Condenaron a ‘Kiko’ Gómez, pero faltan sus cómplices

Diana Brito, familiar de la exalcaldesa de Barrancas Yandra Brito, habló con El Espectador sobre Juan Francisco Gómez, exgobernador de la Guajira, condenado por la muerte de su hermana.

Juan Francisco Gómez Cerchar fue gobernador de La Guajira para el período 2012-2015, el cual no terminó. / Óscar Pérez.

¿Cómo recibieron la decisión del juez especializado de condenar a Francisco Gómez?

La familia Brito Carrillo recibió el fallo muy agradecido con Dios, con la justicia, con la Fiscalía, con el pueblo guajiro y el pueblo colombiano en general; y con los periodistas que hicieron posible que este caso fuera conocido. Agradecemos todo el apoyo que nos brindaron en estos años para aclarar la verdad.

¿Durante la etapa de juicio hubo algún momento en el que creyeron que el caso iba a quedar impune?

Todo el tiempo estuvimos tranquilos, creímos mucho en la justicia porque conocíamos muy bien el proceso. Confiamos en Dios y la justicia, y porque sabíamos cómo era que habían pasado las cosas. Nosotros sabíamos quién era Kiko Gómez, lo conocíamos desde joven. Todo el tiempo estuvimos de la mano de la Fiscalía, por eso nunca dudé.

Cuando mataron a Henry Ustáriz y su escolta, el 2 de abril de 2008, ¿ustedes sospecharon que “Kiko” Gómez estaba detrás de los asesinatos?

Kiko Gómez quiere hacerle ver al país mentiras, diciendo que Henry era criminal. Henry era un señor, un caballero, un hombre de una conducta intachable. Por eso, desde el mismo momento en que lo mataron, supimos que había sido el grupo de alias Marquitos, porque en toda La Guajira ellos eran los únicos que manejaban fusiles AK–47, que fue el arma con la que lo mataron.

Además, a los dos días de la muerte de Henry, el escolta de Kiko fue a la casa de mi hermana Yandra y le dijo toda la verdad, que en el patio de la casa de Kiko se cuadró la muerte de Henry, y que si él hubiera sabido quién era el muerto, habría hecho algo. El escolta de Kiko le entregó un documento que tenía toda la información: quiénes habían sido, con qué armas, en qué se habían movilizado. Todo.

Entonces tanto ella como ustedes eran conscientes del peligro que implicaba mover el caso por la muerte de Henry Ustáriz.

Sí, éramos conscientes del peligro que implicaba, pero ella se movió incansablemente. A Henry lo mataron el 2 de abril (de 2008), Yandra denunció a Kiko el 8 de junio. Ella llamó al jefe del CTI de Riohacha y le contó todo. Pero cuando ese señor, que se llama Pedro Miguel Peinado, salió de la casa de Yandra, le pasó la información a Kiko Gómez. En la tarde de ese día él ya sabía que estaba denunciado. Durante todos esos años antes de que la mataran, Kiko le mandaba razones humillan tes. Por poner un ejemplo, le mandó a decir que si pensaba matarlo tenía que acudir a sicarios de Medellín o Cali, porque los de la Costa y Bogotá eran de él. Ella puso denuncias en todas partes diciendo que la iban a matar y el Gobierno no hacía nada. A los 20 días de su muerte, a todas las entidades del Estado a donde ella había enviado carta diciendo que la iban a matar, pasamos cartas informando que ya la habían matado. Exigimos que pasaran el proceso a Bogotá, porque aquí no teníamos garantías, y así pasó.

¿Y ustedes tuvieron amenazas de algún tipo durante el juicio?

El grupo de Kiko Gómez en La Guajira es muy grande, ha habido comentarios de que si lo condenaban iba a haber una masacre, tanto de la familia Brito Carrillo como de otras personas que nos han ayudado. Hemos sido víctimas de amenazas en múltiples ocasiones. En mi caso, por ejemplo, Kiko Gómez ha salido en medios a decir que mi esposo, Carlos Velásquez, era el reclutador de falsos testigos en contra de él. Gómez buscó testigos que dijeron que les pagaron por hablar contra él. Una vez estábamos en Valledupar y de la Dijín en Bogotá nos llamaron para decirnos que nos fuéramos, que nos iban a hacer un atentado. La Sijín nos tuvo que traer hasta Barrancas. En otra ocasión, la Policía fue y me sacó de un velorio; otra vez me sacaron de mi casa, porque la Fiscalía se dio cuenta de que nos iban a hacer un atentado. Lo más reciente es que el 9 de enero de este año yo estaba en mi casa y encendieron a plomo las puertas y ventanas. A mi hermano Saúl Javier el 23 de junio de este año le lanzaron una granada al patio y a los seis días me lanzaron una a mí. Sin temor a equivocarme los señalo a ellos, al grupo de Kiko Gómez.

¿Qué es lo que más le preocupa en este momento?

Me preocupan dos cosas. Una, y es que Juan Carlos León Solano, quien fue determinador directo, está libre desde hace un año por vencimiento de términos. Es decir: Kiko Gómez fue quien dio la orden de asesinar a mi hermana, pero Juan Carlos León fue quien pagó los sicarios. Además, y es mi segunda preocupación, desde que está libre se han programado dos audiencias y ninguna se ha llevado a cabo porque él o su abogado no asisten. Espero que estos otros implicados corran con la misma suerte que Kiko por la muerte de Henry y Yandra.

¿Cree que esta condena va a afectar el poder que él tiene en La Guajira?

Conociendo el poder de Kiko Gómez, esta condena no lo va a disminuir; al contrario, va a aumentar el peligro para muchos. Pero si bien es cierto que ellos amedrantan, pues también es cierto que nada prospera a su favor. Ya la justicia sabe quién es ese monstruo que se llama Francisco Gómez.

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