1957, el campeonato más largo y confuso

Un día antes del cierre de la Copa América comenzó el décimo campeonato profesional en Colombia. En vez del acostumbrado torneo de todos contra todos a dos vueltas, la Dimayor planteó aquel año una modalidad inusual. Se decidió que los 12 participantes se enfrentaran entre sí, en partidos como local y visitante, y que los primeros ocho de la tabla de posiciones disputaran una fase final.

Archivo

El año 1957 marcó un cambio de rumbo en la historia de Colombia. Por eso, los sucesos políticos dominaron el panorama, sin que el deporte estuviera ausente de las primeras planas de los diarios y las estaciones radiales. También fue un año de competencia futbolística para el combinado nacional que asistió a la Copa América sin éxito, como tampoco lo tuvo en las eliminatorias al Mundial de Suecia 1958. En cuanto al campeonato profesional, en medio de la crisis económica y deportiva de varios equipos, se disputó el torneo más largo y extraño de toda la historia del balompié criollo.

Antes que se iniciara el torneo rentado, se integró la selección de Colombia para jugar la edición 25 de la Copa América. Comenzó el 7 de marzo en Perú, pero la tricolor debutó el día 13 con sonora derrota ante Argentina 8-2. Orientada por el exjugador vallecaucano Pedro Ricardo López, la selección perdió con el equipo que saldría campeón del torneo y que pasó a la historia como el equipo de los “carasucias”. Un plantel oriantado por el exmundialista Guillermo Stábile, que sumó  entre otros a Pedro Dellacha, Federico Vairo, Ómar Orestes Corbatta y Humberto Maschio.

El 17 de marzo, la afición colombiana se alcanzó a ilusionar por un sorpresivo triunfo sobre Uruguay 1-0 con gol de Carlos Arango y la renovación en la cancha por el ingreso de “Caimán” Sánchez, Ricardo “Pibe” Díaz y Jaime “Manco” Gutiérrez, pero después encajó tres derrotas sucesivas. Con Chile 3-2, con Brasil 9-0 y con Perú 4-1. El 1 de abril terminó el campeonato internacional con victoria 4-1 sobre Ecuador. A pesar del sabor a fracaso en la Copa América con apenas cuatro puntos, los mejores comentarios se los llevó la nueva figura del balompié nacional: Delio “Maravilla” Gamboa.

Un día antes del cierre de la Copa América comenzó el décimo campeonato profesional en Colombia. En vez del acostumbrado torneo de todos contra todos a dos vueltas, la Dimayor planteó aquel año una modalidad inusual. Se decidió que los 12 participantes se enfrentaran entre sí, en partidos como local y visitante, y que los primeros ocho de la tabla de posiciones disputaran una fase final. Con ese acuerdo, el torneo tuvo como primera fecha el 31 de marzo. Ese día, los dos equipos bogotanos perdieron y Medellín picó en punta tras su victoria sobre Bucaramanga 3-2.

Con la conducción técnica del exjugador argentino José Manuel “Charro” Moreno, el refuerzo del goleador Jaime “Manco” Gutiérrez -campeón con Quindío el año anterior-, y el volante José Vicente Grecco, Independiente Medellín demostró desde el primer día que volvía a ser el poderoso de la montaña. Sobre la cuarta fecha, el 21 de abril, tras victorias sobre América, Magdalena y Pereira, se puso al frente de la tabla con ocho puntos. El campeón vigente Quindío entró a escoltarlo con seis. Con cuatro derrotas consecutivas, la crisis del torneo la protagonizó Millonarios y su técnico, el paraguayo Delfín Benítez Cáceres, fue el primero en caer.

Una semana después, el equipo azul tuvo que enfrentar al líder y el triunfo del rojo por 4-1 evidenció dos realidades: que el conjunto bogotano vivía su tiempo de vacas flacas y que Medellín era una tromba. Con Jaime “Manco” Gutiérrez, Orlando Larraz, Roberto “Pibe” Ortega y José Vicente Grecco, el club antioqueño siguió de largo. A la semana siguiente, el 5 de mayo, derrotó en el clásico paisa a Nacional, que contaba en sus filas con el goleador de moda, Delio “Maravilla” Gamboa. Con 12 puntos producto de seis victorias consecutivas, Medellín se fue volviendo inatajable.

El tema futbolero de moda en el país era el equipo antioqueño que galopaba en el campeonato, pero también se vivía en Colombia un momento de alta tensión política por la cerrada oposición que los partidos tradicionales, los estudiantes y los gremios de la producción, entre otras fuerzas sociales, desplegaban contra la dictadura de Rojas Pinilla.  Esa misma semana se dio el desenlace. El viernes 10 de mayo de 1957, Rojas entregó el poder a una Junta Militar de cinco altos oficiales de las Fuerzas Armadas y se vivió una jornada nacional de alborozo que se tomó las calles del país.

En parte por la euforia política y también por prevención de seguridad, la fecha futbolera del domingo 12 de mayo se aplazó y únicamente se jugó un partido entre Santa Fe y Tolima. Cuando se reanudó el campeonato, el líder cedió su primer punto con Boca Juniors, pero a la siguiente fecha retornó por la senda victoriosa al derrotar 4-3 a Tolima, que daba la sorpresa del campeonato por su fútbol en ascenso. Con 19 puntos, cuando el calendario marcaba el comienzo de junio, Medellín ya aventajaba a Quindío por cinco puntos y a Bucaramanga por ocho.

El 10 de junio concluyó la primera vuelta y ese día se dio un hecho inédito en el torneo profesional: 14 goles en el partido que dio como ganador al líder Medellín 9-5 sobre Santa Fe. Esa tarde, el delantero argentino al servicio del equipo paisa, José Vicente Grecco, hizo tres goles. El colombiano Alfonso Niño repitió la misma dosis. El argentino Hugo Contreras hizo dos y su compatriota Pedro Retamoso uno. Por Santa Fe anotaron Felipe Mesones dos veces, Antonio Julio de La Hoz, también hizo presencia con dos anotaciones y el quinto fue de Norberto Hernández.

A partir de esa segunda semana de junio se impuso una nueva pausa por dos sucesos deportivos paralelos: el desarrollo de la eliminatoria al Mundial de Suecia 1958, que comenzó a disputarse el 16 de junio y la Vuelta a Colombia en bicicleta que arrancó el día 19. Para la primera semana de julio, la afición había afrontado dos sinsabores: la eliminación del combinado patrio y la segunda victoria de un ciclista extranjero en la máxima competencia nacional. En este último evento, la sorpresa la dio el español José Gómez del Moral. El ídolo Ramón Hoyos Vallejo se había retirado por una sanción.

En cuanto a la eliminatoria, el plantel que orientó el argentino Rodolfo Orlando Orlandini, debió enfrentar a Uruguay y Paraguay, pero no tuvo una buena figuración. Aunque el 16 de junio en El Campín, empezó empatando con Uruguay 1-1 con gol de Carlos Arango, después encajó tres derrotas sucesivas. Con Paraguay 3-2 y 3-0 y con Uruguay 1-0. Con algunas variaciones la titular estuvo integrada por “Caimán” Sánchez, Hernando Caicedo, Hernán Escobar Echeverri, Ricardo Diaz, Ignacio Calle, Jaime Silva, Alejandro Carrillo, Carlos Arango, Delio Gamboa, Jaime Gutiérrez y Héctor García.

El 14 de julio se reanudó el campeonato profesional y los titulares de la fecha los acaparó Santa Fe por su victoria sobre Nacional 4-3 en el Atanasio Girardot. Pero una vez más la política dejó atrás las pasiones del fútbol porque un día después se conoció que los expresidentes Alberto Lleras y Laureano Gómez habían alcanzado un nuevo acuerdo en España, el Pacto de Sitges, a través del cual se dispuso la realización de un plebiscito para que los colombianos aprobaran la creación del modelo paritario del Frente Nacional, con reparto del poder por 16 años entre los partidos tradicionales.

En medio del entusiasmo político que empezó a dominar la cotidianidad, el torneo de fútbol siguió sin novedades. La sorpresa se presentó el 28 de julio cuando Magdalena le quitó el invicto al líder Medellín al derrotarlo 2-0. Los platos rotos de la revancha los pagó a la semana siguiente Pereira al ser goleado por el conjunto antioqueño por 8-1. El 11 de agosto, el clásico del Valle de Aburrá se saldó 2-1 en favor de Nacional y fue la segunda derrota del conjunto rojo. Dos empates con Cúcuta 0-0 y con Tolima 1-1 incomodaron al líder, pero cerró sobrado de lote el torneo de todos contra todos.

El 11 de septiembre ocurrió lo inesperado. Como estaba previsto, en la asamblea de la Dimayor se dio vía libre a la tercera fase del torneo con solo ocho equipos, con lo cual quedaron por fuera Nacional, Millonarios, Bucaramanga y América. Los eliminados invocaron las dificultades económicas como argumento para oponerse a lo pactado y Boca Juniors se solidarizó con su causa. Entonces en una nueva asamblea extraordinaria que se efectuó en Ibagué, se promovió una singular modificación. Los equipos se dividieron en dos grupos, A y B, y se le dio un tiquete directo a la final a Medellín.

En otras palabras, se acordó que, más allá de que Medellín ganara o perdiera el grupo en que quedó incluido, “por la forma generosa y altruista” en que había colaborado para superar la emergencia de los demás equipos, tenía derecho a disputar la final con el vencedor del enfrentamiento entre los ganadores de cada grupo. En el primero quedaron Medellín, Pereira, Tolima, Quindío, Nacional y Unión Magdalena. En el grupo B, Cúcuta, Bucaramanga, Santa Fe, Millonarios, Boca Juniors y América. Como era lógico, era como volver a empezar a menos de cuatro meses de concluir 1957.

Con exceso de juegos, el 30 de noviembre concluyeron los partidos programados. En el grupo A el vencedor fue Cúcuta, pero en el B se presentó un triple empate entre Medellín, Tolima y Pereira, gracias a una dramática jornada en la que el equipo de Ibagué, que había debutado en el torneo en 1955, derrotó al conjunto antioqueño en el Atanasio Girardot. El triple empate en el grupo B obligó a realizar un triangular para definir al clasificado. Al final, por gol diferencia y nueva victoria sobre Medellín por 4-1, Tolima se quedó con el derecho a disputar el tiquete a la final con Cúcuta.

Antes de que tomara forma el último paso del extraño campeonato de 1957, sobrevino la última noticia de ese año político. Como estaba previsto, el 1 de diciembre, con estreno del voto de las mujeres, se realizó el plebiscito propuesto y desarrollado por los partidos tradicionales, conservador y liberal. Con el 72% de los votos escrutados ganó el Sí, lo que dio vía libre a la concreción del Frente Nacional bipartidista, con distribución paritaria de los cargos públicos entre las dos colectividades durante 16 años. La política y las fiestas de fin de año, aplazaron para 1958 la definición del torneo.

El 16 de febrero de 1958, en medio de los torneos internacionales de pretemporada, comenzó la recta final del campeonato. Cúcuta derrotó a Tolima 1-0 en el estadio General Santander, y a la semana siguiente la revancha en Ibagué se saldó para Tolima 2-1. El reglamento impuso la necesidad de un tercer encuentro. Se disputó en Medellín el 15 de marzo. En los 90 minutos quedó en tablas 1-1. Se jugaron tiempos extras y se mantuvo la paridad. En ese tiempo no había definición de penaltis, así que, con presencia de los capitanes, se lanzó una moneda y el azar le dio a Cúcuta el derecho de pelear por la estrella.

A tres meses del Mundial de Suecia 1958, el 19 de marzo, Cúcuta perdió en su patio con Medellín 4-3. El día 23 del mismo mes, en el Atanasio Girardot, el equipo que terminó dirigiendo el argentino René Seghini porque el “Charro” Moreno viajó a Argentina, se coronó campeón al golear a Cúcuta 4-0. La nómina titular de ese día fue integrada por “Caimán” Sánchez, Conrado Arboleda, Ómar Ayala, Hernando “Canino” Caicedo, Lorenzo Calonga, Leonel Montoya, Orlando Larraz, Hugo Contreras, Jaime “Manco” Gutiérrez, José Vicente Grecco y Guillermo Arredondo.

Para el registro histórico, Medellín alcanzó su segunda estrella y dos de sus delanteros se llevaron las máximas distinciones como artilleros de 1957: el argentino José Vicente Grecco que alcanzó 30 dianas y Jaime “Manco” Gutiérrez que sumó 23 tantos. Lo increíble del asunto es que, por problemas económicos, un mes después de salir campeón, Medellín anunció que no iba a disputar el torneo de 1958. Nacional hizo lo mismo. Eso dio lugar al Independiente Nacional. El larguísimo torneo 1957-58 fue la peor campaña de Millonarios al terminar último en la fase de todos contra todos.