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En esta nueva realidad las redes sociales se convirtieron en uno de los canales de comunicación más populares, influyendo notablemente en la forma de la comunicación y la velocidad de la difusión de la información, facilitando la retroalimentación inmediata e incluso cambiando el lenguaje, entre otros aspectos; sin embargo, su uso abusivo también se ha relacionado con problemas de salud mental, riesgos latentes para la seguridad personal e inconvenientes para el aprendizaje, especialmente en las generaciones más jóvenes.
Han trascendido procesos judiciales que han llevado al banquillo a las grandes compañías tecnológicas dueñas de las plataformas digitales por casos particulares de jóvenes a quienes les diagnosticaron patologías como adicción, ansiedad, depresión, dismorfia corporal, etc., atribuidas al diseño intencionado de las redes.
Por ello, en el mundo están en marcha diferentes iniciativas para aplicar restricciones o incluso la prohibición de su uso a niños y adolescentes. De hecho, Francia se convirtió en el primer país europeo en prohibirlas a los menores de 15 años (norma que entrará en vigencia en septiembre).
La Unión Europea dio a conocer el informe del panel de expertos sobre seguridad infantil, que examinó beneficios, oportunidades y perjuicios de los algoritmos de las redes sociales para los niños y propone la restricción del acceso a los medios sociales y otros servicios digitales para los menores de 13 años.
Igualmente, planteó la pertinencia de introducir sistemas eficaces de control de la edad para aumentar la seguridad desde el diseño y enfoques adecuados a la edad para proteger y empoderar a los menores en internet. También propuso incorporar salvaguardias claras de seguridad desde el diseño y adecuadas a la edad, como límites al scroll infinito, a la reproducción automática, a las notificaciones automáticas y a los motores de recomendación personalizados problemáticos, etc. Asimismo, debido al rápido desarrollo de la tecnología, el panel expuso que las normas de seguridad deberían ser adaptables para abordar las nuevas características nocivas que impliquen los diseños.
Con la contundente frase “las redes sociales no son un juguete”, la presidenta de la Comisión Europea, Úrsula von der Leyen, llamó la atención sobre el hecho de que los jóvenes en Europa pasan entre cuatro y seis horas diarias frente a las pantallas, y el 60 % de los niños pequeños han experimentado problemas emocionales o psicosociales en línea, con consecuencias como falta de sueño, depresión, ansiedad, ciberacoso, exposición a contenido dañino, etc.
El mundo está dando este debate y, aunque ya no es una situación en ciernes, varios países están acordando normas y exigiendo cambios en la estructura de estas plataformas, con el fin de proteger a los menores de edad.
En el caso de Colombia, acaba de reglamentarse la Ley 2489 de 2025, que establece un marco de protección integral a la niñez y la adolescencia en los entornos digitales, introduciendo el principio de corresponsabilidad, vinculando a los proveedores de redes, desarrolladores de IA y plataformas digitales en la prevención de daños, entre otras acciones.
La sociedad debe seguir dando esta discusión y acordando medidas para que el entorno digital sea seguro y no dejarles a los llamados algoritmos depredadores la formación y el acompañamiento de nuestros niños y jóvenes.
*Rector de la Unisimón.