Libros que viajan a casa

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Desde hace un mes, el sistema de bibliotecas públicas de Bogotá le despacha a domicilio a todo el que quiera leer en estos tiempos de aislamiento social y de cuarentena.

La literatura tiene la virtud y la cualidad de no dejarnos sentir solos. Los libros son un acompañante silencioso y atemporal. Ellos han vivido amenazados con la extinción en un mundo digital, que ahora ante una pandemia languidece por no saber en qué ocuparse. Por eso hoy los libros cumplen con su responsabilidad histórica de ser la solución a los tiempos muertos.

Varios meses antes de su muerte John F Kennedy dijo que “amar la lectura es trocar horas de hastío por horas de inefable y deliciosa compañía”. Horas, tiempo, silencios y soledades. Ante cada una la solución es la cercanía, pero el problema es el aislamiento al que está sometido el planeta por cuenta del COVID-19.

Un virus que ha ya infectado a más de 4’000.000 de personas y ha matado a más 298.000. La medida más razonable para combatirlo: el aislamiento social.

Quedarse en casa. Acuartelado. Simulando tiempos de guerra, salvo que el enemigo, por ahora, no es nada dócil. Es por eso que los libros resultan prácticos y útiles para estos más de dos meses de cuarentena. Sin contar los que faltan.

Tan importantes son los libros y las librerías que en Bélgica el gobierno decidió que estas últimas estuvieran abiertas al igual que supermercados, droguerías y servicios de domicilio, porque los libros son un bien de primera necesidad.

Y así como infinidad de empresas han tenido que acoplar a sus empleados al trabajo remoto, otras han cambiado su funcionamiento y en Colombia, al menos en este aspecto, no se está tan rezagado.

En una ciudad como Bogotá, de más de ocho millones de personas, siendo el bastión económico del país y el lugar donde más casos hay reportados de coronavirus, es de aplaudir que desde hace casi un mes Biblo Red, el sistema de bibliotecas públicas de la ciudad, anda en la tarea, casi fantasiosa, de ir y entregarle a cualquier ciudadano el libro que antes iba a buscar a las bibliotecas. El servicio es gratis.

Desde el 17 de marzo, las 24 bibliotecas públicas que tiene Bogotá cerraron sus puertas. En ese momento comenzó la incertidumbre: ¿qué hacer? Porque antes de que el Gobierno nacional decretara el aislamiento obligatorio en Biblo Red se prestaban más de 1’340.000 materiales al año y más de seis millones de personas visitaban estos espacios. Mucha gente con el hábito de leer.

Por eso, en Biblo Red se inventaron “Biblo Red en Casa”, una iniciativa que en su primer mes de funcionamiento ha logrado entregar más de 10.000 libros en toda la ciudad.

La dinámica es simple. Se consulta el catálogo en línea, se ubica la referencia del autor, título de la obra y número topográfico y se llama a la entidad para que una persona le ubique los libros y después llegan a la puerta de su casa.

Se pueden pedir hasta seis libros y tres películas por un período de veinte días, con posibilidad de renovación de 10 días más. Cuando son devueltos de este “préstamo domiciliario”, como lo llama la entidad, los libros se reciben bajo protocolos de seguridad, son desinfectados y puestos durante quince días en cuarentena.

“Toda esta operación le vale a Biblo Red entre $25 y $27 millones”, dice Rafael Tamayo, gerente de Biblo Red, quien lamenta que con esta iniciativa, por falta de logística, no se puedan llevar libros a las zonas rurales de la ciudad.

Como una justificación para mantener una buena salud mental en las personas y un aprovechamiento del tiempo libre, entidades como Biblo Red justifican por qué la educación, al igual que la salud, deben ser bienes públicos.

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