1955, la gloria para el Medellín

Con 44 puntos en 27 juegos, 21 de ellos ganados y solo cuatro perdidos, el cuadro antioqueño terminó un campeonato de lujo. A cinco puntos quedó Nacional y a siete Quindío, que por segundo año consecutivo demostraba que estaba para pelear el torneo profesional.

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No eran fáciles los tiempos para Colombia en los comienzos de 1955. Cada día el gobierno de Gustavo Rojas Pinilla acentuaba su perfil dictatorial y el Estado de Sitio era permanente en todo el país. En ese contexto, el deporte también reflejaba esa realidad apremiante. Tampoco fluía el desarrollo del fútbol nacional en ámbitos internacionales y la cotidianidad estaba más enmarcada por la hípica, el ciclismo o incluso el atletismo. Las noticias del fútbol provenían de otras latitudes del continente.

La evidencia es que antes de que comenzara el campeonato de 1955, se jugó la Copa América en Chile en febrero, con victoria de Argentina y ausencia de Colombia. En contraprestación, entre el 12 y el 26 de marzo, en México se desarrollaron los II Juegos Panamericanos, que le dieron al país dos medallas de oro en ciclismo. Y como siempre en los años 50, esas preseas fueron para Ramón Hoyos Vallejo, en ruta individual y para él mismo, junto a Efraín Forero, Justo Londoño y Benjamín Jiménez, en ruta por equipos.

Eran los mismos días en los que Gabriel García Márquez comenzaba a mostrar su excepcional condición de escritor y en las páginas de El Espectador dejaba también impresas sus lecciones de periodista. En la antesala del inicio del campeonato, hizo pública su historia sobre el relato del náufrago Luis Alejandro Velasco, hoy considerada una pieza de crónica periodística. Ya los periódicos no le daban tanto despliegue al mundo deportivo como en la época de El Dorado, pero abundaba el material literario.

 

El 23 de abril de 1955 comenzó el octavo campeonato profesional de fútbol. Como Millonarios le había dado su prioridad a llenar sus arcas, partieron como favoritos los equipos de Antioquia. Aunque el campeón vigente era el Atlético Nacional, desde el año anterior, su rival de patio había demostrado un notable desempeño a partir de los aportes de su director técnico, el exgoleador paraguayo Delfín Benítez Cáceres, quien había conformado un equipo de eximios jugadores dispuestos a ganar la gloria.

Como enseñan los cánones del fútbol, ese Medellín empezaba por un gran arquero, Efraín “Caimán” Sánchez, y por un delantero de quilates, Felipe Marino, de nacionalidad argentina. De hecho, este último fue el goleador del torneo con 22 goles. Con ellos estaban, entre otros, el paraguayo Lorenzo Calonga, el argentino Orlando Larraz y el colombiano Carlos Arango, el mismo que ya había celebrado como campeón con el Deportes Caldas. Ese equipo demostró de entrada su poder con nueve triunfos consecutivos.

Y apenas empezaba el torneo, y Medellín tomaba la delantera seguido por el Boca Juniors y el Quindío, cuando se atravesó la quinta Vuelta a Colombia en bicicleta. En esta ocasión, para asistir a la proeza del antioqueño Ramón Hoyos Vallejo, quien no solo ganó su tercera corona consecutiva, sino que arrasó con sus rivales. De las 18 etapas, ganó 12. Se puso la camiseta de líder el primer día en la etapa entre Bogotá y Armero (Tolima) el 21 de mayo, y terminó ganando la prueba tras la última etapa entre Melgar y Bogotá, el 12 de junio. (Lea: Ramón Hoyos, el primer escarabajo colombiano)

Así cubría el periodista Carlos Arturo Rueda La Vuelta a Colombia

Cuando regresó el torneo de fútbol, con el orgullo paisa a bordo por la victoria de su ídolo Ramón Hoyos, los equipos Medellín y Nacional conservaron su condición de favoritos. Entre los dos avanzaba el Quindío, con el mismo proceso deportivo que había iniciado dos años antes. Como consuelo capitalino, el clásico seguía siendo determinante para la afición y éste se desarrolló en la última semana de mayo con empate a dos goles y una novedad: la condición de técnico y jugador de Santa Fe de Antonio Julio De La Hoz.

Ese día anotó Alfredo Castillo por Millonarios al minuto 28. Aparicio de Santa Fe igualó el marcador al segundo minuto de la parte complementaria. Castillo se volvió a hacer presente en el marcador con cabezazo certero ante centro de Valek y a diez minutos del final, empató Víctor Vega. Después del clásico, Millonarios tuvo que enfrentar a Medellín en el Atanasio Girardot, para probar ese día que no tenía cómo enfrentar a la tromba del equipo antioqueño. En el historial azul de derrotas amargas está el 6-1 con el que perdió.

La crónica del partido refiere, sin embargo, que Millonarios empezó ganando con gol de Jorge Roa a pase de Luis “El Mono” Rubio. Pero esa tarde la figura iba a ser uno de los mejores jugadores que han pasado por el fútbol colombiano, el estelar José Manuel Moreno, conocido como “El Charro”, contratado por Medellín a pesar de que estaba terminando su tiempo como jugador. A pase de Larraz, “El Charro” igualó el marcador. Y de ahí en adelante fue una fiesta paisa. Seghini hizo tres, Larraz uno y Moreno otro más.

Con esa victoria, Medellín llegó a 16 puntos en ocho partidos jugados (en ese tiempo el ganador obtenía dos puntos). Nacional quedó segundo con 14 y Quindío tercero con 11. A pesar de que el torneo apenas bordeaba la primera vuelta, ya dejaba ver que esos iban a ser los cuadros en busca del título. En el Atanasio Girardot, la revolución era “El Charro” Moreno, quien llegó a Colombia gracias al locutor Jaime Tobón De la Roche, quien lo vio jugar en Universidad de Chile, como lo recuerda Guillermo Zuluaga en su libro “Mi Medallo”.

Corría la última semana de junio y para satisfacción de los antioqueños, el periodista Gabriel García Márquez inició su larga serie de 14 entregas con la historia del campeón de ciclismo Ramón Hoyos. Al tiempo que los colombianos se daban gusto conociendo la intimidad de su ídolo deportivo, Medellín y Nacional eran protagonistas. Con una salvedad: Nacional perdió con Cúcuta el 17 de julio y cedió terreno porque Medellín ganó al Deportivo Cali. Con 20 puntos, seis más que Nacional, se afianzó en el liderato.

A principios de agosto, mientras el gobierno Rojas arreciaba contra la libertad de prensa, la información deportiva fluía con el recuento de las secuencias del campeonato profesional de fútbol. La sorpresiva derrota del líder a manos del Boca Juniors, los avances de Nacional y Quindío tratando de alcanzar al puntero y el último aliento de Millonarios para meterse en el lote de arriba. A partir del 28 de agosto, las cuentas fueron quedando claras. Y justamente el primero en perder toda opción fue el equipo bogotano.

Con arbitraje del exjugador gallego Luis Lires López, Medellín y Millonarios se enfrentaron el 28 de agosto. Un solitario gol de Larraz a seis minutos del cierre liquidó el encuentro. En la misma fecha, Nacional se impuso sobre Santa Fe 2-1 y Quindío lo hizo sobre Cúcuta 3-1. Así las cosas, la definición del campeonato quedó sujeta a estos ganadores. En la primera semana de septiembre, el clásico antioqueño aclaró aún más el panorama. Medellín triunfó 2-1, mientras Quindío empató con Millonarios 2-2.

El 26 de septiembre, ya casi con el título en el bolsillo, sorpresivamente el líder cayó derrotado por Tolima, que ese año había hecho su debut en el torneo. El marcador final fue 2-0, pero Nacional no aprovechó ese revés del Medellín al empatar con Millonarios 2-2. A falta de espectáculo atractivo en Bogotá, esa semana la romería de los capitalinos estuvo motivada por la inauguración del teleférico para subir al cerro de Monserrate. El primer viajero fue el cardenal Crisanto Luque y de ahí en adelante fue un atractivo popular.

El resto del campeonato fue desahogado para el Medellín. Primero se impuso sobre Santa Fe 2-0, luego goleó a Boca Juniors 4-0 y empató con Quindío 0-0. El 25 de octubre de 1955, faltando dos fechas para concluir el torneo, en el estadio General Santander de Cúcuta, Medellín alcanzó su primera estrella. El arbitraje fue de Mario Rubén Heim y el marcador final fue favorable al visitante por 3-1. La celebración fue en grande, pues las tribunas se habían llenado de aficionados del equipo rojo. El “Charro” Moreno dio varias vueltas olímpicas.

Según el historiador del fútbol Guillermo Ruiz, en su libro “Medellín, el poderoso de la montaña”, ese día la escuadra paisa alineó con Efraín “Caimán” Sánchez, Lauro Rodríguez, Lidoro Soria, Francisco Pacheco, Lorenzo Calonga, Pedro Roque Retamoso, Orlando Larraz, René Seghini, Carlos Arango, José Manuel Moreno y Valerio Delatour. Los goles fueron autoría de Calonga, Arango y Delatour. El 6 de noviembre, el equipo antioqueño cerró la campaña frente al subcampeón Atlético Nacional.

A pesar de que el clásico paisa concluyó 1-0 en favor de Nacional con gol del “Turrón” Álvarez, ya estaba todo liquidado. Con 44 puntos en 27 juegos, 21 de ellos ganados y solo cuatro perdidos, Medellín terminó un campeonato de lujo. A cinco puntos quedó Nacional y a siete Quindío, que por segundo año consecutivo demostraba que estaba para pelear el torneo profesional. De nuevo, los equipos bogotanos quedaron de mitad de tabla hacia abajo y el farolito de la cola terminó llevándolo el Deportivo Cali.

 

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