Ómar Martínez se ideó la forma de que sus estudiantes mejoraran su comportamiento lector

La historia mágica de las “Lengüitas rápidas”

Esta propuesta innovadora lo llevó a ganarse un premio nacional entre 1.600 propuestas. Talento colombiano desde la escuela María Cano del municipio de Chinú.

El profesor Ómar Martínez Montiel, de 36 años, con sus alumnos. / Archivo personal

Maestro por vocación y convicción, Ómar Martínez Montiel quiso desde temprana edad estudiar en la Normal de Sahagún (Córdoba), su pueblo natal, para ser profesor. Lo hizo con la certeza de que al convertirse en docente no solo impartiría conocimientos sino que podría marcar la diferencia. Y la pasión con la que naturalmente ejerce su profesión lo llevó a ser finalista del Premio al Docente BBVA, el cual “busca reconocer el esfuerzo de crear experiencias educativas innovadoras al propiciar prácticas significativas en lectura y escritura”.

Con esa forma de hablar tan auténtica y agradable del buen paisano de las sabanas de Córdoba, Ómar nos cuenta la experiencia que lo llevó a la nominación nacional y a quedar seleccionado entre 1.600 propuestas, con lo que de paso cumplió su sueño de conocer Bogotá y montar en avión por primera vez, para recibir el premio. Para comenzar, describe su escuela, la María Cano del municipio de Chinú, como un sitio llamativo, de gente humilde. Aun así, por quedar en una zona marginal, su población estudiantil se ve inmersa en diversos problemas sociales. Uno de ellos, que pone a los estudiantes en condiciones de vulnerabilidad, es la gran cantidad de bares que hay cerca de la escuela y el comercio de drogas. Muchos niños viven al abrigo de cuidadores que no son sus padres y hacen parte de hogares migrantes que cambian de sitio de vivienda por causas relacionadas con el conflicto o con la búsqueda de oportunidades laborales.

La situación que lo llevó a crear la práctica innovadora nominada al premio tuvo que ver con el hecho de su asignación a un aula multigrado donde debía atender simultáneamente a niños de cuarto y quinto grado. Estos presentaban problemas de lectura notorios. Se rendían ante el temor de leer en voz alta y más aún de hablar frente a otros. Su timidez era excesiva y cancaneaban al pronunciar cualquier frase simple, a tal punto de parecer sufrir de tartamudez.

Con el apoyo del Programa Todos a Aprender, del Ministerio de Educación Nacional, Ómar dio inicio a su investigación para encontrar una solución. No tardaron en empezar a resonar en la cajita de su memoria los motivos por los que se había convertido en profesor. Entonces, algunas preguntas fundamentales surgieron: ¿cómo potenciar los pocos recursos que tenía? ¿Cómo cambiar el rumbo tenebroso al que se ve abocado aquel a quien se le niega el derecho de gozar del lenguaje, de sentirse cómodo con él, de servirse a satisfacción del mismo, de usarlo mirando a los ojos a los demás?

En uso del buen entendimiento de lo que significa innovación, se dio cuenta de que solo tenía una salida: retomar lo que tuviese a la mano. Un soplo de imaginación no se hizo esperar y vio en las paredes de su aula una posibilidad para recrear la biblioteca que no poseía (ahora tendrá una por el premio) y así fue como convirtió la blanca cal que las cubría en pergaminos donde depositó toda suerte de adivinanzas, retahílas, rondas y trabalenguas. Tituló su pared con letras coloridas que al juntarlas dejaban leer la máxima que quería inculcar en las sensaciones y en las mentes de los estudiantes. Esta era como una sentencia premonitoria: “A mí me gusta leer mucho”.

Instauró rutinas con juegos de turnos y canciones. Los convenció de que ese era un momento exclusivo para hacer de la alegría la única anfitriona y, por allí mismo, de que aprender es mejor cuando se hace por placer y sin obligación. Haciendo uso de ardides de maestro antiguo, logró que los chicos pudieran divertirse mientras descifraban trabalenguas, se las veían con frases sonoras y retaban su lógica para acertar con las adivinanzas. Propuso concursos y pronto todos hacían su mejor esfuerzo por ganarse el premio al mejor “trabalengüista” y ser el más creativo.

Así, el profe Ómar descubrió la terapia pedagógica más económica y efectiva del mundo. Le bastó esa manía suya de ver con ojos de asombro lo cotidiano y el apoyo que encontró paso a paso en los tutores Ítala, Óscar, Arturo y Cristian, del programa Todos a Aprender. La terapia fue bautizada de la manera que mejor reflejaba lo que estaban presenciando: “Lengüita rápida”. Los duetos —dinámica en la que un estudiante recita un trabalenguas y el otro, al instante, debe responderle, como en los concursos de trova— que hacen parte de las actividades de “Lengüita rápida” participan en las presentaciones artístico-culturales del municipio de Chinú. Y lo son porque estas niñas y niños que declaman a velocidades inimaginables y articulaciones de locutor profesional, sin timidez, desabrochados y auténticos, con la frente en alto, orgullosos de su talento, son todo un espectáculo y despiertan la mayor admiración por parte de quien los ve.

Es así como, en julio de este año —finaliza contándonos el profesor Ómar— recibió una llamada de los organizadores del premio BBVA, en donde le anunciaron que había quedado finalista del premio al docente en la categoría Propuesta innovadora en lectura y escritura. Fue el primer lugar en votación por esta innovación en redes sociales. Mientras escribo esta crónica me confirman que las “Lengüitas rápidas” fueron galardonadas con un segundo puesto en la premiación final que se llevó a cabo en el Ministerio de Educación Nacional, en Bogotá. Lo importante es que, en sus palabras, “la nominación y el ser finalista ya es para mí el premio mayor, pues sacamos adelante a estos niños, y brindar esperanza es lo que importa”.

A minimis incipe, dice el latinismo, y esta es la esencia de esta historia inspiradora, pues, a partir de las cosas pequeñas es que se innova para cambiar el curso de un río, ser testigo del efecto mariposa o crear una mejor versión de la vida para alguien que verdaderamente lo necesita. Así de sencillo.

 

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Luz Helena Rodríguez Núñez - Lingüista

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