El final del Frente Nacional

En mi actividad de servidor público tuve dos ocasiones importantes para
trabajar en estrecha coordinación con el ex presidente Carlos Lleras
Restrepo. La primera de ellas cuando en la última administración del
Frente Nacional ejercí el cargo de Ministro de Gobierno en
representación del Liberalismo, y el doctor Carlos Lleras ejercía la
jefatura del Partido.<br />

Se mantuvo entonces una comunicación fluida y permanente entre el jefe del Partido y el Ministro que lo representaba, la cual era indispensable para un buen manejo de las relaciones políticas, máxime cuando se abría  de nuevo, después de 16 años, la libre competencia democrática  por la Presidencia de la República, pues una vez finalizada la administración del presidente Misael Pastrana, terminó la alternación entre  Liberalismo y Conservatismo en el cargo de Presidente.

Por eso, la colaboración  del ex presidente Lleras Restrepo, me consta personalmente, contribuyó decididamente a la culminación pacífica, y sin Estado de Sitio, del certamen electoral de 1974 en el cual el candidato liberal Alfonso López Michelsen resultó elegido como Presidente de la República.

Además mi relación con el ex presidente Lleras Restrepo me demostró de qué manera, un incansable luchador y activista político como fue él, le puede servir significativamente al país cuando, por encima de cualquiera otra consideración, se trabaja exclusivamente en función del interés de la Nación y del bienestar de sus pobladores. Y, además, cómo un luchador y activista puede asimismo ser un gran estadista.

La otra ocasión que tuve de trabajar de manera muy cercana al ex presidente Lleras Restrepo fue en el movimiento de la Democratización Liberal. Terminada mi labor de ministro, en agosto de 1974, decidí permanecer en el país, por lo cual decliné el gentil ofrecimiento que me hiciera el presidente López, por intermedio de su canciller Indalecio Liévano, para ocupar el cargo de embajador en Alemania.

 Pero a finales de ese mismo año, el ex presidente Lleras Restrepo y Augusto Espinosa Valderrama me invitaron a participar en el movimiento de la Democratización Liberal. Este movimiento fue creado por los ex presidentes Carlos Lleras y Darío Echandía para detener el proceso de deterioro y de corrupción política que ya se observaba en el país y que nos ha llevado a la triste y vergonzosa situación actual de la llamada parapolítica.

El ex presidente Lleras me designó como coordinador de la Democratización Liberal para Bogotá. Entonces, bajo su dirección, me dediqué a trabajar con gran dedicación estimulado por la posibilidad de contribuir a la estructuración de una nueva organización política liberal y por encontrar una dirigencia política conformada por ciudadanos transparentes e incontaminados, con clara inclinación de servidores públicos y plenamente seguros de la conveniencia de las ideas y principios del liberalismo colombiano.

Comenzamos a crear canales de participación de los militantes mediante la inscripción de los simpatizantes en todos los barrios de la ciudad; y garantizamos que los inscritos serían los encargados de seleccionar los candidatos con base en una elección interna. Así sucedió, despertando la simpatía de la ciudadanía, como quedó reflejado en el contundente triunfo en las elecciones de 1976 para el Concejo de Bogotá, al obtener la mayor representación partidista para el liberalismo.

Concluidas las elecciones de mitaca de 1976, se acordó que, para obtener la meta inicialmente trazada, era indispensable la reelección del ex presidente Carlos Lleras Restrepo y se principió a trabajar para ese propósito. Sin embargo, en la medida que avanzábamos en esa tarea, se observaba en el interior del movimiento dos tendencias: una que argumentaba la conveniencia de la unión con el oficialismo liberal para llegar a las elecciones de 1978 con candidato liberal único respaldado por el Partido unido.

La otra propuesta, de la cual yo era  decidido partidario, estaba respaldada por quienes estimábamos que debíamos llegar a esas elecciones con el ex presidente Carlos Lleras como candidato del movimiento, pues considerábamos  ilógico y perjudicial que un movimiento creado para combatir el clientelismo terminara unido al oficialismo liberal, donde precisamente el clientelismo hacía carrera.

En medio de ese debate, viajé a Moscú invitado por el embajador Humberto Muñoz. El doctor Lleras Restrepo había ido a Roma y una mañana, cuando el embajador Muñoz conversaba telefónicamente con el ex presidente, éste, enterado de que me encontraba allí, le pidió al embajador pasarme al teléfono y me preguntó si estaba informado del acuerdo logrado en la reunión nocturna promovida por el presidente López –más tarde conocido como el Consenso de San Carlos– a lo cual le respondí que no sabía.

 Él rápidamente me sintetizó sus bases y sólo le pude decir que ese pacto era una derrota anticipada. Él estuvo de acuerdo, pero me dijo, con mucha razón, que no podía desautorizar al maestro Darío Echandía y a Augusto Espinosa Valderrama, quienes habían actuado en su representación.  De esta manera se perdió, entonces, una valiosa oportunidad para corregir el rumbo equivocado que en adelante tomó el Partido Liberal.

* Ex ministro de gobierno de la administración de Misael Pastrana.

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