Mapa Teatro engalana el Festival de México

<p>La XXIV edición del Festival de México ya engalana la capital histórica. Mapa Teatro es la cuota colombiana en México, con Testigo de las ruinas, una obra que, pese a que tiende a parecerse al documental, y a la crónica periodística, se constituye más como un producto del teatro documental y la video-instalación.</p>

Con el estreno nacional de la ópera Jen?fa del reconocido compositor checo Leoš Janá?eK, se dio inicio a la XXIV edición del Festival de México, el encuentro de las artes más importante del distrito federal y uno de los primeros en toda la república por su capacidad de convocatoria y la diversidad de propuestas que alberga.

Este año, 922 artistas, provenientes de 20 países de Europa, Asia y América, entre estos Colombia, engalanan con sus trabajos, los múltiples recintos y plazas del centro de la capital mexicana. Este espacio se ha convertido durante 17 días en el epicentro de cientos de funciones y espectáculos del mundo, en áreas como la música, la danza, el teatro, la ópera, entre otras disciplinas.

Después de su presentación en España, Mapa Teatro es la cuota colombiana en México, con Testigo de las ruinas, una obra que, pese a que tiende a parecerse al documental, y a la crónica periodística, se constituye, de acuerdo con sus creadores, más como un producto del teatro documental y la video-instalación. Su tema, es el acompañamiento durante tres años del proceso de desaparición del barrio Santa Inés de Bogotá y la posterior construcción de un parque.

“Son unos artistas de primera, muy ocupados en los asuntos contemporáneos y además de la combinación y de la mixtura, del cruce de las distintas expresiones artísticas. Este trabajo sobre El Cartucho deberá contar con una difusión enfocada a un espectador no sólo de clase media, pues un trabajo como éste, puede pegarle muy de cerca a muchas colonias del centro histórico que han vivido cosas similares de desalojos, de atraso absoluto”, expresa Jaime Chabau, director de la revista de teatro, Paso de gato.

“Cuando supe que se trataba de la demolición del barrio El Cartucho, de la construcción de un parque y el desplazamiento de sus pobladores, me pareció que daba pie a una reflexión acá, eso nos permite traer al entorno de nuestro festival, un tema común, que nos incitará a pensar” dice José Wolfer, director del festejo cultural, desde el año pasado.

La obra se presentará el 23, 24 y 25 de abril en el Museo de la ciudad, un espacio ideal para facilitar la lectura de una obra novedosa por el uso de recursos digítales y por el alto valor sensitivo, estético y humano que traduce, y que indiscutiblemente hará pensar sobre la Colombia de hoy.

Un festival de recorrido

“El festival surgió en 1985, como el resultado de una asociación civil que pretendía invitar a la gente a redescubrir el centro de la ciudad, por ello, se inició con una programación que, al igual que hoy, privilegia la recuperación de lugares históricos, como iglesias y patios de edificios coloniales”, expresa José Wolfer.

“Este festival nació luego de la desaparición del gran festival de la Ciudad de México, organizado por Ramiro Osorio, uno de los grandes gestores culturales latinoamericanos, creador del festival de teatro de Bogotá y director del festival Cervantino, acá en México. Él hizo en un principio una especie de festival Iberoamericano, pero en este caso concentrado en las artes, era un festival enorme. El festival de México en el Centro histórico llegó a sustituir un poco, ese otro evento”, recuerda Jaime Chabau, director de la revista de teatro, Paso de gato.

El festival, una cita con la vanguardia mundial

Con precedentes como el concierto de Manu Chao en el zócalo capitalino en 1996 y el paso de grandes figuras del mundo de las artes, como Peter Brook y Bob Wilson, este encuentro anual ha logrado consolidarse en la agenda cultural del país y de la región. En esta edición, cabe resaltar algunas propuestas, dentro la programación musical la llegada del bosnio Goran Bregovic, con su espectáculo, “Cuentos y canciones para bodas y funerales”, de igual modo, el festival rendirá un homenaje musical al compositor Franz Schubert a través de The Schubert Project, un proyecto musical curado por el pianista Inon Barnatan.
Además el proyecto sonoro Radar traerá ciclos de jazz y electrónica de Estados Unidos y Japón.

En teatro, son de mencionar, El sueño sin fin, de Alejandro Jodorowsky de Italia, Together del Vesturport Theatre Groups, de Islandia con Gael García Bernal, Testigo de las ruinas de Colombia, El matadero 6, Ciudad Juárez de México- Argentina y Etiquette de Reino Unido. Mientras, en danza, estará Edouard Lock con su compañía La La La Human Steps de Canada, un homenaje a los ballets de El lago de los cisnes y La bella durmiente junto a la compañía “Quiatora Monorriel” de México con “Alas de Madonna".

Entre otras áreas como las artes visuales que tendrá 53 exposiciones y el coloquio “Iconos de nuestro tiempo” que debatirá sobre figuras de importancia histórica como Marylin Monroe, el ché Guevara, Emiliano Zapata.

“Es un festival de grandes dimensiones y cuenta con una cantidad considerable de invitados internacionales, en ese sentido, es muy importante, porque posibilita el acceso a obras de distintos orígenes, que permiten un disfrute y una actualización de los saberes. Siento que tiene una tendencia al mezclar diversos estilos, que van desde la música clásica hasta el pop” cuenta Analia Melgar, directora de la revista latinoamericana de danza DCO o Deseo, con sede en México.

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