La lucha por la reforma agraria

En las décadas de los años 20 y 30 del siglo XX, antes y durante el ascenso al poder del Partido Liberal, la región formada por los departamentos de Cundinamarca y Tolima fue escenario de intensas luchas sociales por la tierra. Un complejo período de conflictos agrarios en el que tuvo una destacada intervención el secretario de gobierno de Cundinamarca Carlos Lleras Restrepo, impulsando programas de adquisición de tierras cafeteras para su distribución entre los campesinos.

Años después, ese conocimiento del problema agrario le permitió orientar las actividades legislativas que condujeron a la proclamación de la Ley 135 de 1961 sobre reforma agraria. Aunque el proyecto original determinaba que estarían sujetas a expropiación las tierras de propiedad privada que el Instituto Colombiano de la Reforma Agraria considerara necesario adquirir, lo que salió de un Congreso dominado por los intereses de los terratenientes , no permitió concretar esa reforma.

Pero cuando llegó a la Presidencia, Carlos Lleras recobró su persistente idea, y tras lograr la aprobación de la Ley 1a. de 1968, puso en marcha un ambicioso programa sustentado en la organización campesina. Por esos días, en mi condición de abogado, asesoraba a varias empresas con óptimos ingresos, y fui citado en Palacio por el presidente Lleras, quien sin preámbulos me pidió que asumiera como primer gobernador de Sucre, en un departamento recién creado.

Le respondí confesándole que yo me había opuesto a la creación de ese departamento porque allí se iba a trasladar toda la politiquería del antiguo Bolívar. Su réplica fue más desconcertante al decirme que él también se había opuesto, pero había tenido que aceptarlo. Yo le recordé que era un hombre de izquierda y que había integrado la Junta Revolucionaria que durante el 9 de abril de 1948 y por 19 días tuvo el poder en Barrancabermeja. El Presidente volvió a sorprenderme: “Yo también y creo en la reforma agraria”.

Antes de dejar su despacho me habló de las organizaciones campesinas, y al momento de despedirnos añadió: “Piénselo bien, si no hacemos la reforma agraria en Colombia nos lleva el Diablo y usted es el único gobernador que puede empezar a organizarla”. Me fui pensativo y esa misma noche recibí una llamada de Virgilio Barco —después supe que el presidente Lleras se lo había solicitado—, pidiéndome que aceptara con un argumento contundente: “No se puede renunciar al reto de hacer efectivas tus ideas”.

Acepté y el Presidente demostró por qué me nombraba. Un día lo llamé a Palacio para comentarle dificultades y cuando se enteró que en Sucre no había oficina del Incora, con su peculiar estilo me contestó: “Mañana sale un avión militar con todos los instrumentos para crearla. Y al otro día llegó el avión con toda clase de útiles y seis promotores de organizaciones campesinas. Semanas después, el propio Presidente instaló la primera Asociación de Usuarios Campesinos.

Ocurrió en Sincelejo y ese día escuché en sus labios su consigna fundamental: “No habrá reforma agraria si el campesinado y sus organizaciones de usuarios no la imponen”. Y las presiones llegaron, pero principalmente de los terratenientes y sus políticos protegidos. Hasta que se hizo insostenible mi presencia en la Gobernación de Sucre, pero cuando ya daba por descontada mi salida, el Presidente me citó en Bogotá para notificarme que había sido nombrado Viceministro de Agricultura.

Lo acompañé algunos meses más y hasta me encargué del Ministerio en ausencia del titular Enrique Peñalosa, pero como se acercaban las elecciones parlamentarias de 1970 y yo quería postularme como Senador por Sucre, dejé el gobierno y salí elegido. “Magnífico, ahora el Congreso va a tener un vocero real de la reforma agraria”, me dijo el presidente Lleras. Desafortunadamente las fuerzas retardatarias de Colombia impidieron concretar ese sueño. Entre 1971 y 1972, a través del Pacto de Chicoral, se abrió paso la contrarreforma agraria y se fortalecieron los latifundios.


Sin embargo, lo que aprendí junto a Carlos Lleras Restrepo en reforma agraria constituye un legado al que nunca he renunciado y sigo defendiendo en muchos libros que he escrito sobre el tema. Por eso hago mías las palabras que escuché en Sincelejo, y que repetí en Ovejas, Colosó y en toda la región de los Montes de María: “Sin la presión campesina no habrá reforma agraria. No la habrá nunca si sus organizaciones de usuarios no la imponen”.

Testimonios

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Fue un hombre de profundas convicciones, un gran patriota y un gran amigo.

Víctor Mosquera Chaux, ex presidente

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Desde temprana edad se vio el talante de líder de Carlos Lleras, cuando en octubre de 1929, aún sin obtener su doctorado en derecho, tuvo su primera intervención pública exitosa en política, al enfrentarse con su tradicional ímpetu a los ministros de Guerra y Obras de Miguel Abadía, abanderados de lo que se denominó la rosca manzanilla.

Juan Guillermo Ángel, ex congresista

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Como escritor, político, jurista, estadista y Presidente de la República fue protagonista de muchas de las mejores páginas de la historia de Colombia.

Jorge Arango Mejía,ex presidente Corte Constitucional

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Fue una persona que realmente veía en el sector público una vocación de servicio. Era un político de verdad, porque personificaba el estudio a fondo de los problemas y la estructuración de propuestas con sólidos fundamentos.

Enrique Peñalosa,ex alcalde de Bogotá

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Ejercía el mando con máxima atención para todos los problemas. Pedía que se le mantuviera informado de cuanto acontecía, conocía la realidad nacional de modo cabal y afrontó momentos delicados de orden público.

Alfonso Gómez Gómez, ex embajador

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Su gran mérito no fue su gestión al frente de los destinos del país, sino a lo largo de toda su fructífera vida. Fue el gestor de todos los lineamientos económicos del país y mostró solidez y rectitud cuando supo sortear la polémica de las elecciones de 1970.

Ernesto de Lima, empresario vallecaucano

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Hay en su vida un hecho característico: su unidad de pensamiento, desde su juventud hasta el final de sus días, con las naturales evoluciones que imponen los tiempos sociales al estadista.

Otto Morales Benítez,Historiador

* Ministro de Agricultura en el gobierno de Carlos Lleras.

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