“Necesitamos investigaciones que puedan convertirse en innovaciones sociales”

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La vicerrectora de Investigación y Transferencia de la Universidad de La Salle, analiza el rol de los investigadores en la búsqueda de soluciones ante la crisis desatada por la pandemia del Covid-19.

Leonor Botero es bióloga con maestría y doctorado en biología marina. Como vicerrectora de Investigación y Transferencia de la Universidad de La Salle, analiza el rol de los investigadores en la búsqueda de soluciones ante la crisis desatada por la pandemia.

¿Qué lugar tiene la investigación que se desarrolla en las universidades en la actual coyuntura por el COVID-19?

La investigación es precisamente la búsqueda de respuestas a preguntas y problemas a través de un proceso riguroso que pueda aportar soluciones o caminos para encontrarlas. En este proceso se generan modelos interpretativos y explicativos de la realidad.

Siendo la investigación una de las funciones sustantivas de la universidad, es apenas obvio que ante un problema de ámbito global, como el que estamos viviendo, las universidades comiencen a generar conocimiento e innovaciones pertinentes, a través de sus grupos de investigación. Y deben hacerlo en todos los ámbitos del saber, puesto que la crisis desatada impacta directamente todos los aspectos de la sociedad, comenzando por la salud pública, lo económico y social, lo educativo, lo psicológico, la familia, las relaciones interpersonales e incluso la tecnología, cuya agilidad, adecuación y modernización permanente deben responder a las necesidades inmediatas de las situaciones que se crean.

¿Cómo avanzan los proyectos que lidera Unisalle en Mincienciatón?

Los dos proyectos avanzan bien, tal como lo confirman los informes de avance enviados recientemente a Minciencias. El proyecto denominado Unidad de Aislamiento Epidemiológico Portátil (UAEP), propuesto desde la Facultad de Ciencias del Hábitat, surge con el propósito de mitigar los efectos de la pandemia, para albergar pacientes, equipos e insumos, cumpliendo requerimientos de confort, asepsia y desinfección del ambiente en su interior. Además, estas unidades pueden utilizarse para otros propósitos, como campañas de salud, usos veterinarios, atención de emergencias y catástrofes, expediciones científicas y desarrollo de actividades para el trabajo con comunidades.

A la fecha, la primera UAEP se encuentra funcional, lista para su uso y las Fuerzas Militares están dispuestas a validarla en dos ambientes climáticos extremos.

¿Y el segundo proyecto?

El segundo proyecto, en torno a la modelización de intervenciones de salud pública del brote de COVID-19 en Colombia, es liderado desde la Facultad de Ciencias Agropecuarias y tiene como objetivo evaluar el impacto presente y futuro de las medidas de contención utilizadas para la pandemia, mediante modelos de simulación y epidemiológicos en tiempo real y modelos econométricos de impacto, así como evaluar el impacto de esas medidas de contención sobre poblaciones vulnerables. Las predicciones de los modelos de simulación, tanto el epidemiológico como el econométrico, contribuirán a la toma de decisiones sobre el manejo de la pandemia, particularmente en el ámbito local. El proyecto avanza adecuadamente y se espera tener resultados para los meses de febrero a marzo de 2021.

¿Qué apuestas investigativas son necesarias y pertinentes en Colombia?

El país tiene problemas muy sentidos y con mucho impacto en el bienestar y la calidad de vida de las personas, así como en la salud y calidad ambiental de los muy diversos ecosistemas que tenemos. No podemos separar al ser humano de la naturaleza. Su relacionamiento armónico es fundamental para la sobrevivencia humana y del planeta.

Las apuestas investigativas deben dirigirse a la búsqueda del origen de los problemas, pero, principalmente, hacia sus soluciones. La pobreza, la inequidad, el no acceso de gran cantidad de personas a cosas tan básicas como son agua limpia, techo digno, educación de calidad, alimentación adecuada (cero hambre y cero desnutrición), salud preventiva y curativa son temas que deben estar en la agenda de investigación del país para proveer respuestas o medidas que se puedan implementar.

Igualmente, aquellos temas que puedan llevarnos a recuperar ríos y lagos contaminados o deteriorados, prevenir el agotamiento o la extinción de recursos vivos terrestres, marinos o dulceacuícolas, restaurar ecosistemas y generar sistemas de salud que se basen en la prevención antes que en lo paliativo son, entre otros, temas pertinentes para nuestro país. Necesitamos investigaciones que puedan convertirse en innovaciones sociales y tecnológicas como contribución a un país con más oportunidades para todos, mejor calidad de vida y un entorno natural sano.

¿Cuál es el aporte de los investigadores lasallistas a la transformación social y productiva de las regiones?

Las investigaciones de los grupos de investigación, lo mismo que las convocatorias de la Universidad invitando a presentar proyectos, siempre se centran en este propósito: transformar social y productivamente las regiones y los territorios.

¿Puede compartir algún ejemplo?

Como ejemplo, puedo hablar brevemente del proyecto “Narrativas de paz en contextos educativos rurales: voces de maestros y maestras”, cuyo investigador principal es el doctor Carlos Valerio Echavarría, director del grupo “Educación ciudadana, ética y política para la paz”. Se parte de una pregunta de investigación que lleva a reflexionar sobre la práctica educativa para pensar la innovación didáctica: ¿cuál es la relación entre las capacidades políticas, éticas y ciudadanas y la construcción de paz? La pregunta es abordada a través de los maestros de zonas rurales para generar narrativas, observaciones, cartografías y lo que se ha denominado taller pedagógico performativo. Se hace un trabajo directo con el maestro que está en campo, en el territorio, indagando sobre sus perspectivas de paz y educación rural y contribuyendo a formarlo como investigador en esos campos y, a la vez, como innovador en educación rural.

El proyecto, además, contribuye a la formación inicial de maestros, que son los estudiantes de la licenciatura en educación de la universidad, a través de las misiones pedagógicas territoriales. En estas misiones, los estudiantes se ponen en contacto con el maestro en ejercicio para que éste les enseñe lo relacionado con lo pedagógico y didáctico en el campo y ellos, a su vez, contribuyen con reflexiones sobre la práctica pedagógica. Es una transferencia, en ambos sentidos, de la experiencia pedagógica en zonas rurales apartadas. La innovación se deriva de la reflexión que el maestro hace de su práctica. La enseñanza se hace por la experiencia y la experimentación, tras reflexionar cómo los niños aprenden y cómo los maestros enseñan significativamente.

* Director de Comunicación y Mercadeo de la Universidad de La Salle.

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