La defensa de los derechos humanos

El Estado tiene el deber constitucional de garantizar el respeto, la garantía y la protección de los DD. HH. Su labor es apoyada por quienes individual o colectivamente se esfuerzan por promover y exigir la garantía de estos.

Getty Images

“En 2018 han sido asesinados 164 líderes sociales y defensores de derechos humanos”, “Van seis líderes asesinados en los primeros siete días de 2019”. “Lo que vi en Colombia es dramático: relator de la ONU sobre DD. HH.”. Estos son algunos titulares de este diario en los últimos meses.

La situación de quienes defienden los derechos humanos (DD. HH.) es dramática. Las estadísticas frías impiden observar el grave daño social que se causa con cada asesinato, amenaza o desplazamiento, entre otras violaciones.

El Estado tiene el deber constitucional de garantizar el respeto, la garantía y la protección de los DD. HH. Su labor es apoyada por quienes individual o colectivamente se esfuerzan por promover y exigir la garantía de estos.

Quienes defienden los DD. HH. recopilan información y actúan ante las autoridades nacionales e internacionales para su protección. También promueven la rendición de cuentas de las instituciones y autoridades del Estado sobre sus obligaciones, fortaleciendo el Estado de derecho, la Constitución Política y la democracia, velando porque se cumplan los compromisos internacionales del Estado en la materia y exigen la rendición de cuentas de los responsables. Además, apoyan, acompañan y representan jurídicamente a las víctimas para que sean restituidos sus derechos y promueven, con su constante y consistente actividad, que se esclarezca la verdad, se haga justicia, se garantice la reparación y se den condiciones para la no repetición. Así, la labor de quienes defienden los derechos humanos es fundamental para que se comprenda que son para todos, sin excepción. Además, el trabajo de defensa de los derechos humanos aporta en el fortalecimiento y consolidación de la democracia.

A pesar de lo anterior, en nuestro país no se comprende la importante labor que realizan y han realizado quienes los defienden. Estos les dan voz a las personas más vulnerables, escuchan a las víctimas y representan sus intereses, lo cual solo pretende realizar los principios, valores y fines constitucionales. La labor del Estado se debe dirigir a establecer mecanismos y medidas certeras con especial cuidado y enfocar sus esfuerzos en proteger la labor que realizan quienes los defienden.

Promover el respeto, la garantía y la protección de los derechos humanos es una tarea de todos, es una labor ética y un desafío titánico. Ojalá comprendiéramos la importancia de los líderes sociales, de los representantes de las comunidades étnicas, de quienes desde sus veredas o barrios promueven el fortalecimiento de la democracia y, en general, de quienes luchan para que se dejen de vulnerar o nunca más se vulneren los derechos.

Coda: hay que tener cuidado con quienes a pesar de ser presentados como defensores niegan el carácter universal de estos; es decir, promueven la negación de los DD. HH. de algunas personas. Por ejemplo, es desafortunado aceptar que alguien defienda los derechos humanos de los hombres, pero no de las mujeres; de los niños, pero no de las niñas; de los heterosexuales, pero no de las comunidades LGBTI, o de algunas víctimas, pero no de todas. Negar al otro ha sido el origen de las peores tragedias de la humanidad.

*Coordinador de Incidencia Nacional de la CCJ

847676

2019-04-01T06:21:00-05:00

article

2019-04-01T06:30:01-05:00

edavila_1265

cromos

Juan Carlos Ospina*

Especiales

La defensa de los derechos humanos

34

3361

3395

 

últimas noticias

Líderes del segmento premium