El porqué el mundial de Inglaterra no es casualidad

En St. George's Park: allí empezó todo, en la lujosa ciudad deportiva. Hoy, los resultados están a la vista: son campeones mundiales sub 17 y sub 20. ¿Pronto de mayores?

El complejo deportivo St. George Park es la sede de las 28 selecciones masculinas y femeninas de Inglaterra. / Fotos:www.thefa.com

Hay mundiales que hablan. Este fue uno de ellos. Y el mensaje es claro para el fútbol suramericano: con solo el talento y las ganas -que no las superan en ningún otro lado del planeta- no alcanza. Por cuarta Copa del Mundo al hilo, el trofeo se quedará en las manos de un equipo europeo. La explicación podría girar en cinco ejes fundamentales: disciplina táctica, condición física (resistencia a la fatiga), proceso con las selecciones juveniles, tecnología e infraestructura. A decir verdad, en esos elementos nos llevan años luz.

Tras tocar fondo en la Eurocopa de 2000, torneo en el que se fueron eliminados en primera ronda, Alemania elaboró un plan a mediano y largo plazo que se enfocaba en esos cinco puntos. Hoy por hoy, son, de momento, los campeones actuales del mundo, ganaron el Europeo Sub 21 en 2017 y la Copa Confederaciones en el mismo año con una nómina alterna. Un modelo que Inglaterra, como otros países del Viejo Continente, han utilizado como faro para trazar su rumbo futbolístico.

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Los británicos, que siempre se han caracterizado por tener en sus filas a varios de los mejores jugadores del mundo, viven, raquíticos de gloria, de su único título mundialista: en 1966, hace 52 años.

Atrás quedó esa generación dorada de David Beckham, Steven Gerrard, Frank Lampard, John Terry, Paul Scholes, Wayne Rooney y Michael Owen, que no consiguió ningún título. Fracaso tras fracaso. Con esa cruz a cuestas, los creadores del fútbol decidieron reinventarse.

Todo empezó en 2012 con el nacimiento del complejo St. George's Park, ubicado en Burton upon Trend, un pueblo de poco más de 70.000 habitantes. La ciudad deportiva, que costó 105 millones de libras, es el hogar de los 28 equipos masculinos y femeninos de Inglaterra. Cuenta con 13 canchas de última tecnología, una de ellas cubierta, otra inspirada en el mítico estadio de Wembley. También hay múltiples gimnasios y laboratorios donde se analiza el rendimiento, la alimentación y el biotipo de los jugadores. Y hasta un centro de video donde se estudian los movimientos de los rivales. Un lugar en el que la tecnología, la ciencia y el deporte se cogen de la mano.

¿El objetivo? Recuperar el ADN del futbolista inglés. Y hay un departamento de liderazgo en el que se forman chicos desde los cinco hasta los 21 años. No solo instruyen al jugador, también a la persona en su mentalidad y valores como ser humano.

A las lujosas instalaciones se suma un hotel Hilton de 228 habitaciones donde se hacen convenciones y talleres sobre temas deportivos. También hay campos de verano a bajo costo para que los jóvenes sientan lo que es ser un futbolista de primer nivel por unos días.

Los resultados están a la vista: Inglaterra es el actual campeón mundial sub 17 y sub 20. También conquistó el Europeo sub 19 en 2017. Además viene de ganar las últimas tres ediciones del Esperanzas de Toulon, uno de los torneos juveniles más importantes del planeta.

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Ahora los resultados en la selección de mayores han aparecido. Están a un paso de la final de Rusia 2018 con un equipo con una media de edad de 25 años, en el que Harry Kane, su capitán, tiene 24. De los 23 jugadores de la plantilla, 21 pasaron por las selecciones juveniles. Y Gareth Southgate fue DT del cuadro sub 21 por tres años, antes de llegar a la mayores en 2016. Eso se llama proceso, también sincronización. Con formación humana y científica apoyada en la tecnología.

Algunos dirán que los penales ante Colombia fueron una lotería. No es que no lo sean, pero los ingleses redujeron el azar a su mínima expresión. Antes de la tanda, el arquero Jordan Pickford recibió apuntes en una botella que decían el lugar más acostumbrado por los colombianos para patear desde los 12 pasos.

“Los teníamos estudiados, el único que cambió su tendencia fue Falcao”, reveló el portero del Everton tras el partido.

Otro de los puntos a destacar es que la Premier League, la liga más competitiva del mundo, plagada de extranjeros, dejó a los británicos en un segundo plano.

Ahí apareció el Tottenham, dirigido por Mauricio Pochettino, para darles un espacio en la plantilla. Actualmente seis jugadores ingleses que están disputando el Mundial de Rusia hacen parte de los Spurs. Eso sí, los 23 futbolistas convocados juegan en la liga local, son el único equipo del Mundial que llegó sin jugadores que militen en el extranjero. Nada, absolutamente nada, es casualidad para ellos.

Para entender la dimensión que ha adquirido St. George's Park, basta ver el gesto que tuvieron los jugadores unos meses antes del Mundial. Plantaron 14 árboles como símbolo a los 14 jugadores de la selección que perdieron la vida en la Primera Guerra Mundial cuando oficiaban como soldados. El lugar también tiene su mística. El cóctel del éxito. Lo mejor del cuento es que los resultados han llegado antes de lo esperado y las selecciones que vienen son mucho más prometedoras que la que está en la Copa del Mundo.

Rusia 2018, el Mundial en el que por fin las selecciones suramericanas han entendido el mensaje. El valor de palabras como inversión, proceso, tecnología y sincronización. El día en el que se pongan al día -valga la redundancia- por fin, se podrá soñar con levantar una Copa del Mundo para así desbancar del trono a los equipos europeos.

De momento, con instalaciones precarias, un presupuesto reducido al deporte por parte del estado y el virus de la corrupción latente, no es justo exigirle a los jugadores suramericanos ganar un Mundial. Porque actualmente el que no estudie a su rival ya empieza perdiendo.

El azar reducido a su máxima expresión. Nada es casualidad, Inglaterra está cerca de hacer historia. St. George's Park... allí empezó todo.

Thomas Blanco Lineros- @thomblalin