Fernando Botero, un artista del mundo

Tras cuatro decenios de labor ininterrumpida, su reconocimiento en el campo pictórico y escultórico es universal.

Fernando Botero, desde sus inicios, ha recurrido a escenas costumbristas en sus pinturas. / Archivo
Fernando Botero, desde sus inicios, ha recurrido a escenas costumbristas en sus pinturas. / Archivo

Fernando Botero Angulo nació el 19 de abril de 1932, en Medellín, Antioquia, en el seno de una familia conformada por David Botero, el padre, Flora Angulo, la madre, y Juan David Botero, su hermano cuatro años mayor. Su hermano menor, Rodrigo, nació en 1936 y ese mismo año murió su padre. Dos años más tarde, Botero empezó sus estudios de primaria en el Colegio Ateneo Antioqueño. El bachillerato lo cursó en el Colegio Bolivariano, del que fue expulsado por publicar ilustraciones en el suplemento literario de El Colombiano, lo que hacía para pagar sus estudios; los directivos del colegio consideraban que sus dibujos eran inmorales. Por esa razón se vio obligado a culminar su educación en el Liceo de la Universidad de Antioquia.

A los 19 años viajó a Bogotá, donde realizó su primera exposición individual de acuarelas, gouaches, tintas y óleos en la Galería Leo Matiz. Con lo recaudado vivió algún tiempo en Tolú. De su estancia allí surgió el óleo Frente al mar, con el que obtuvo el segundo premio de pintura en el IX Salón Anual de Artistas Colombianos.

Gracias al dinero que recibió por el premio, Botero viajó a Europa, donde residió por cuatro años, principalmente en Madrid, Barcelona, París y Florencia. Aunque ingresó en las academias de estas ciudades, siguió formándose de manera autodidacta: pintando, leyendo y visitando museos.

A su regreso se casó con Gloria Zea y con ella viajó por México, Washington y Nueva York. En esta última ciudad logró exponer parte de su obra: el éxito empezaba a acompañarlo.

De nuevo en Colombia, Botero compartió el segundo premio y la medalla de plata en el X Salón de Artistas Colombianos con Jorge Elías Triana y Alejandro Obregón.

Entre 1961 y 1973 fijó su residencia en Nueva York. Luego viviría en París, alternando su residencia en la capital francesa con largas estancias en Pietrasanta o su finca en el pueblo cundinamarqués de Tabio.

En 1974 murió Pedrito, el hijo que tuvo con Cecilia Zambrano, su segunda esposa. Esa muerte, según la crítica, empezó a dejar huellas en la obra siguiente del artista, tanto en pintura como en escultura.

A partir de 1983, Botero comenzó una serie de exposiciones en distintas ciudades del mundo. Se ha dado el lujo de mostrar sus obras en varias de las avenidas y plazas más famosas del mundo, como los Campos Elíseos en París y la Gran Avenida de Nueva York.

Actualmente vive en París con su tercera esposa, la artista griega Sophia Vari.

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