La beca que apoya los sueños de los jóvenes

Cientos de estudiantes de escasos recursos y muchos deseos llegan a las aulas de las universidades, gracias al programa Becas Sueños de Paz. Alejandro estudia derecho en la Universidad de Los Andes, con el propósito de convertirse en juez.

Alejandro Lindo tiene 21 años y quiere ser abogado. Tiene un promedio de 4.0 y está tomando materias de sexto y séptimo semestre en la Universidad en Los Andes. Su sueño fue siempre ingresar a esta institución académica, que aparece frecuentemente como la número uno entre los ranking de las mejores en el país y en los primeros lugares de Latinoamérica. Sin embargo, la falta de recursos para pagar la matrícula podía desvanecer ese propósito.
 
Cuando terminó el colegio, su padre le manifestó su temor de adquirir una deuda crediticia por años, para pagar sus estudios. Entonces, Alejandro se planteó el reto de obtener una beca para cumplir su meta. Se presentó tres veces y la tercera fue la vencida. “Elegí la carrera que era, no me imagino haciendo otra cosa en la vida, es mi pasión, lo que realmente quiero hacer.  Quiero ser juez, porque el país necesita jueces con educación de calidad”, dice.
 
Alejandro ganó la beca ‘Quiero estudiar escala’, que otorga la universidad a estudiantes con excelencia y que es apoyada por el programa de Bancolombia Becas Sueños de Paz. Para acceder a ella, los postulantes deben tener excelentes calificaciones en el colegio, demostrar liderazgo en actividades durante sus estudios de secundaria, tener buen puntaje en las pruebas Saber 11 y pasar por entrevistas y pruebas. Para conservarla, debe tener un promedio mínimo de 3.2 y hacer un aporte mensual de 25 mil pesos que va a un fondo solidario, para apoyar a los estudiantes que necesitan dinero para fotocopias, transporte y alimentación.
Cuando Alejandro y los demás beneficiarios de la beca se gradúen, deben ofrecer un porcentaje a ese fondo para que otros jóvenes, como ellos, tengan la oportunidad de hacer sus carreras profesionales. 
 
Este propósito de vida de Alejandro nació cuando estaba en el colegio y participó en un evento en el que aplicaban un modelo de Naciones Unidas, para que los estudiantes conocieran el sistema de la justicia penal internacional. El evento fue en el colegio Richmond de Bogotá, en el que Alejandro ejerció como juez en el hipotético caso de una violación al derecho internacional. Ahora lleva año y medio trabajando en la firma de abogados Baker & Mckenzie donde se desempeña en el área de derechos de autor y registro de marca. “Yo quería seguir la carrera diplomática, pero me siento contento en lo que hago ahora, pues sueño con ayudar desde mi ámbito a muchas personas, a quienes no saben cómo registrar una marca o interponer un derecho de petición. Ser abogado me permite tener las herramientas para ayudar a otras personas”.
 
Alejandro sabe que si no hubiera obtenido la beca su vida sería diferente. Tiene claro que sí hubiera estudiado derecho, pues perseguiría su pasión hasta lograrla, pero sabe que las circunstancias serían diferentes, seguramente no estaría teniendo la experiencia en la firma de abogados a la que llegó gracias a su universidad o su padre estaría muy endeudado para financiar su estudio. “A través de mi formación puedo entender las leyes para ser un actor en la sociedad y contribuir a que otros lo sean de una manera más consciente”.