El presidente

Desde el primer día de su gobierno, el presidente Carlos Lleras
Restrepo tenía claras sus metas de estadista. Por eso llevó al Congreso
ambiciosos proyectos de reformas institucionales y administrativas,
entre las cuales incluyó una reforma agraria, la promoción de nuevas
formas de capitalización, la vigilancia gubernamental sobre los
regímenes de monopolios y el fortalecimiento de las organizaciones
cooperativas. La oposición, encarnada en la Alianza Nacional Popular
(Anapo) empezó de inmediato una confrontación histórica.<br />

La Reforma Constitucional fue uno de los propósitos esenciales de su administración y para sacarla adelante se basó en el principio de la colaboración armónica entre los poderes públicos. No obstante, fue un camino complejo y en ciertos momentos de la discusión, salió a relucir el temple del estadista en defensa de su proyecto. Después de históricos debates, sacó adelante una profunda reforma administrativa que tuvo un importante eco en la vida económica. De hecho, posteriormente surgieron varias instituciones para complementarla.

La laboriosidad del presidente la aprueban sus hechos. Su gobierno, denominado de Transformación Nacional, se expresó en más de 1.500 acuerdos y casi 200 consejos de ministros para desarrollar una obra de Estado. Se impulsó la reforma agraria, se suprimió el mercado libre de divisas, se reguló con eficiencia la inversión extranjera, nació el impuesto de retención en la fuente y comenzó la interconexión eléctrica en todo el territorio nacional. Lleras Restrepo recorrió el país 96 veces, y de su mano nacieron entre otros, el Fondo Nacional del Ahorro, el ICBF, el ICFES y Coldeportes.

El Frente internacional fue otra de las prioridades del gobierno Lleras. Una proyección del país ante el exterior sin sesgos políticos. Prueba de ello es que al mismo tiempo que restableció relaciones con la Unión Soviética, rotas desde abril de 1948, recibió altos elogios del gobierno norteamericano, que en 1969, durante un homenaje en la OEA, expresó: “Usted simboliza lo que nosotros en Estados Unidos concebimos como lo mejor de las Américas”. Recibió a varios jefes de Estado, al papa Pablo VI y, entre otras iniciativas, impulsó el Pacto Andino y el Convenio Andrés Bello.

No faltaron los momentos difíciles. Uno de ellos, en 1969,  a raíz del debate que la Alianza Nacional Popular emprendió en contra de su gobierno por supuestas irregularidades en el Ministerio de Agricultura que detentaba Enrique Peñalosa Camargo. El promotor de los debates fue el senador Ignacio Vives, quien intentó promover el escándalo para ocultar sus malos manejos en materia de reforma agraria. Al final se constató que Vives falsificó documentos y por eso terminó en manos de la justicia. El Gobierno salió bien librado de los duros debates.

La otra hora crítica fue la elección presidencial de 1970, reclamada por los partidarios de Rojas Pinilla como un fraude, pero resuelta por el presidente Lleras en un momento crucial, recordado por amigos y enemigos como el instante en que el primer mandatario le notificó al país que no aceptaría desórdenes en la defensa de la democracia, y mostrando su reloj ordenó el toque de queda. Un concepto de autoridad que entendió y puso en marcha, en un momento en que se necesitaba esa energía para impedir que el orden público se saliera de cauce.

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