70 años del fútbol colombiano

1952, Millonarios ante los ojos de Europa

El equipo 'Embajador' fue invitado a jugar en el Viejo Continente. Enfrentó a Unión Las Palmas, Valencia, Norrkoping y al Real Madrid. Ese año, el cuadro bogotano se coronó campeón del rentado nacional.

Cuando se inició el año 1952, ya empezaba a sentirse que la rutilante época de El Dorado en el fútbol colombiano declinaba. Muchos deportistas regresaban a sus países y los dirigentes se quejaban por los apremios económicos. Esa evolución también significó que se abrieran nuevas opciones para los jugadores nacionales.  Y, como era la costumbre de la época, el torneo comenzó hasta abril. Por eso, la afición deportiva se concentró una vez más en el popular evento de la Vuelta a Colombia en bicicleta.

La segunda edición se disputó entre el 12 y el 27 de enero y dejó como triunfador al ciclista francés José Beyaert, que corrió por los colores del Valle. A su llegada a Bogotá como vencedor en la última etapa desde Girardot, la gente salió a ovacionarlo. A falta de fútbol en las primeras semanas del año, el ciclismo se siguió posicionando como deporte nacional. Cuando pasó el evento mayor, la noticia deportiva trascendió las fronteras. Por primera vez un equipo de fútbol era invitado a Europa. Y obviamente fue Millonarios.

Como lo relató tiempo después Alfonso Senior, cuando recibió la invitación del Real Madrid que celebraba sus bodas de oro, la única condición fue que se le permitiera al equipo colombiano jugar mínimo cinco encuentros, y que además el prestigioso equipo español visitara Colombia. Las peticiones fueron atendidas y el plantel, con todas sus estrellas a bordo, se desplazó a Europa el último día de marzo. En el aeropuerto de Barajas en Madrid, el equipo fue recibido por el embajador de Colombia, Guillermo León Valencia.

Inicialmente empató con Valencia a cero goles. Después jugó con Unión Las Palmas y fue derrotado por 3-2. El tercer partido lo disputó con el conjunto sueco Norrkoping y fue otro empate 2-2. Como se relata en el libro “Millonarios, 50 años de gloriosa historia”, publicado por la institución azul en 1996, la prensa española se desbordó en elogios, los jugadores fueron resaltados como “artistas del fútbol asociado” y, en particular Alfredo Di Stéfano, acaparó los aplausos siendo llamado “el Luis Miguel Dominguín del fútbol”.

El 31 de marzo, Millonarios y Real Madrid midieron fuerzas. La victoria del equipo albiazul fue contundente: 4-2. Dos goles de Di Stéfano, otro de Pedernera y el final de Antonio Báez. Para algunos comentaristas, había pasado por la cancha del estadio Chamartín uno de los mejores equipos del mundo. Ese día jugaron Julio Cozzi, Raúl Pini, Ismael Soria, Jorge Benegas, Julio César Ramírez, Néstor Raúl Rossi, Alfredo Castillo, Adolfo Pedernera, Alfredo Di Stéfano, Antonio Báez y Reinaldo Mourín. Un colombiano y diez extranjeros.

La gira de Millonarios terminó con un juego contra Sevilla que quedó empatado 1-1. Aunque al equipo le llegaron ofertas de nuevos partidos en Europa, no había calendario para aceptarlas porque el 20 de abril había quedado como fecha inamovible para la iniciación del quinto campeonato profesional de fútbol en Colombia. Ese día, sin embargo, la primicia fue el anuncio de Adolfo Pedernera de retirarse del fútbol como jugador para concentrarse en la dirección técnica. El equipo era adiestrado por Néstor Raúl Rossi.

Desde las primeras fechas fue evidente que había decaído el entusiasmo de la afición, no solo por la ausencia de grandes jugadores sino también porque la supremacía de Millonarios lo había convertido en algo rutinario. No obstante, en las primeras fechas la sorpresa provino del Deportivo Pereira que, con escuela paraguaya, alcanzó a defender el liderato durante los primeros encuentros. Hacia la séptima fecha, el equipo del Eje Cafetero superaba por un punto a Millonarios, Cúcuta y Júnior, que le pisaban los talones.

En la siguiente fecha, se enfrentaron Cali y Millonarios y en medio del encuentro se agredieron Néstor Raúl Rossi y el argentino al servicio del Cali, Alejandro Mur. Este último llevó la peor parte y le dieron 45 días de incapacidad. Fue tal la indignación de los aficionados que, por primera vez, se suscribió una carta colectiva a manera de denuncia, y llegó hasta el escritorio de un juez penal. Durante varios días el caso Rossi conmocionó el ambiente local y se convirtió en un paradigma para desterrar el juego sucio en las canchas.

El 29 de junio de 1952, el editor deportivo de El Espectador, Mike Forero Nougues, entrevistó al volante argentino en nota titulada “Me siento como sapo en pozo ajeno”. Cuando el periodista le preguntó si tenía algo de qué arrepentirse, Rossi  contestó que no. Mike Forero replicó interrogando si había sido normal la falta, Rossi contestó que sí, y luego contrapreguntó: “Por Dios, ¿me está usted confesando?”. “¿Y si yo dudo?”, insistió Forero, y Rossi se despachó: “No puede dudar. Los futbolistas no somos animales. ¡Como vamos a querer que un jugador pierda las piernas!”.

Al final, pasó el escándalo, hubo una pausa tras la finalización de la primera vuelta, y las noticias llegaron desde Helsinky (Finlandia), donde se disputaron los XV Juegos Olímpicos. Colombia no tuvo delegación, la figura del evento fue el atleta checoeslovaco Emil Zatopec, y en el torneo de fútbol, la medalla de oro fue para Hungría, que empezaba a configurar la mejor selección de su historia con Ferenc Puskas, Sándor Kocsis o Zoltán Czibor, quienes después emigrarían al fútbol español, donde se volvieron estrellas.

De regreso al torneo nacional, continuó la misma apatía, agravada por la difícil situación de violencia política que azotaba al país. El 6 de septiembre, esa agresividad se expresó en uno de los hechos de mayor intolerancia política. Ese día fueron incendiados los diarios El Tiempo y El Espectador, lo mismo que las casas de los dirigentes liberales Alfonso López Pumarejo y Carlos Lleras Restrepo. El comentario del presidente Urdaneta es que nunca supo porque estaba en su casa de campo y no tenía teléfono.

Con Estado de Sitio vigente y violencia a la orden del día, la escapatoria de la gente era el fútbol. Y el entusiasmo siguió latente en Pereira, porque su equipo era de los pocos que le daba brega a Millonarios. Tanto así que el 5 de octubre, en el estadio Libaré, lo derrotó por la mínima diferencia. Casartelli, Calonga y Casimiro Ávalos fueron exaltados como héroes, a pesar de que entre los dos oncenos ya existía una diferencia de ocho puntos. Entre ellos, a la lucha por el título se agregaron Cali, Quindío y Boca Juniors.

El 19 de octubre, una vez más la rivalidad entre Millonarios y Cali quedó expresa. Con arbitraje de Felipe Gregorio, los dos equipos se enfrentaron en partido crucial para definir por anticipado el campeonato. Con gol del “Tigrillo” Salazar, Cali se fue en ventaja a los 11 minutos y así concluyó la primera etapa. Pero a los seis del complemento, ante una falta a Di Stéfano, el juez pitó penalti. Fue muy discutido por los jugadores de Cali, pero se cobró por intermedio de Antonio Báez. Lo hizo, pero el árbitro obligó a repetirlo. 

De nuevo Báez lo pateó y volvió a anotar. El árbitro lo volvió a anular. En esta ocasión lo cobró el arquero Julio Cozzi y venció a su colega Julio Asciolo. Directivos y jugadores de Cali protestaron, amenazaron con abandonar la cancha y hasta golpearon al juez. Cuando se reanudó el juego gracias a la intervención del gerente del Cali, Ómar Méndez, Millonarios logró el segundo y se alzó con la victoria. La polémica aumentó cuando Rossi, quien oficiaba como técnico, al concluir el encuentro admitió que el penalti no había sido.

La Dimayor anunció investigaciones que no se concretaron. El arquero Cozzi, al ser interrogado sobre lo sucedido, contestó: “Como no me hacen goles, pues yo los hago”. A la siguiente fecha, casi se repite la película. Millonarios y Cúcuta se enfrentaron, Banegas hizo el primero para los azules, y luego el juez decretó penalti para Cúcuta. Dos veces cobró el uruguayo Bibiano Zapiraín y dos veces Cozzi tapó, pero el árbitro los anuló. Al final pateó Ulises Terra y empató. Pero los azules se llevaron la victoria con gol de Alfredo Castillo.

Esa victoria fue la antesala de la tercera estrella para Millonarios. En adelante, empató con Santa Fe 1-1, derrotó a Universidad 1-0, perdió con Sporting de Barranquilla 1-0, y triunfó sobre Bucaramanga 7-1. Ese día, 30 de noviembre, viajaron a la capital santandereana los once titulares y el arquero suplente Gabriel Ochoa Uribe. Pero antes del juego se enfermó Di Stéfano, así que Ochoa tuvo que jugar como delantero por derecha, con tanto acierto que el primer gol de la contienda fue suyo.

La campaña de Millonarios terminó con goleadas a Júnior por 4-0 y Cali 6-1. En ese último juego, celebrado el 21 de diciembre, Alfredo Di Stéfano se negó a jugar, y ese gesto fue el anuncio de que su ciclo se había cumplido. Como ya circulaba el rumor de que se iba a jugar a España, no fue tan sorprendente para los directivos. Con 46 puntos, seis de ventaja sobre Boca Juniors y nueve sobre el Pereira, concluyó el campeonato de 1952. Se anunciaba el fin de El Dorado, pero aún le falta un lauro más al equipo bogotano.

Texto publicado en agosto de 2018

También le puede interesar: "La Copa América que Colombia ganó en medio de la guerra"

 

806986

2019-06-18T09:00:00-05:00

article

2019-06-18T11:33:17-05:00

jdlahoz86_100

futbol-colombiano-70

Redacción deportes

Fútbol colombiano

1952, Millonarios ante los ojos de Europa

41

10693

10734