper con sus propias inseguridades. Será llamado a ser parte del poder y de las trasformaciones de su tiempo. Sabrá vivir las lecciones que el destino le anticipa. 

Acuario: todo corazón
21 de enero - 18 de febrero

Acuario alcanza un mejor escalón. Es una nueva etapa en la que dejará su obtusa racionalidad para darse el permiso de sentir la vida a cabalidad. Sentirla con manos, pies, orejas y corazón. Será  querido por las tías, los abuelos, los amigos, los alumnos porque, en el 2019, el Rey de Copas es la carta mayor. No es que esté poseído por alguna secta de color neón, ni deambule por los planes turísticos de las sectas de comida vegana. Acuario es el ejemplo perfecto de cómo priorizar las acciones, de cómo darle un primer lugar al afecto, de cómo vivir desde la sonrisa franca y el corazón. Habrá ascensos, mejoras productivas, mejoras en los números del banco. Habrá una mejora en la escala social y, para algunos, en el amor. Es un 2019 de progreso, avances que Acuario viene trabajando de tiempo atrás. Con el brillo y el fulgor de las lentejuelas, es el año de un bello arco iris, de un sol resplandeciente, de un verano continuo. Tal vez arme de una buena vez su casa en el bosque o tal vez entre en un profundo silencio de los que se ensañan en conocer la realidad de la naturaleza. No tendrá tiempo para decir lo inútil. El chisme no será lo suyo y  dejará de lado el teléfono y las redes sociales. Encontrará la quietud y la belleza. Será generoso y apuesto, tendrá más de un invitado en su casa, abundante en las fiestas y comilonas, se mantendrá más callado que nunca. Nadie lo notará porque sus actos serán contundentes. Acuario será posmoderno y, con todo su espíritu a cuestas, buscará el mundo feliz. Los cuencos tibetanos serán su compañía y la música tendrá una tonalidad religiosa. No dejará para después los  pagamentos en las tribus indígenas y se vestirá de chamán para ir a la boda de los mejores amigos. Será bufón, amigo, travesti, loco y gurú. Vivirá con el corazón y no renunciará a sus principios, signifique eso lo que signifique. Los pensamientos estarán puestos en mejorar su sentido vital.   Seguirlo puede ser el inicio de un nuevo movimiento neohippie. Que cada cual tome sus riesgos.

Piscis: el mundo inesperado
19 de febrero - 20 de marzo

El 2019 está lleno de asuntos inesperados. A las doce en febrero o a las seis en junio, solo o acompañado, cada día será más extraño que el otro. Signado por las casualidades, los encuentros exóticos y las tareas irrealizables, creerá que el planeta le juega una mala pasada. No es cierto, solo se puso algo errático. El año ofrece variedad de caminos, la miscelánea en las relaciones y el popurrí en el trabajo. Pero que no se ponga fastidioso, porque será divertido, movido, abundante, lleno de fiestas, amigos, determinaciones afectivas y tantas otras posibilidades que resulta inútil el salirse de casillas. Detestará este tufillo a desorden, pero cualquier plan, diseñado con minucia, es la mejor fantasía. Tendrá esa loca manía de controlar a otros, de perseguirlos por sus sueños, calles y propósitos. Pretenderá exigir lo imposible. Casi insoportable, habrá días en que amanecerá obsesivo y celoso. Tendrá que acudir a la paciencia y entender que el tres de bastos viene a insinuarle que tiene que moverse. No puede quedarse atado a una sola forma de ver las cosas. Tendrá que cambiar las rutinas, atreverse, arriesgarse, renunciar a los privilegios, bajarse del pedestal y crear lazos nuevos para las conversaciones de oficina. Es un año para dejar de escuchar los instintos y hacerle más caso a la razón. No puede dejar que el ruido inútil lo gobierne. En el  amor será versátil. Mucha agua y pocos pies a tierra, amará sin condiciones y sabrá que tiene que comprender los ritmos de los otros. Vendrán cuentas  de cobro disfrazadas de viejos amores; vendrán por sus libros y tendrán muchas quejas. Mejor no estar en deuda ni jugar con fuego. Lo  caótico gana terreno y Piscis puede quedar patas arriba. Que enero lo agarre confesado antes de aceptarle un café al ex de su vida. Con buena voluntad, intentará ordenar el escritorio y resolver los proyectos atrasados. Al final, su naturaleza variable será parte de su éxito. Hay que atravesar el charco sin caerse.

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2018-12-31T17:04:01-05:00

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Diana Castro Benedetti Economista, profesora de yoga y experta en astrología y tarot

Astrología

¿Qué dice el Tarot para tu 2019?

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