1959, empieza la revolución de Millonarios

El equipo embajador logró la quinta estrella en el campeonato colombiano el 13 de diciembre después de vencer 3-1 a Cúcuta en El Campín.

Millonarios se coronó campeón en 1959 y logró su quinta estrella. Archivo

A diferencia de otros años, 1959 comenzó agitado por las noticias del acontecimiento que partió en dos la historia contemporánea de América Latina: el triunfo de la revolución cubana de Fidel Castro. La entrada de la guerra fría al continente, que puso a Estados Unidos a idear formas de impedir una nueva victoria del socialismo en la región. Aunque en los primeros días de enero no se hablaba de otro asunto, por los mismos días la actividad deportiva empezó el año con buenos anuncios para Colombia desde Caracas (Venezuela).

Entre el 6 y el 18 de enero se disputaron los Octavos Juegos Centroamericanos y del Caribe que dejaron seis medallas de oro, diez de plata y cuatro de bronce para la delegación colombiana. Como ya era costumbre, los principales lauros fueron para el ciclismo y el atletismo, aunque se vieron ganadores en esgrima, pesas, tiro y natación. El más nombrado fue el pistero Mario “Papaya” Vanegas que se llevó la presea dorada en 1.000 metros, y el equipo integrado por Ramón Hoyos, Efraín Forero y Pablo Hurtado que triunfó en ruta por equipos.

Con 20 medallas, Colombia ocupó el quinto lugar de los juegos, detrás de México, Venezuela, Puerto Rico y Panamá, demostrando una evolución en disciplinas distintas al ciclismo. Otros vencedores renombrados fueron el atleta Harvey Borrero, oro en 1.500 metros planos y Ney López en pesas. Colombia no intervino en fútbol y toda la preparación se concentró en armar un buen equipo para disputar el torneo preolímpico para Roma 1960. Tampoco asistió a la Copa América que se disputó a partir del 7 de marzo en Argentina, con campeón local.

Para la realización de este torneo, en 1959 se dio una particularidad: se disputó dos veces. La primera en Argentina en marzo y la segunda en Ecuador en diciembre. En el primer torneo, el anfitrión se impuso sobre Brasil que acababa de ganar el Mundial de 1958. Fue la única vez que concurrió a la Copa América el rey del fútbol, Pelé. En el vencedor brillaron tres jugadores que pasarían después por Colombia: Vladislao Cap, técnico del Cali en los 70, Ómar Orestes Corbata que jugó en Medellín en los 60 y José Varacka, técnico campeón con Junior en 1980.

Tras los antecedentes deportivos y noticiosos y de manera simultánea a la primera Copa América de 1959, el 8 de marzo arrancó el campeonato profesional. Ese día en Bogotá, Millonarios se impuso 4-1 a Nacional con autogol de Echeverri, y goles de Orlando Larraz, el argentino Walter Marcolini que había llegado del Quindío y Ulilo Acevedo. Descontó para el equipo antioqueño Eladio Álvarez. Fue además la despedida en Nacional de Delio “Maravilla” Gamboa, quien partió al club Oro de México. El gol de Marcolini de palomita fue la fotografía del día.

En esa primera jornada, el campeón vigente Santa Fe se impuso sobre Quindío 3-0 y Medellín que regresaba al campeonato goleó a Pereira 5-2. No comenzó el torneo con entusiasmo, y la prueba es que la noticia deportiva de la semana tuvo más sabor judicial, al divulgarse que el defensa central Ricardo “Pibe” Díaz, campeón con Quindío en 1956 y ahora al servicio de Millonarios, había sido absuelto por la muerte de un ladrón que sorprendió en el solar de su casa. En cuanto al país político, estaba más pendiente del juicio al expresidente Rojas Pinilla.

Como en el torneo de 1958, los equipos Millonarios y Santa Fe picaron en punta desde el comienzo. En la segunda fecha volvieron a derrotar a sus rivales. Los azules 2-1 a América de Cali, y los rojos 3-0 a Medellín. El 17 de marzo se produjo la noticia de la condena de Rojas Pinilla en el Congreso por indignidad en ejercicio de la Presidencia y, por supuesto, ese fue el tema de conversación en la antesala de la tercera fecha que se disputó el 22 de marzo. Ese día, Millonarios venció a Tolima 1-0, pero Santa Fe empató con Cali 1-1.

Las cargas se invirtieron a la semana siguiente porque Millonarios empató con Bucaramanga 1-1 como visitante, pero Santa Fe derrotó a Magdalena por 4-2. Igualados en siete puntos, los oncenos capitalinos siguieron al tope de la tabla de posiciones. Magdalena, Medellín y América entraron a escoltar a los punteros con seis puntos. El 5 de abril, los punteros empataron. Millonarios con Pereira 2-2 y Santa Fe con Cúcuta 1-1. En esas condiciones, el clásico bogotano, previsto para el domingo 12 de abril, acaparó la máxima atención de los aficionados.

Con lleno total en el estadio Nemesio Camacho y arbitraje de Ovidio Orrego, el partido fue cerrado de principio a fin, y la figura del encuentro fue el arquero santafereño Manuel Pacheco. Los arietes del equipo albiazul, Orlando Larraz, Marino Klinger, Walter Marcolini y Ulilo Acevedo, no pudieron vencer su valla. En cambio, Santa Fe, a cinco minutos del cierre logró la anotación que le dio la victoria. La jugada determinante la generó Enrique Benavides con un centro rastrero al área que capitalizó el delantero argentino Osvaldo Panzutto.

La fecha dejó como líder a Santa Fe con 10 puntos, a Medellín con 9 y Millonarios y América con 8. El 19 de abril, los clubes antioqueños se midieron a los bogotanos y todo se saldó en tablas. En vibrante partido, Nacional y Santa Fe dividieron honores 3-3 y Millonarios empató en Bogotá con Medellín 1-1. Al concluir el mes, ya se advertía una clara tendencia en la pelea por el torneo: los dos equipos bogotanos y Medellín. Sin embargo, también era notoria la campaña de Unión Magdalena, que el 3 de mayo tuvo que vérselas con el conjunto embajador.

El partido concluyó 4-1 en favor de Millonarios. Aunque empezó ganando Unión, con penalti ejecutado por Donaldo Ramos, antes de que concluyera la primera etapa empató el azul a través de Hugo Contreras. El camino de la victoria lo abrió en el segundo tiempo Luís “Mono” Rubio con riflazo desde los 20 metros que cogió mal ubicado al cancerbero Freddy Escobar. El tercer tanto nació de un tiro libre de Marino Klinger que concretó Larraz. El puntillazo fue de Marcolini. La mala noticia para Millonarios fue la lesión de Rubio que abandonó la cancha con esguince de tobillo.

El jueves 7 de mayo fue festivo y, a pesar de que Santa Fe se impuso sobre Bucaramanga 2-0, la sorpresa de la jornada fue la apabullante victoria de Millonarios sobre Cúcuta en calidad de visitante por 4-2. Ese día, los comentaristas empezaron a resaltar las cualidades del plantel bogotano, dándole categoría de favorito al título, sobre todo por la notable tarde del delantero Marino Klinger que anotó tres de las cuatro dianas. El cuarto lo hizo Marcolini, que también se fue consolidando en la tabla de artilleros, ganándose el aplauso de la afición.

En las dos siguientes fechas, dos empates sucesivos de Santa Fe, con Pereira 2-2 y con Quindío por idéntico marcador, le dieron opción a su rival de plaza de acercarse al liderato. En las mismas jornadas, Millonarios venció a Quindío 1-0 con solitario gol de Walter Marcolini, y repitió el mismo marcador a Nacional con disparo rasante de Orlando Larraz que venció al arquero de los paisas, el legendario Julio “Chonto” Gaviria. Ese 17 de mayo, la tabla se apretó. Con 19 puntos, Santa Fe sostuvo el liderato, pero el plantel embajador se puso en 18.

Una semana después, de manera inesperada, cuando empezaba la segunda vuelta del torneo, en el Atanasio Girardot Medellín arrolló a Santa Fe por 5-1, con cuatro goles de Felipe Marino, y el equipo cardenal no solo perdió un invicto de 12 fechas, sino que cedió la punta ante Millonarios, que ese día goleó 4-1 a América en Bogotá. Inició ganando el equipo vallecaucano con anotación de “Caraña” González, pero la reacción de los azules se concretó en goles de Marcolini para el empate, Hugo Contreras, Luis Alfonso García y Orlando Larraz.

Con 20 puntos, Millonarios tomó el liderato del torneo, y lo consolidó el 31 de mayo al golear a Tolima 5-1. Ese día Santa Fe volvió a perder, esta vez a manos de Cali 2-0, lo que permitió que Medellín lo alcanzara en el segundo lugar y que ambos quedaran a tres puntos del líder. Por esos días de mayo había comenzado a disputarse la novena versión de la Vuelta a Colombia en bicicleta, de tal modo que la afición bogotana tuvo doble banquete deportivo en el comienzo de junio: la llegada de la prueba ciclística con la coronación del ganador y el avance del campeonato.

La última etapa de la Vuelta a Colombia se disputó el 5 de junio entre Honda y Bogotá. Triunfó Carlos Montoya con la divisa del Valle y el campeón de la vuelta fue Rubén Darío Gómez, llamado “El tigrillo” de Pereira. Lo secundaron los antioqueños Hernán Medina y Honorio Rúa, segundo y tercero. El quíntuple campeón de la prueba y medalla de oro en los Centroamericanos y del Caribe que se habían jugado en enero, Ramón Hoyos Vallejo, terminó apenas cuarto en la ubicación general. En terreno comenzaba el relevo de los ciclistas ídolos.

De regreso al campeonato nacional, a mediados de junio Millonarios se afianzó en el liderato con 25 puntos tras derrotar a Pereira 4-2. Santa Fe derrotó 3-0 a Cúcuta y no le perdió pisada. El 21 de junio de 1959 volvió el clásico. La fecha 17. Fue tal la concurrencia al estadio que la prensa reseñó al día siguiente que unas 2.000 personas vieron el partido desde la gramilla. Era permitido y esa tarde vieron ganar a Millonarios 2-0. Le bastaron 29 minutos al azul para anotar a través de Orlando Larraz, capitalizando un servicio de Hugo Contreras.

Al minuto 43 del primer tiempo, Hernando “Mono” Tovar cometió una falta a borde de área, cobró Hugo Contreras, Manuel Pacheco salió a despejar, y Orlando Larraz volvió a anotar dejando un 2-0 lapidario en favor del equipo orientado por el médico Gabriel Ochoa Uribe. En la segunda etapa, Millonarios controló las acciones, hubo incidentes, un aficionado entró a la cancha a golpear al árbitro, pero al final, el juez argentino Luis Natalio Vedia pudo concluir el encuentro. El cuadro embajador se puso en 27 puntos, Santa Fe quedó con 23. Medellín con 20.

El último domingo de junio, los equipos bogotanos volvieron a enfrentar a los antioqueños, y esta vez la victoria fue para los paisas, que en Bogotá ganaron con Nacional a Santa Fe 2-1. En el Atanasio Girardot, en juego que se aplazó hasta el lunes 29, Medellín derrotó 3-0 a Millonarios, con dos tantos de Felipe Marino y uno de Carlos Campillo. El beneficiario fue el equipo rojo de la montaña que se metió en la pelea por el campeonato con el liderazgo de Jaime “Manco” Gutiérrez, Leonel Montoya, Hernando “Canino” Caicedo y Héctor “Canocho” Echeverri.

Una semana después, la noche del jueves 4 de julio quedó marcada en la memoria de muchos antioqueños que lo vivieron y vieron, como un partido para olvidar o no olvidar. Con arbitraje de Carlos Lanao, la mayor goleada infringida por Nacional a Medellín en toda la historia del fútbol rentado. 7-2 Tres anotaciones de Antonio Vanegas, dos de Jairo Tapias, y de a uno entre Humberto “Turrón” Álvarez y Lincoln Hernández. Los goles de Medellín para no hacer más vergonzosa la jornada, fueron obra de los argentinos Felipe Marino y José Luis Lanza.

En el libro “Pasión Verdolaga”, del periodista Ramón Fernando Pinilla, se reproduce el testimonio dado a Mi Nacional Radio por Carlos Campillo de Medellín, sobre lo que significó ese día demoledor. “Nos echaron a Pimbula, a Arboleda y a “Canino” Caicedo, quedamos con ocho y ese día Antonio Vanegas, un atleta que estuvo por Antioquia, que fue subcampeón de atletismo en Suramérica, nos hizo como tres o cuatro goles”. Jairo Tapias admitió que como “Turrón” Álvarez “no regalaba nada”, “ese día se dio un banquete con los espacios que le brindaron”.

La razón del adelanto del partido para el jueves obedeció a que Millonarios debía jugar un compromiso internacional en Bogotá con Real Madrid, partido que se disputó el viernes 5 de julio, con empate 1-1. Ese día Real Madrid formó con Domínguez, Casado, Santamaría, Marquitos, Santiesteban, Zárraga, Gento, Puskas, Di Stéfano, Mateo y Herrera. La titular del equipo merengue que descrestaba al mundo. Apenas un mes antes, con Rial y Kopa, además de los que jugaron en Bogotá, había alcanzado su cuarta copa de campeones de Europa en serie.

Después del receso, el mano a mano entre los equipos bogotanos siguió intacto. Millonarios derrotó a Magdalena 2-0 y empató con Cúcuta como visitante 3-3. Santa Fe empató con Tolima y le ganó a Bucaramanga. El cierre de la segunda vuelta se dio el 26 de julio, con otra particularidad para el fútbol colombiano. En Armenia se midieron Quindío y Millonarios, el colero y el puntero del torneo. El árbitro no llegó y los equipos aceptaron que el exjugador del equipo cafetero José Francisco Lombardo pitara el juego. Ganó el local 1-0.

El 2 de agosto, Nacional visitó a Millonarios. Con arbitraje del argentino Obdulio Gallo, los azules alcanzaron la victoria por marcador de 3-2. A los 17 minutos Marino Klinger anotó, pero el juez lo anuló por posición viciada. Tres minutos después, Orlando Larraz en jugada individual derrotó al arquero Lopera. El empate fue un golazo. Arias se fue por la punta, tiró atrás a “Turrón”, éste hizo un tiro templado y de palomita anotó Eladio Álvarez. Antes de concluir la primera etapa, a pase de Larraz, Marino Klinger volvió a darle la ventaja al local.

Cuando más atacaba Nacional, en un contragolpe Acevedo hizo el tercero para los azules. Pero faltaba la pintura de Humberto Álvarez. Los cronistas de la época escribieron que ese día el gol del “Turrón” pagó la boleta. Ya se había anunciado con un postazo. A cuatro minutos del final, recibió el balón de Tapias y lo demás salió de su ingenio. Se sacó a todo el que quiso quitarle el balón y anotó como un maestro. Todos aplaudieron la conquista del antioqueño que seguía siendo un crack. Ese día Santa Fe empató 1-1 con Quindío y Medellín derrotó 3-2 a Pereira.

Agosto fue demoledor para las pretensiones de Santa Fe. El día 9 perdió con Medellín 3-0 en Bogotá y el 16 fue masacrado por Cali en el Pascual Guerrero 7-1. En contraste, Millonarios y Medellín ganaron sus juegos. Con 36 puntos, el equipo de Ochoa Uribe se afianzó en el liderato, seguido por Medellín con 32. Santa Fe se quedó con 30. Sin embargo, el fútbol es de día a día, y el día 23 del mes, el cuadro embajador cayó con su fucú de estos tiempos, Bucaramanga, por 2-1, mientras Medellín ganó a Cali y entró a pisarle los talones.

Por fortuna para el onceno bogotano, una semana después derrotó a Pereira 3-0, y su rival Medellín perdió con Unión Magdalena 2-0. De nuevo ventaja de cuatro puntos para acercarse a la última etapa del campeonato. El 6 de septiembre se jugó el tercer clásico bogotano del año 59. Fecha 28 de la tercera vuelta. Un accidentado empate a dos goles. Walter Marcolini y Roberto Castro anotaron por Millonarios y Perazzo y “Pecas” Vega por Santa Fe. Medellín empató 1-1 con Cúcuta, con lo cual Millonarios sostuvo una ventaja de cuatro puntos.

La hora de la verdad entre los aspirantes al título quedó planteada para el 13 de septiembre. Ese día se vieron las caras Millonarios y Medellín en El Campín. Pitó Guillermo “El Chato” Velásquez. El único gol del juego lo concretó de penalti Jaime “Manco” Gutiérrez en el minuto 41 de la primera parte. La victoria de los antioqueños los volvió a poner a dos puntos del liderato. Una semana después, Millonarios ganó a Cali 2-1 y Medellín, que tenía sangre en el ojo desde el 7-2 en contra, cobró revancha aplicándole un contundente 3-0 a Nacional.

La cuarta y última vuelta del torneo inició el 18 de octubre. Millonarios empató con Nacional en el Atanasio Girardot y Medellín perdió 2-1 con Pereira. Con seis puntos de ventaja, el camino parecía despejado para el embajador. Además, continuó ganando y goleando, como lo sufrió América 5-2. Pero Medellín recompuso su senda y después de derrotar a Santa Fe, siguió aferrado a su campaña. Cerrando octubre los punteros empataron, pero el 8 de noviembre, Millonarios perdió con Bucaramanga y para fortuna azul, Medellín empató con Cali 1-1.

El 11 de noviembre Millonarios y Medellín golearon. El azul 4-0 a Pereira y los rojos 5-0 a Magdalena. Cuatro días después, a seis fechas de concluir el torneo, el último clásico bogotano del año se saldó para Millonarios con gol de media vuelta de Roberto Castro al palo izquierdo de Manuel Pacheco. Santa Fe resignó toda opción y su rival de plaza se enrumbó hacia la victoria. Con 53 puntos y  seis de ventaja sobre Medellín, la suerte estaba echada. El 20 de noviembre falleció el expresidente liberal Alfonso López Pumarejo y decidió aplazarse la fecha del 22.

El día 25, Millonarios y Medellín se encontraron de nuevo. Si el azul ganaba se volvía inalcanzable, pero perdió 2-1, con goles de Felipe Marino y Alejandro Carrillo y tuvo que posponer su celebración. De nuevo quedaron a cuatro puntos de distancia. Luego Millonarios empató con Cali 1-1 y Medellín liquidó el clásico antioqueño 3-0 con expulsión de “Turrón” Álvarez. La ventaja de los embajadores se redujo a tres puntos. El 6 de diciembre, Millonarios empató con Magdalena 1-1, pero Medellín no aprovechó pues empató con América 1-1.

El domingo 13 de diciembre ante su parcialidad, Millonarios venció 3-1 a Cúcuta con tres anotaciones de Marino Klinger y como Medellín cayó con Tolima en Ibagué 4-3, se hizo inalcanzable. Esa tarde dio la vuelta olímpica de su quinta estrella, la primera de Ochoa Uribe como estratega. Ese día de gloria jugaron Pablo Centurión, Rodolfo Ávila, Francisco “Cobo” Zuluaga, Juan Gallegos, Ricardo “Pide” Díaz, Luis Rubio, Orlando Larraz, Hugo Contreras, Roberto Castro y Marino Klinger. Una semana después, Millos cerró 1-1 con Quindío, ya en calidad de campeón.

El año concluyó con las noticias de la segunda Copa América de 1959 que se disputó entre el 5 y el 25 de diciembre en Ecuador con título para Uruguay, y con la euforia pasajera que desató el partido que la Selección Colombia ganó a su similar de Brasil 2-0 en El Campín, en desarrollo del primero de dos juegos con eliminación directa para acceder a un cupo a los Olímpicos de Roma 1960. Dos goles de Fernando Home ilusionaron al equipo orientado por Ochoa Uribe que acababa de salir campeón con Millonarios, pero a la vuelta cayó 7-1.

Tres días después de la Navidad, en Río de Janeiro, el combinado nacional fue aplastado por Brasil. Sin embargo, en ese plantel aparecieron varios jugadores que iban a hacer historia en el fútbol nacional. Manuel Manjarrés, Uriel Cadavid, Héctor “Canocho” Echeverri, Jairo “Niño” Arias, Cristóbal Yotagrí, entre otros, una nueva generación que asomaba con la década de los años 60, en los albores de la segunda década del torneo profesional, con cinco estrellas para Millonarios, dos para Medellín y Santa Fe, y una para Caldas, Nacional y Quindío.