'No tomé nada de los otros Supermán'

La próxima semana se estrenará en Colombia la nueva versión del superhéroe, dirigida por Zack Snyder y producida por Christopher Nolan. Su protagonista habla de su experiencia y de cómo estudió al personaje.

El set de grabación número 23 del estudio Warner está decorado a lo Supermán: el traje azul, la capa roja, la nave en que Kal-El arriba a la tierra. El famoso escudo en gigantografías regadas por todo el lugar. En la mitad, una mesa donde se pueden leer, en pequeños letreros, nombres famosos: Diane Lane, Russell Crowe, Zack Snyder, Amy Adams. Y en el medio, Henry Cavill, el nuevo Hombre de Acero.

En 1978, después de algunos intentos de llevar a Supermán a la pantalla grande, el director Richard Donner lo logró con éxito. Convirtió a Christopher Reeve, un talentoso pero desconocido actor neoyorquino, en un personaje de culto y reconocido en el mundo entero. Después vinieron tres películas más, con regulares resultados. En 2006, Warner volvió a intentarlo, pero Supermán regresa no estuvo a la altura del personaje y las cosas quedaron ahí.

Hasta ahora, cuando se estrena El Hombre de Acero, dirigida por Zack Snyder (Watchmen, 300) y producida por Christopher Nolan (Batman comienza, El origen). Esta vez, como se había probado con la franquicia de Batman, la idea era contar algo distinto, desde cero. Ni siquiera la clásica marcha compuesta por John Williams se podrá escuchar esta vez. Y, por supuesto, había que traer otra vez a alguien con talento, pero desconocido. Y en esa búsqueda, Snyder y Nolan se toparon con Cavill.

Henry Cavill es británico. Y el peso de interpretar el papel que hizo famoso a Reeve lo conoce Cavill, quien al momento de sentarse frente a los periodistas mira con seriedad y rectitud. Sin embargo, Russell Crowe, que interpreta a Jor-El y está sentado a su lado, le da un consejo de oro: “Muchacho, tranquilo. Bromea, que a los periodistas les encantan las bromas”. El Espectador conversó, junto a un grupo de reporteros, con Cavill en Los Ángeles.

¿Cómo fue eso de tener superpoderes? ¿Cómo se sintió en los aires, con superfuerza, luchando contra un extraterrestre, como es el general Zod (Michael Shannon)?

Fue una sensación extraña en muchos sentidos. La forma en que filmamos las escenas de vuelo fue con muchos efectos especiales, con pantalla verde. Así que la sensación de volar fue mucho más que las indicaciones de Zack Snyder y la imaginación que uno pudiera tener. Lo de las peleas fue mucho más complejo, porque el trabajo allí fue con los dobles de riesgo. Mucho entrenamiento. Para mí fue más divertida esa parte que la de volar, porque tenía los pies en la tierra, actuando.

¿Sintió mucha responsabilidad, al ser británico, interpretando a un ícono estadounidense, y sintió de alguna manera eso de ser un ícono?

Creo que la forma acertada de interpretar a un personaje como este era precisamente no sentirlo así, como un ícono. Y por supuesto, la responsabilidad era enorme, y que lo hiciéramos bien era realmente importante. Había que hacer muchas cosas para lograrlo. O sea, tenía que trabajar muy duro en el gimnasio, que mi imagen se acercara verdaderamente a lo que la gente esperaba de un superhéroe. Convertirse en Supermán es algo grande.

En la película, la mayor parte del tiempo se pasa en decirle a Clark que no pelee, que no luche, que no le pegue a los niños que lo están maltratando y, de un momento a otro, tiene que enfrentarse a un ejército de invasores. ¿Cómo logró mentalizar todo esto en el personaje?

Creo que cuando mi personaje se encuentra con Jor-El, acepta el hecho de que tiene que luchar por proteger lo que él considera que debe proteger. Y además, cae en cuenta de que no es una opción, tiene que hacerlo. Y no es, pienso yo, cuestión de cambiar su mentalidad, sino decir, de acuerdo a su naturaleza, está bien, voy a hacerlo.

¿Qué tanto del material clásico utilizó para crear este nuevo Supermán?

Creo que hay muy poco del clásico Supermán en esta película. Cuando vi a Clark viajando por el mundo, tratando de saber quién es y cuál es su razón de estar aquí, no tomé material prestado o inspiración alguna para hacerlo, sólo apliqué lo que había vivido en mi vida como actor, que es una vida solitaria, en la que pasas mucho tiempo solo, conoces gente, tienes familias temporales que no vuelves a ver hasta que te las encuentras en conferencias de prensa. Y eso es lo que vive este personaje: viene de un mundo que desaparece y debe interactuar con este nuevo grupo de gente, pero lo hace en soledad.

Pero no es sólo el material clásico. Supermán ha sido interpretado por muchos actores antes. ¿Vio algo de ellos o simplemente decidió ir con lo que usted creía que necesitaba el superhéroe?

Como decía, no tomé nada de otros actores o de otras interpretaciones. Y lo digo honestamente: no es una cosa de ego, es que este personaje tiene tantas influencias que había que elegir una, y yo me decidí por el personaje de los cómics, que me parecía que estaba más acorde con lo que planteaba la película.

Durante toda la película el personaje de Supermán carga con la responsabilidad de dar esperanza a la tierra. ¿Cómo puede hablar ahora este personaje a aquellas personas que, como Clark, son rechazadas o maltratadas por su manera de ser o por sus “cualidades”?

Yo no creo que sólo le hable a estas personas rechazadas, yo creo que cuando se habla de esperanza es para todo el mundo. Todos necesitamos esperanza y no tenemos que estar sufriendo por alguna tragedia o el rechazo de la gente para necesitarla. No creo que sea exclusivo de aquellos que estén en una mala situación, es para todo el mundo.

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