La llama olímpica llegó a Buenos Aires bajo fuertes medidas de seguridad

La antorcha olímpica llegó este jueves a Buenos Aires en medio de fuertes medidas de seguridad, sin que pudiera ser visto su desembarco del avión que la trasladó desde San Francisco, Estados Unidos.

Miembros de la policía aeroportuaria y la policía federal prácticamente cerraron la estación aérea de Ezeiza y en varias de sus unidades móviles custodiaron el traslado de la antorcha hacia el centro de la capital, donde esta noche será guardada en un lugar no precisado.

Fuentes del aeropuerto indicaron que tras la llegada de la llama olímpica hubo un breve acto privado, en el que participaron miembros de la embajada china en Argentina y representantes del Comité Olímpico Argentino y el gobierno de la ciudad de Buenos Aires.

La llama de los Juegos Olímpicos de Pekín 2008 hará un recorrido de alrededor de tres horas este viernes por las calles de Buenos Aires, desde Puerto Madero, a orillas del Río de la Plata, hasta el Club Hípico Argentino, situado en la zona norte de la capital, donde está previsto que llegue empuñada por la ex tenista Gabriela Sabatini, ganadora de la medalla de plata en los Juegos de Seúl'88.

La operación de seguridad que será montada alrededor del recorrido de la llama prevé la participación de 1.200 policías, 1.500 agentes de la Prefectura Naval y unos 3.000 voluntarios y trabajadores estatales.

Los organizadores del recorrido del símbolo olímpico habían convocado al ex futbolista Diego Maradona para que lo trasladara en los primeros tramos, pero informaciones procedentes de México indican que no estará este viernes en Buenos Aires.

Maradona alargó su estancia en México para recibir un reconocimiento del club Necaxa durante el partido del sábado próximo ante el Atlante, correspondiente al torneo Clausura'08 de ese país, anunció la directiva de esa entidad deportiva.

En Buenos Aires se esperan este viernes manifestaciones de grupos que exigen el respeto a los derechos humanos en China, aunque sus portavoces coinciden en que serán pacíficas.

El denominado Movimiento del Relevo Mundial de la Antorcha de los Derechos Humanos anunció el lunes que planea efectuar una protesta contra la violencia en el Tíbet.

"Nuestro objetivo es poner en evidencia, de manera pacífica, la contradicción de que puedan coexistir los Juegos Olímpicos con los crímenes contra los derechos humanos en China", dijo Axel Borgia, portavoz del movimiento en Argentina.

Jorge Carcavallo, miembro de uno de los grupos "Free Tibet", dijo que "no se intentará apagar la llama Olímpica como en París", aunque advirtió que "habrá sorpresas".

El subsecretario de Deportes de Buenos Aires, Francisco Irarrazával, indicó que "en los 14 kilómetros de recorrido habrá una estricta seguridad, pero tampoco será un candado, porque en ese caso no tendría sentido".

El presidente del Comité Olímpico Internacional (COI), el belga Jacques Rogge, reconoció en Pekín que el olimpismo atraviesa una crisis, tras los intentos de sabotaje que ha sufrido el relevo de la antorcha y la ola internacional de protestas contra China.

"Efectivamente es una crisis, de eso no hay duda, pero el COI ha superado obstáculos mayores. La de 1972 (donde once personas murieron a manos de terroristas palestinos) fue la mayor crisis a la que el COI se enfrentó", dijo Rogge, que también mencionó los boicot de 1980 y 1984.

El presidente del Comité Olímpico Argentino (COA), Julio Cassanello, manifestó en la capital china su preocupación por posibles actos de rechazo al recorrido de la antorcha en Buenos Aires.

"En Argentina hay una total libertad de expresión, pero mi duda está en qué medida se confunden o no las cosas", comentó el dirigente, al indicar que "hay movimientos que hacen reclamaciones de tono social, otros que tienen que ver con los derechos humanos, otros de tipo económico".

"No sé en qué medida confluyen esos intereses o no", declaró Cassanello en cuanto a probables manifestaciones críticas durante el recorrido.

 

 

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