¿Qué hacer en Río de Janeiro? 10 planes de turismo mochilero

Visitar la ciudad más icónica de Brasil requiere de varios días, un presupuesto para gastos y buena disposición para enfrentar el calor veraniego que agobia a propios y extraños. Sin embargo, Río también ofrece opciones para conocerla sin comprometer el bolsillo, incluso en la temporada alta del Carnaval.

Cortesía Embratur

10. Calor y sonido local en la Rua do Ouvidor

En el centro histórico de Río, en la Rua do Ouvidor, un sábado por mes, el turista puede encontrarse con conciertos de samba al aire libre. La calle -un reducto de la bohemia carioca desde el siglo XIX- está llena de cafés y restaurantes, así que el paseo siempre valdrá la pena.

9. Una foto en la escalera Selarón

Más que una escalera, es una obra de arte en la que los turistas siempre quieren fotografiarse. Los 215 peldaños multicolor que la conforman unen a dos de los barrios más tradicionales de Río, Lapa y Santa Teresa. El diseño de cada escalón fue creado por el artista chileno Jorge Salerón en 1990, y con el paso del tiempo, la escalera ha sido intervenida, de allí que se le considere una obra de arte viva. Se puede llegar en metro.

8. Caminata por la pista Cláudio Coutinho

Se trata de un sendero de dos kilómetros que se inicia al pie del morro da Urca, que se encuentra en el barrio homónimo, a un costado del teleférico del Pão de Açucar. El recorrido se hace en medio de una frondosa vegetación donde es fácil encontrarse con monos titis, y otras especies de animales. Más adelante el camino se hace empinado, pero el esfuerzo tiene recompensa, pues al final se pueden apreciar hermosas vistas de las playas, del morro del Corcovado y de la ciudad. 

7. Real Gabinete Portugués de Lectura

En pleno centro de Río de Janeiro se encuentra esta joya que todavía sigue siendo uno de los secretos mejor guardados de Río. Se fundó en 1837 como una biblioteca privada, pero el hermoso edificio que hoy la acoge se terminó de construir en 1887. Finalmente fue abierta al público en 1900, y a partir de allí se pudo tener acceso a los tesoros que guarda en sus bellos estantes de madera, más de 350 mil libros, entre ellos varios incunables de los siglos XVI y XVII.

6. Pedra bonita y su mirador

En tiempos de Instagram y de búsqueda de la mejor foto, es imperdonable visitar Río de Janeiro sin deleitarse con la mejor vista de la ciudad desde Pedra Bonita. Es un paseo ideal para los amantes de las excursiones a pie, que en este caso son 30 minutos de recorrido que se premia con el disfrute del paisaje de algunas zonas de Río. La ruta se inicia en la Estrada de Canoas (São Conrado) a donde se llega fácilmente en metro, bus o taxi. Pedra Bonita forma parte del Parque Nacional Floresta da Tijuca, con casi cuatro mil kilómetros de extensión, y considerado el bosque tropical urbano más grande del mundo.

5. Parque do Flamengo

Detrás de la creación de este hermoso parque está un enorme proyecto de ingeniería y arquitectura concebido en los años 50, mediante el cual se le restó espacio al mar para proteger a la ciudad de las inundaciones, al tiempo que se le brindaba de una zona para la recreación al aire libre. Se creó como un parque “viviente”, una suerte de “Central Park” tropical para que los visitantes puedan caminar, pasear en bicicleta y hacer deportes, rodeados de un gran jardín y de la bella Bahía de Guanabara. En sus 120 hectáreas también se encuentra el Museo de Arte Moderno, el Monumento Nacional a los Muertos de la Segunda Guerra Mundial y la Marina da Gloria.

4. A Niterói en barco

Desde Río de Janeiro son muchos los tours que zarpan para bordear la ciudad o conocer las islas cercanas; uno de ellos es tomar el ferry que llega a la vecina ciudad de Niterói. El recorrido dura 20 minutos y cuesta mas o menos lo mismo que el bus, que viaja a través del puente que une a las dos ciudades y que es el más largo de América Latina. Sin embargo, la opción marina ofrece un agradable paseo para contemplar el morro Pao de Açúcar, el aeropuerto Santos Dumont y la Isla Fiscal. Los ferrys se toman en la Plaza de las Barcas (Plaza XV de Noviembre, centro). 

3. Lapa y Santa Teresa

Caminar por esos barrios es una conexión directa con el pasado colonial de Río. A comienzos del siglo XX, Lapa se consideró el “Montmartre” carioca, y hoy muestra su atrayente decadencia en cafés y restaurantes. Sus muy fotogénicos arcos, un acueducto que data de 1750 y que desde hace años funciona como vía del tranvía (bondinho), une al centro de la ciudad con Santa Teresa. Y aquí, en este barrio, el turista se encontrará con hermosas mansiones y edificios antiguos, mientras camina por sus empinadas calles de piedra.

 2. Ahí viene el carnaval

Tener la oportunidad de disfrutar de los ensayos de las escuelas de samba de cara al Carnaval de 2020 es una experiencia única. La escola Unidos da Tijuca ya anuncia en sus redes sociales que tiene ensayos abiertos al público los jueves a partir de las 8 de la noche, mientras que Beija Flor, hará un ensayo gratuito el 10 de febrero en el puesto 6 de la playa de Copacabana, a las 2 de la tarde.

(LEA TAMBIÉN: Río de Janeiro duplica la duración oficial de su Carnaval, prepárese para la fiesta)

Lo ideal es consultar las redes sociales de las diferentes escolas para saber fechas exactas de ensayos. Igualmente, los blocos o comparsas (unos 500 en toda la ciudad, cuyo calendario también se publica ampliamente en la web y medios tradicionales) son la opción gratuita perfecta para disfrutar del pre-carnaval y del carnaval, que empieza oficialmente el 21 de febrero. 

 1. Copacabana, Ipanema, Leblón, Lagoa, Barra de Tijuca…

El imaginario de Brasil lleva el sello de las playas de Río de Janeiro. El recorrido debería iniciarse en Copacabana con sus casi cuatro kilómetros de arena blanca e icónica calzada de azulejos de la Avenida Atlántica; Arpoador, pequeña pero con el encanto de un atardecer de ensueño y la agitación de los sufistas.

Ipanema, flanqueada en uno de sus extremos por la Lagoa Rodrigo Freitas y con vistas al morro Dois Irmãos, y Leblón, olas fuertes sobre arena blanca en un barrio top de la ciudad. Después, no dejar de conocer Praia Vermelha, muy cerca del morro Pão de Açúcar, Barra de Tijuca (accesible en metro), y disfrutar del reducto más democrático de una ciudad de contrastes.

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Con información de Embratur

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