Desde la esquina de las imágenes

Joan Rojas Rivera utiliza los deportes extremos, los viajes y las fiestas como sus mejores pretextos para desarrollar su labor.

Imagen de su muestra fotográfica realizada en Berlín, Alemania. /Fotos: Joan Rojas
Imagen de su muestra fotográfica realizada en Berlín, Alemania. /Fotos: Joan Rojas

A Joan Rojas Rivera le cambió la vida cuando se encontró con la fotografía. El mundo de las imágenes estáticas fue capaz de modificar, incluso, la forma en la que se relacionaba con su padre, un fotógrafo retirado que jamás le hizo los retratos para sus trabajos universitarios, durante los años de estudio en su carrera como diseñador industrial. Nunca le hizo las fotografía, pero siempre le ayudó prestándole los equipos y otorgándole la guía necesaria para que no se quedara en ese círculo vicioso llamado ensayo y error.

En una oportunidad le soltó la cámara más querida para que desempeñara una óptima labor con ella, y a raíz de esa tarea académica Joan Rojas supo que podía tener un tema en común con su padre, sin importar que no coincidieran en muchos aspectos. Mientras uno estaba pensando en dejar el oficio y gozar de la pensión, el otro ni siquiera había hecho el primer registro oficial.

“El resultado de los primeros trabajos fotográficos que hice fue terrible. Sin embargo, me gustó mucho este rollo. En ese entonces todavía se revelaba en películas. Luego mi papá me regaló una de sus mejores cámaras y empecé a retratar todo lo que me parecía llamativo”, cuenta Joan Rojas, quien confiesa que apenas ahora, con varios años de experiencia en la fotografía, ha logrado vincular su profesión como diseñador industrial con una de sus máximas pasiones.

De su padre también recibió las primeras instrucciones para tener paciencia, elemento indispensable en el proceso fotográfico tradicional. Antes, esa rutina del revelado y el corte manual le causaba a Joan Rivera mucha intranquilidad porque le tocaba esperar varias horas para poder ver el resultado de su trabajo. Por fortuna para él, la modernidad ha ido condensando varios pasos de este asunto. Ahora toma las fotos, las puede ver al instante y tiene el poder, si quiere hacerlo, de editar su material.

Hace unos años, y en vista de que podía perfeccionar esa habilidad innata de manejar el contraluz, de encontrar el filtro perfecto para capturar la esencia de una situación y de estar en el lugar y en el momento preciso, Rojas Rivera se inscribió en un curso de fotoperiodismo digital en Barcelona, pero alguien le dijo que no había aprendido nada nuevo allí, así que decidió no perder el tiempo en algo que ya tenía en su haber.

“Me empecé a meter con la gente de la revista Shock porque me contrataron para hacer fotos de fiestas con los mejores DJ del mundo. Yo estaba en la universidad y me dejaron colaborar en la publicación. Era la persona que cubría las fiestas y empecé a hacer una investigación sobre los piques callejeros. Tomé fotos, me arriesgué a escribir y me la publicaron en Shock. A partir de ese momento me concentré en el registro de deportes extremos y así empecé en forma”, dice Joan Rojas Rivera, quien ha logrado sumar a su conocimiento como diseñador y fotógrafo una forma adecuada de redactar sus propias historias.

Hasta hace un tiempo tenía un blog en internet cuyo material había sido realizado en su totalidad con la cámara de un celular. Con ese ejercicio estableció relaciones importantes, porque mucha gente lo convocó para hacer trabajos de alta divulgación. Aprovechó la inmediatez del aparato para hacer cubrimientos de prensa en Colombia y en el exterior. Sin embargo, se sintonizó de nuevo con el diseño y realizó un máster en estudios ambientales en Barcelona.

“A partir de esos estudios me dio por crear una empresa de publicidad y diseño que se basó en una idea que me había planteado desde la fotografía. Siempre había visto exposiciones de fotos itinerantes, pero tenían muchas limitaciones y decidí crear un módulo con pantallas en alta definición que fácilmente puedo llevar con ayuda de una motocicleta y estacionarlo para proyectar desde una exposición de fotografía hasta un ciclo de cine de una manera sencilla y efectiva”, cuenta Rojas Rivera.

Además de este diseño innovador tiene varias exposiciones listas, una de ellas basada en el rol que desempeña la bicicleta en el paisaje urbano de Berlín y de qué manera este medio de transporte se convierte en un elemento estético, en un componente de la arquitectura que no sólo es útil para la movilidad.

“Ahora me estoy aficionando a las motos. Empecé a entender este vehículo como una solución al problema del tráfico, pero ahora me gustan tanto que estoy pensando en hacer un viaje grande en moto. Quiero ir hasta Brasil y para ello toca pasar por Ecuador, Bolivia y Perú. La idea es hacer ese recorrido antes del Mundial de Fútbol y hacer un diario de ruta en el que yo haría las fotos y los textos”, comenta Joan Rojas Rivera, quien continúa diseñando propuestas en las que se vinculan todas sus pasiones.

 www.joanrojas.com

@nitrospawn

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