Esteban Cambiasso, a la imagen y semejanza de Pékerman

El “Cuchu” terminó su curso de técnico en Italia. Ahora pondrá sus conocimientos en práctica con Colombia en el Mundial de Rusia 2018.

Cambiasso, a la imagen y semejanza de Pékerman
Esteban Cambiasso y José Pékerman, en la selección de Argentina.AFP

Las tesis de grado de Marcello Lippi, Arrigo Sacchi, Giovanni Trapattoni, Fabio Capello, Claudio Ranieri y Roberto Mancini están en la biblioteca del Coverciano. Ellos, además de Massimiliano Allegri, Carlo Ancelotti y Antonio Conte, son algunos de los egresados ilustres de esta, la academia de entrenadores de la Federación Italiana de Fútbol, una de las más respetadas del mundo. Rodeada de pinos y viñedos a las afueras de Florencia, en la Toscana italiana, la escuela es como un claustro universitario. Se parece más a Harvard que a una sede deportiva, sin embargo, es la casa del balompié italiano.

Esteban Cambiasso, ya retirado del fútbol, luego de ganar más de 25 títulos en su carrera, estar en clubes como River Plate, Real Madrid, Inter de Milán y representar a la selección argentina en tres mundiales juveniles y uno de mayores (Alemania 2006), se preparó en las aulas de esta institución. Cuando colgó los guayos, luego de ser campeón con el Olympiacos de Grecia en 2017, se fue a vivir junto a su familia a las afueras de Florencia. De martes a jueves iba durante ocho horas diarias a prepararse para ser entrenador. Superó los tres niveles y quedó habilitado para dirigir equipos juveniles, en tercera división o para ser asistente de campo de un club de primera. 

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Como jugador fue un líder silencioso, de esos que contagian con su personalidad y con su garra dentro del campo. Era agresivo pero elegante. Con la pelota en los pies no fallaba y una de sus grandes virtudes era la de sacar jugando a su equipo con una gran efectividad en el primer pase. En Argentina lo destacan como “el diamante mejor logrado de la orfebrería Pékerman”, pues fue el actual entrenador de la selección colombiana de fútbol una de las personas que más tuvieron que ver en la formación y consolidación de este jugador en el mundo del fútbol.

Con 14 años, por llamado de Pékerman, debutó en la selección sub-17. Disputó el Mundial de la categoría en Ecuador, en el que obtuvieron el tercer lugar.  Gracias a su actuación en ese certamen, el Real Madrid de España se fijó en él y lo fichó para que jugara en el Castilla, filial del club merengue en la segunda división. Allí disputó 34 partidos e hizo cuatro goles. 

Para el Mundial Sub-20 de Malasia, en 1997, fue uno de los elegidos por Pékerman. Quedaron campeones  y eso representó para él un impulso en su carrera deportiva. Jugó en primera división con Independiente y River Plate, con el que obtuvo su primer título con un club. Eso le abrió la puertas de la plantilla profesional del Real Madrid, con el que ganó la Liga de 2003, la Supercopa de España de ese mismo año y la Copa Intercontinental de 2002. 
Su estilo no pegó en el equipo galáctico, pero llegó al Inter de Milán, club con el que jugó la mayor parte de su carrera. Allí fue feliz y conquistó su título más preciado: el de la Liga de Campeones, en 2010, de la mano de José Mourinho, otro de sus maestros. Además conquistó cinco títulos de Liga, cuatro copas y cuatro supercopas de Italia.

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Ese fútbol quedó marcado en su corazón, ese país lo cautivó y por eso, luego de darse una vuelta por Inglaterra y Grecia, regresó a formarse como entrenador allí. José Pékerman, Roberto Mancini, José Mourinho y Claudio Ranieri fueron su inspiración. Ellos, sus referentes, a los que espera emular y, por qué no, superar. Pero ese camino de la dirección técnica es duro, quizás más que los 21 años de carrera como jugador. 

Así como Pékerman fue quien lo llamó para disputar su único Mundial de mayores, en Alemania 2006, una vez más el mismo entrenador le da la confianza de invitarlo a ser parte de su cuerpo técnico para el Mundial de Rusia 2018, el segundo del Cuchu. 

Luego de terminar su curso en Coverciano y obtener la licencia de director técnico, comenzó a trabajar en el Inter de Milán. Además, fue encomendado por Pékerman para hacerles seguimiento a algunos futbolistas colombianos en Europa. Este año, estuvo observando los partidos amistosos que jugó Colombia frente a Francia, en París, el pasado 23 de marzo, y Australia, en Londres, cuatro días después. Ahora, para la Copa del Mundo, su misión consistirá en realizar trabajos  específicos en la zona del medio campo. 

Se dice que la formación que más utilizará Colombia en la Copa del Mundo será con tres volantes de marca, dos  de ellos tendrán la función de darle salida al equipo y armar desde atrás. Para eso Cambiasso era un experto, así que su experiencia será importante. Esta será una especie de práctica profesional para un hombre que dicen en Argentina tiene futuro como entrenador, pues desde que era futbolista era de esos que dirigían desde dentro de la cancha.

Esta figura de llevar exfutbolistas para trabajar aspectos específicos de sus jugadores no es algo nuevo de Pékerman. Para el Mundial de Brasil 2014 llevó a Diego Markic, quien también hizo parte de la selección de Argentina que ganó el Mundial Sub-20 de 1997 y se formó como jugador en las divisiones menores de Argentinos Juniors, igualmente con Pékerman.