Crucero temático: recorriendo ciudades del Caribe al ritmo del rock

Un viaje con varios destinos, conciertos, sesiones musicales y el mar, azul, inmenso, por todas partes. Un crucero es todo lo que necesita, en un solo lugar. Además, el buque Monarch de Pullmantur fue el elegido recientemente para ser el anfitrión de ¡Gracias totales!, el primer crucero de rock en español. Bienvenido a bordo.

Crucero temático de rock
En el buque Monarch se realizó el primer crucero temático de rock Fotos: María Alejandra Castaño Carmona - Motorola One Vision

Muchos viajes, un crucero. Acostarse en una ciudad y despertar en otra, siempre viendo los azules del mar, sintiendo su brisa, acompañado por los más lindos amaneceres y atardeceres, y rodeado por estrellas que también guían su viaje.

En este recorrido usted no necesita preocuparse por nada más que sentir y disfrutar de comida deliciosa, del trago que prefiera, de decenas de actividades para todos los gustos y de cambiar su reloj cuando el huso horario de la ciudad a donde llegue lo requiera.

Tampoco se estrese pensando cuánto pagará y cómo llegará a algún restaurante, casino, bar o discoteca, pues en el mismo lugar, y dependiendo de sus gustos o antojos, podrá decidir dónde comer y entretenerse.

Por la diversión de los niños tampoco tiene que preocuparse pues existe Somos Trotanautas: un novedoso programa de entretenimiento infantil basado en las inteligencias humanas.

Esta propuesta, que arranca en el mismo momento en que los niños embarcan, ha sido desarrollada por psicólogos y expertos en entretenimiento infantil e incluye actividades para pequeños de hasta tres años.

Para los jóvenes está The Factory, un programa de entretenimiento dirigido a muchachos entre 12 y 17 años.

Hay momentos para todo: fiestas en la piscina, excursiones en tierra, charlas, bingos, clases de baile, spa, running, entre otros deportes, y cada noche, con su propia temática, un espectáculo con talentosos artistas.

En ningún momento hay que despertar del sueño. Al contrario, hay que tener los sentidos muy abiertos para poder aprovechar todo lo que un crucero tiene para ofrecer. Días y noches en altamar, pasando por algunos de los puertos más lindos del Caribe y regalándole al cuerpo experiencias y sensaciones especiales.

El barco: entretenimiento y hospitalidad

Todo pasa en un barco, inmenso. El Monarch de Pullmantur fue construido en el año 1991 en Chantiers de l’Atlantique Shipyards de Saint-Nazaire (Francia) y está registrado en Valetta (Malta).

Tiene capacidad para 2.766 pasajeros. Cuenta con un arqueo de 73.937 Tn (el tonelaje de arqueo total o bruto comprende el volumen o capacidad total de los espacios cerrados contenidos en el buque) y puede navegar a una velocidad máxima de 20 nudos o 37 kilómetros por hora.

El barco tiene una eslora (la dimensión tomada a su largo: desde la proa hasta la popa) de 268,33 metros y una manga (la medida en el sentido transversal: de estribor a babor) de 32,20 metros.

El Monarch también cuenta con 12 cubiertas, áreas públicas de diversión, descanso y entretenimiento. La tripulación de este barco es de 700 miembros de más de 30 países, quienes hacen de su viaje una experiencia más tranquila, íntima y especial.

¡Gracias totales!

Como si fuera poco, este barco fue el elegido recientemente para ser el anfitrión de ¡Gracias totales!, el primer crucero de rock en español, donde las bandas colombianas Aterciopelados y Don Tetto, y el dj Humberto el Gato Rodríguez hicieron vibrar a miles de pasajeros que cantaron, bailaron y se reencontraron con las mejores canciones de este género, rodeados por la inmensidad del mar Caribe.

“¡Gracias totales! marca un antes y un después en nuestra historia. Es el primer eslabón de una cadena que nos llevará a continuar desarrollando cruceros temáticos con los cuales seguir innovando y aportando aún más valor a nuestros clientes, para que vivan experiencias únicas, siempre en consonancia con el estilo de vida latino y español”, dice Richard J. Vogel, presidente & CEO de Pullmantur Cruceros.

 
 

Por su parte, Diego Pulecio, vocalista de Don Tetto, dice que “un crucero es una magnífica experiencia para distraerse de lo cotidiano. Y poder tocar en el mar ha sido algo completamente diferente, por eso, saber que la música ha sido el hilo conductor de este viaje, y sobre todo el rock, es fantástico. Conectarse con gente de México, Argentina, España, por supuesto Colombia, estando en la mitad del Caribe, hace que este momento siempre quede en nuestras mentes y nuestros corazones”.

 
 

Los problemas se quedan en los puertos; en cambio, las mejores emociones se intensifican estando en alta mar. Rock, música, baile, protesta, silencio, sudor, colores, inmensidad.

“Efervescencia y calor. Este es un momento importante para el país y también lo estamos viviendo desde acá. En el crucero he tenido momentos muy hermosos. En uno de esos me acosté en unas sillas a ver el mar; no había nadie, solo se oía el viento. No tener wifi todo el tiempo también es una liberación. Es demasiado lindo poner pausa por un ratico”, cuenta Andrea Echeverri, la cantante de Aterciopelados.

(VEA TAMBIÉN: Así se vivió ¡Gracias Totales!, el primer crucero de rock en español)

Los conciertos

Don Tetto fue el encargado de abrir el programa de ¡Gracias totales! con un show en el que intercalaron canciones incluidas en su nuevo disco, Barco de papel, con otras de sus letras más emblemáticas y varios covers de reconocidas canciones del rock en español.

 
 

“Qué experiencia. La música nos ayuda a sentir que todos somos uno y este crucero lo hemos podido vivir al 100 %, por eso estamos tan agradecidos. Es poder sentir lo que nosotros llamamos el eterno presente”, comenta Jaime Valderrama, bajista de Don Tetto, la banda que volvió a actuar en el crucero en un concierto más íntimo, un acústico que conquistó a los espectadores, quienes, tras la finalización del espectáculo, pudieron conocer a los artistas durante el Meet & Greet.

Por su parte, y durante casi tres horas, Aterciopelados se subió al escenario del teatro del buque Monarch, donde el público cantó, gritó y se emocionó con las canciones, las palabras y los apoyos audiovisuales de los bogotanos.

“Cuando nos contaron la propuesta de tocar en un crucero decidimos rescatar Caribe atómico, una canción que no cantábamos hace mucho tiempo y que tiene varios referentes de situaciones por las que Colombia y Latinoamérica están pasando en este momento. Crisis, pero también de muchas oportunidades. Estamos despertando”, cuenta Héctor Buitrago.

“Caribe atómico en la mitad del Caribe: una gran experiencia que nos ha permitido sentirnos como niños. Realmente, en un crucero se logra salir de la cotidianidad”, añade el músico de Aterciopelados.

Mientras tanto, Humberto el Gato Rodríguez, uno de los rostros televisivos más queridos de Colombia, fue el encargado de ambientar la pool party en la que sonaron algunas de las canciones más emblemáticos del rock, en Brasil, Colombia, el Cono Sur y España, entre otros.

 
 

Con su carisma, buena actitud y talento, el bogotano contagió a todos los cruceristas de la bonita energía de la música, el mar, el atardecer de colores y la brisa.

“En este barco he podido comprobar que la música es un bálsamo que logra apaciguar emociones, unir en vez de dividir, y neutralizar odios”, dijo.

Despertarse de un sacudón, un mareo diferente, emocionante, vívido, y por unos días más, como diría el vocalista del cuarteto rockero, no saber si es el barco, o soy yo…

*Invitada por Pullmantur

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María Alejandra Castaño Carmona * - [email protected]

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Crucero temático: recorriendo ciudades del Caribe al ritmo del rock

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