Votos contra la violencia

Con una riqueza petrolera pródiga en regalías, pero con la acechanza de grupos armados ilegales que pretenden imponer su ley, el departamento de Arauca constituye hoy un frente esencial para la recuperación del Estado. Una tarea que puede empezar en las elecciones.

Con siete municipios diseminados en una extensión de 23.393 kilómetros cuadrados, el departamento de Arauca, situado en la frontera internacional con Venezuela, a pesar de su corta extensión, constituye una de las regiones con mayores apremios de orden público, pero al mismo tiempo es emporio de riqueza petrolera y potencial ganadero y agrícola.

Es una tierra próspera, infortunadamente agobiada por grupos armados ilegales que han querido apropiarse de sus recursos. Un departamento donde sus 600.000 habitantes tienen la alternativa de escoger los gobernantes esenciales para administrar su riqueza.

Hoy, Arauca cuenta con una de las más importantes riquezas petroleras del país y sus zonas de sabana son generosas regiones para el desarrollo agropecuario. Sin embargo, desde los años 70, especialmente por el influjo de las guerrillas del Eln y las Farc y, en la última década, por la incursión de los grupos de autodefensa, sus principales recursos y regalías se han visto sujetos al apetito de estas mismas organizaciones ilegales, causando inestabilidad institucional, altos niveles de violencia y una dilatada confrontación en perjuicio de su gente.

Por eso, este 28 de octubre tiene la alternativa no sólo de incrementar su potencial de votación, hoy de 116.193 votantes, sino de escoger dirigentes que, definitivamente, reivindiquen la importancia estratégica de este departamento, sin duda proyectado a ser una importante conexión económica con el vecino país de Venezuela, y zona especial de exportación con enormes posibilidades de acceso a los mercados de ambos países. Un potencial económico que sólo es viable desarrollar en la medida en que se logre erradicar uno de sus principales males: la violencia política que ha emsombrecido su historia.

A pesar de su reducida superficie, hoy Arauca es el municipio más militarizado del país y, además, es una región con múltiples interferencias para la inversión de sus regalías, en detrimento de sus habitantes. Esta situación, en diversos momentos de su pasado reciente, ha generado crisis de gobernabilidad, corrupción administrativa y entorpecimiento para su desarrollo. Un difícil panorama que urge cambiar, siempre y cuando los araucanos asuman que la primera oportunidad está en las urnas, ejerciendo la democracia a través de un voto consciente.

Temas relacionados