1963, octava estrella entre tensiones políticas

Con 48 partidos jugados, 27 ganados, 9 empatados y 12 perdidos, el equipo de Gabriel Ochoa Uribe volvió a ser campeón. El segundo lugar fue para Santa Fe y el tercero fue Cali. El goleador del torneo fue el uruguayo José Omar Verdún con 36 anotaciones.

Parados, de izquierda a derecha: Arturo Solórzano, Óscar Jamardo, Finot Castaño, Pablo Centurión, Héctor Lombana y Ricardo ‘Pibe’ Díaz. Abajo, mismo orden: Jenaro Benítez, José Romeiro, Carlos Campillo, Delio ‘Maravilla’ Gamboa y Rubén Pizarro.Archivo

El presidente Valencia lo había anunciado desde su posesión: lucha frontal contra el bandolerismo. De la larga violencia partidista que llegó a ser sevicia, quedó un sustrato de fanatismo, pillaje y crimen que se encarnó en bandas armadas. Por eso 1963 comenzó con la caída, de uno de los más mentados justicieros. El día 22, Teófilo Rojas, alias “Chispas”, fue abatido por el Ejército en la vereda La Albania, de Calarcá (Quindío). Fue la noticia de  año nuevo, y el comentario de todos en la antesala de un nuevo ciclo también para el fútbol.

El campeonato le madrugó a la afición el 3 de febrero y Millonarios comenzó la defensa de su título empatando 1-1 con América en estadio El Campín. El primer gol de la temporada 1963 lo hizo Orlando Larraz a pase de Rubén Pizarro que entró solo por la banda derecha. El equipo de los diablos rojos empató a través de Marcos Coll, quien recibió libre de marca un servicio de Montanini después de que el argentino eludió varios jugadores del equipo embajador. Esa primera fecha, también ganaron Pereira, Magdalena y Once Caldas.

Una semana después, en calidad de visitante, el conjunto albiazul derrotó a Bucaramanga en el estadio Alfonso López. El delantero argentino Orlando Larraz volvió a hacerse presente en el marcador, y el paraguayo Genaro Benítez concretó el segundo en el minuto 19 de la segunda parte. Sin los refuerzos que habrían de protagonizar en el campeonato fechas después, Millonarios ganó el partido con Centurión, Lombana, Arango, Campillo y Gamboa, los ídolos de la afición bogotana que ya estaban impresos en la galería de los campeones.

Como en el torneo anterior, Pereira volvió a arrancar ganando y en la punta. Pero el 24 de febrero, el calendario del campeonato dispuso que debía enfrentar a Millonarios, y derrotó al azul en un vibrante partido 2-1, con goles de Cabal y Rada. Ese día estuvo en el arco Honorio Casco, y jugaron, entre otros, Ángel Chávez, Elmo Palomino, Nelson Vargas, José Báez, Alfredo Vega, Manuel Manjarrés, Eusebio Escobar y Pedro Díaz. En Millonarios, el gol lo hizo el volante brasilero José Romeiro Cardozo, que debutó ese día mostrando óptimas condiciones técnicas.

Sin embargo, ese día las noticias del futbol volvieron a ser opacadas por las malas noticias en los desafortunados partes del orden público. Durante una protesta de trabajadores de la cementera El Cairo en Santa Bárbara (Antioquia), la fuerza pública arremetió contra los manifestantes con saldo de 11 muertos. La crisis no se hizo esperar y los periódicos no ahorraron detalles para contar lo que había sucedido. El ministro de trabajo Belisario Betancur afrontó debates en el Congreso y las centrales obreras se hicieron escuchar ante el país.

Eran días en los que, a pesar de los intentos de los diarios por dosificar las noticias de la violencia en los campos y ciudades, éstas salían a flote entre los positivos de la fuerza pública resaltados también por la propaganda. El 5 de marzo, el tema elegido fue resaltar la baja de otro de los bandoleros perseguidos. Esta vez Ovidio Orozco Rendón, alias “Venganza”, abatido por tropas del batallón Codazzi. No había día en que la temperatura del país no aumentara por cuenta de la violencia suelta. Sus incidencias golpeaban a pesar del silencio.

En ese alud de malas noticias, el futbol atemperó los espíritus con otras noticias. El 10 de marzo, además de la fecha, incluyó el comienzo de la participación de la selección nacional en la Copa América que se disputó en Bolivia. Mal debut ante Argentina con derrota 4-2, anuncio de un torneo continental que resultó lamentable para los colombianos. El día del debut anotaron Carlos Campillo y Herman Aceros, pero el arquero Senén Mosquera se empacó cuatro. Dos de Roberto Zárate y goles de Mario Rodríguez y Jorge Hugo Fernández.

Cuatro días después en La Paz, la selección fue goleada por Brasil 5-1. El de la honrilla para Colombia lo hizo Delio Gamboa. Ese día tapó Adelmo “Achito” Vivas y repitieron Jaime “Charol” González, Óscar López, Carlos “Copetín” Aponte, Jaime Silva, Carlos Arango, Carlos Campillo, Delio Gamboa, Herman Aceros y Héctor “Zipa” González. Al siguiente encuentro, el técnico Gabriel Ochoa Uribe volvió a Senén Mosquera y se reforzó con dos experimentados en la mitad, Rolando Serrano y Marcos Coll. Pero perdió con el local Bolivia 2-1.

En aquellos días, ni el campeonato mundial ni la Copa América interrumpían el torneo nacional, así que mientras Colombia vivía su debacle en el evento continental, Millonarios daba muestras de que una vez más no parecía tener rivales. El día 17 derrotó a Quindío 3-2 en Bogotá, pero la afición salió molesta del estadio porque después de ir ganando por tres goles en el primer tiempo, en actitud relajada el equipo casi ve el empate. En la siguiente fecha, Millonarios empató con Cali 1-1, y la punta del torneo la tomó Santa Fe con 11 puntos.

Desde Bolivia, los reportes sobre la actuación de la selección Colombia en la Copa América nunca mejoraron. El 20 de marzo, el equipo cayó con Paraguay 3-2 y, en una evidencia de ya no saber qué hacer, Ochoa Uribe incluyó a Joaquín Sánchez, Orlando Marín, Conrado Arango, Gonzalo González, Alonso “Pipa” Botero y Jairo “Niño” Arias. El único punto del torneo lo logró ante Perú 1-1, con gol de Francisco “Bogotano” González. El cierre del infortunado torneo continental fue para acumular una nueva derrota, esta vez a manos de Ecuador 4-3.

La pésima presentación de la selección colombiana después de haber jugado con heroísmo el mundial de Chile, suscitó una larga crítica a la dirigencia nacional, que persistía en el antagonismo de sus dirigentes, intacto desde que nació el profesionalismo en 1948. Esta vez el fútbol no había aportado satisfacción nacional, y el pesimismo no era menor al que se advertía en el país político, dominado por intensos debates sobre la formación de grupos guerrilleros en los campos, auge del bandolerismo y activa presencia de las Fuerzas Armadas.

En los terrenos del fútbol, al cierre de marzo, tras vencer a Cúcuta por 5-0, Millonarios era líder absoluto. No obstante, en las siguientes fechas, el equipo bogotano desentonó y sumó dos derrotas consecutivas: a manos de Caldas en Manizales 2-1, y de Medellín, en Bogotá por idéntico marcador. Por eso cayó al sexto lugar. Sin líder sólido, América, Caldas y Medellín se repartieron el comando de la tabla, escoltados por Santa Fe y Cali. El azul bogotano quedó a distancia, en la antesala de su nueva participación en la Copa de Campeones de América.

Debutó en el torneo continental el 24 de abril con empate ante Alianza Lima 0-0, y como tampoco había concesiones para los equipos que intervenían en este torneo internacional, cuatro días después, en el campeonato local, el conjunto azul venció como visitante al Tolima 1-0, con gol de Óscar Jamardo. Los elogios eran para el proceso deportivo de Once Caldas, a partir de jugadores de casa, como Alonso “Pipa” Botero, puntero derecho, gambeteador, impecable en los centros; Jairo “Niño” Arias, seleccionado nacional: o Gonzalo “Chalo” González, de larga figuración en el fútbol nacional.

El 5 de mayo Millonarios derrotó a Bucaramanga 3-2 en Bogotá, con dos goles de Campillo y uno del paraguayo Joel Cabrera. Espinosa y Otero anotaron por el equipo visitante. Caldas quedó solitario en la tabla de posiciones con 19 puntos, Santa Fe y América escoltando con 17, y el lote de Medellín, Cali y Millonarios con 16.  El domingo 12 hubo clásico, en una semana que se vio estuvo agitada por los anuncios de las Fuerzas Armadas de preservar el orden público a toda costa, con protagonismo particular del general Alberto Ruiz Novoa explicando los alcances de la amenaza guerrillera.

El equipo santafereño saltó a la cancha con Justiniano Montaña, Carlos Rodríguez, Francisco “Cobo” Zuluaga, Carlos “Copetín” Aponte, Ricardo Pegnotti, Wilson Pimentel, Casimiro Marín, Miguel Resnik, José “Pepillo” Marín, Alberto Perazzo y Héctor “Zipa” González. Bajo la conducción del brasilero Olten Ayres de Abreu. Millonarios puso a Pablo Centurión, Luis “Mono” Rubio, Santiago Vulcano, Conrado Arango, Oscar Jamardo, Ricardo “Pibe” Díaz, Joel Cabrera, Carlos Arango, Carlos Campillo, Delio Gamboa y Rubén Pizarro. Desde el banco Ochoa Uribe.    

Ganó Millonarios 2-1, aunque anotó primero Santa Fe con gol de Miguel Resnik en el minuto 36 de la primera parte. A los 9 de la complementaria, un disparo de media distancia de Carlos Arango igualó las cifras en El Campín y, a 12 del pitazo final, Gamboa se inventó una jugada que deshizo la defensa roja y la cedió a Campillo para que anotara. Aunque en el torneo local Millonarios no se detuvo y hasta el 9 de junio siguió ganando hasta acumular 14 puntos, en la Copa de Campeones de América, el 26 de mayo cedió los puntos ante Alianza Lima en Bogotá al perder 1-0.

Esa última semana de mayo, el día 22 llegó la noticia de la victoria del Milán de Italia en la Copa de Campeones de Europa, en final disputada en el estadio de Wembley en Londres, ante el Benfica de Portugal sin Bela Gutmann, o más bien en el comienzo de la leyenda de su maldición. El equipo campeón de Nereo Rocco tenía en sus filas a jugadores que hicieron historia, como Cesare Maldini y Giovanni Trapatoni, magníficos jugadores seleccionados y exitosos técnicos, o el extraordinario Gianni Rivera, que deslumbró al mundo con su talento.

Sólo hasta el 9 de junio Millonarios se apoderó del liderato del torneo. Hasta esa fecha Caldas resistió. Ese día los azules vencieron al Cali en Bogotá 3-2, con gol de Campillo tras robarle un balón a Óscar López y vencer al arquero Miguel Sánchez. Marcarián marcó el empate transitorio a los 29. Con gol de “Cunda” Valencia cerrando la primera parte el verde alcanzó a ponerse arriba, pero a los cuatro de la segunda mitad anotó Benítez en un tiro de esquina protestado por el visitante. A los 21, de tiro rasante, Oscar Jamardo venció al arquero Sánchez.

El 13 de junio, Millonarios cayó 4-1 con Cúcuta, pero el hecho central de la sorpresiva derrota del líder fueron los tres goles del equipo motilón, en los botines del uruguayo José Omar Verdún. Un goleador formado en las divisiones inferiores de Peñarol, que llegó recomendado por Juan Eduardo Hohberg y que resultó siendo un delantero recordado del fútbol colombiano. En Cúcuta jugó entre 1962 y 1969 y marcó 169 goles. También pasó por Medellín, Bucaramanga y Real Cartagena. Hizo 184 goles en el torneo nacional. Es su décimo goleador.

A pesar de la derrota con Cúcuta, la de Caldas con Cali la misma fecha dejó intactos las posiciones de privilegio, y creó expectativa para el domingo 23 de junio que convocó en El Campín a Millonarios y Caldas peleándose la punta. El juego terminó sin goles, pero vio pasar por Bogotá un equipo aguerrido y talentoso con Olmos, Bolla, Márquez, Montoya, “Chalo” González, Sierra, Klinger, Castro, Galarza, Cejas y “Niño” Arias. Paradójicamente, la figura de la cancha fue un manizaleño, pero al servicio de Millonarios, el defensa central Finot Castaño.

Esa temporada 1963 llegó procedente de Quindío y jugó con éxito en Millonarios hasta el final de la década. Ese día 23 de junio también jugaron otros refuerzos como el marcador izquierdo Arturo Solórzano que fue transferido del Tolima, Conrado Arango que había jugado con Caldas y el ecuatoriano Pedro Gando, figura de la Copa América jugada en Bolivia en marzo. Con ellos, los inamovibles Pablo Centurión, Ricardo “Pibe” Díaz, Oscar Jamardo, Carlos Arango, Carlos Campillo, Delio “Maravilla” Gamboa y Rubén Pizarro.

Con 23 partidos jugados, la segunda vuelta del torneo terminó el 30 de junio con Millonarios como líder con 30 puntos. Ese día empató con Medellín 1-1, con goles del debutante brasilero Romeiro y del argentino Debrassi por el visitante. Santa Fe y Caldas quedaron con 29 puntos. La primera semana de julio, hubo doble noticia azul. En el torneo local, venció 8-1 al Tolima, y tres días después, el 7, jugó el partido definitivo de su participación en la Copa de Campeones de América. Pero perdió 2-0 con Botafogo, con anotaciones de Antoninho y Rildo.

Al ser eliminado del torneo internacional, los directivos del equipo resolvieron no presentar al equipo en el partido que quedaba en Rio de Janeiro. Prefirieron pagar una multa de US$4500 y concentrarse en el torneo local, donde se afianzó en el liderato tras derrotar a América 3-2 el domingo 14 de julio. Ese día, debutó en el azul el delantero brasilero José Roberto “Zezze” Gambassi, que hizo dos goles e ilusionó a la tribuna por la llegada de un nuevo cañonero. Pero apenas jugó seis partidos y se marchó, sin que los directivos tampoco dieran explicaciones.

El lunes 22 de julio, Millonarios volvió a perder con su fucú principal en aquella época, Bucaramanga. Solo que aquella vez, el equipo leopardo presentó un plantel inolvidable. El único gol del encuentro lo consiguió el volante Misael “Papo” Flórez, legendario jugador que también pasó por Pereira, Real Cartagena, Junior, Medellín y Cúcuta, pero que en sus 651 partidos como profesional fue básicamente distintivo de Bucaramanga. Ese día también jugaron el “mariscal” Hugo Scrimaglia, Perfecto Rodríguez, y el goleador Ómar Lorenzo Devanni.

Esa noche de julio explotaron petardos cerca del Capitolio y hubo conato de incendios, mientras retornaban los rumores crecientes sobre conspiraciones políticas y movimientos subversivos. Y de nuevo, esta atmósfera cargada de política y milicia fue antesala del clásico capitalino del 28 de julio. Triunfo de Millonarios 3-2 sobre su rival de patio, Con arbitraje del chileno Mario Canessa y tres goles del delantero argentino Rubén Pizarro. Por Santa Fe anotaron “Zipa” González y Alberto Perazzo. Tres días después arrancó la Vuelta a Colombia en bicicleta.

En la primera etapa entre Villa del Rosario y Pamplona, en Norte de Santander, ganó el excampeón pereirano Rubén Darío Gómez, pero poco a poco durante las 16 etapas de la vuelta, despuntó Martín Emilio “Cochise” Rodríguez, hasta alcanzar la victoria final en Bogotá el 15 de agosto. Fue tal la superioridad del nuevo ídolo del deporte nacional, que no solo se impuso en la última fracción entre Girardot y la capital, sino que le sacó 32 minutos en la clasificación general a su inmediato rival, el citado Rubén Darío Gómez. Con “Cochise” coronado, retornó el fútbol.

Ciclismo y fútbol, a pesar de que el país político hervía, y la violencia tomaba nuevas formas. El 30 de julio estalló una bomba en el Salón Elíptico del Capitolio Nacional y a un movimiento de liberación nacional se atribuyó el artefacto explosivo. El primer lunes de agosto, el bandolero William Aranguren, apodado “Desquite”, ordenó el asesinato de 42 personas en el sitio La Italia, en Marquetalia (Caldas). Esa misma semana fue detenido el expresidente Rojas Pinilla y enviado a Tres Esquinas (Caquetá) porque supuestamente organizaba un golpe de Estado.

La crisis nacional era evidente, pero también había lugar para que continuara el show del fútbol. Y el 11 de agosto dejó otro partido para recordar. Ese día, Santa Fe derrotó en el Campín a Tolima por 8-5. Dos goles de Jaime Silva, Alberto Perazzo y “Zipa” González. Los restantes fueron de “Pepillo” Marín y Panzutto. Por Tolima anotaron Edgardo “Kuki” López en tres ocasiones, Bustamante, y uno de los jugadores más representativos del fútbol nacional, el atlanticense Arturo Segovia, que también triunfó con Júnior, América, Millonarios y la selección Colombia.

A finales de agosto, con Millonarios en la punta seguido por Cali, Santa Fe y Caldas, la resolución del torneo parecía destinada, por lo que también hubo tiempo para interesarse en la Copa de Campeones de América que llegaba a su fin. En dos juegos, 4 y 11 de septiembre, el Santos de Pelé y Gilmar, volvió a quedarse con el trofeo, en esta ocasión a instancias del Boca de Argentina, donde brillaban con luz propia desde su recordado volante Antonio Ubaldo Rattín, hasta los estelares Ernesto Grillo, Ángel Clemente Rojas, Alberto González y José Sanfilipo.

El 15 de septiembre jugaron Millonarios y Medellín en Bogotá, y por expresa recomendación, de los directivos del onceno azul, antes del encuentro se rindió un homenaje a la memoria del reconocido periodista Eduardo Zalamea Borda, fallecido 48 horas antes. A sus 55 años, Zalamea se había distinguido como un acérrimo seguidor de Santa Fe, equipo al que dedicó varias piezas de su extensa obra editorial en las páginas del El Espectador. Ese día Millonarios ganó 2-1, con goles de Delio Gamboa y chilena de Rubén Pizarro. Por Medellín anotó Grecco.

Al día siguiente, mientras se disipaban los comentarios del partido que terminó en bronca y la expulsión de Antonio Pécora del Medellín por agresión al ecuatoriano Pedro Gando, la agitación política expresada en armas, volvió a arrebatarse los titulares de prensa. Primero se supo de la muerte, abatido por las autoridades, de Roberto González Prieto, más conocido como “Pedro Brincos”, antiguo bandolero que enunciaba ideas políticas de apoyo al Movimiento Obrero, Estudiantil y Campesino (MOEC), a su vez adepto de la revolución cubana.

Con horas de diferencia, en una operación de rescate del hombre de negocios, Germán Mejía, fue abatido por el ejército el líder guerrillero Federico Arango Fonnegra, que había constituido un foco rebelde en el Territorio Vásquez, zona del Magdalena Medio. El gobierno Valencia insistió en acusar al gobierno de Cuba de fomentar la subversión en el país, al tiempo que señalaba a “Sangrenegra” y “Desquite”, de la ola de violencia en el Tolima, y también a un tal “Tirofijo”, que según el gobierno comandaba un grupo de orientación comunista en el sur del Colombia.

En medio de los apremios políticos y militares, el fútbol siguió brindando tiempo para creer en una nación ajena a la contienda política. A finales de septiembre, con Millonarios encaramado en la punta, y Santa Fe y Caldas dándole pelea, el torneo se fue centrando en Bogotá. Sin importar que, por ejemplo, en una sola noche, la del 24 de septiembre, estallaron 36 petardos en varias ciudades del país. De cualquier modo, el 13 de octubre, con estadio a reventar, Millonarios y Santa Fe entraron a decidir las claves del campeonato.

Si Millonarios ganaba se enrumbaba al título, si lo hacía Santa Fe entraba a la disputa por el máximo galardón. El arbitraje fue del chileno Mario Canessa, y el marcador se abrió al minuto 10, por intermedio de “Pepillo” Marín, con un disparo leve que pasó por debajo del cuerpo de Senén Mosquera. A los 60 segundos empató “Maravilla” Gamboa con gol de cabeza. Pero cuando el reloj marcaba el minuto 31, en lucida jugada personal, “Zipa” González puso en ventaja a los rojos. A un minuto de terminar la primera parte, empató Rubén Pizarro de cabeza.

A tres minutos del cierre de la película, quedó un tiro libre para ejecución de Carlos “Copetín” Aponte. Los comentaristas observaron que Gando le tapó la visibilidad a Mosquera, y en la agonía ganó Santa Fe. Los cardenales se acercaron a los embajadores, pero el equipo azul  mantuvo una cómoda ventaja bien administrada. Además, el 20 de octubre derrotó a Pereira 3-1 y se puso en 53 puntos, cuatro sobre el Cali y siete sobre Santa Fe y Caldas. A la semana siguiente, con triunfo 2-1 sobre Nacional, comenzó a acariciar el título.

Esa tarde pitó el juez de origen japonés y peruano, Arturo Yamasaki y anotaron por Millonarios los exnacionalistas “Maravilla” Gamboa y Carlos Campillo. La fecha fue clave porque Cali perdió 3-1 con Quindío y quedó a seis puntos en la recta final del torneo. El 3 de noviembre, el equipo azul goleó al Unión Magdalena 6-0, y después se dio el lujo de perder con Quindío por la mínima diferencia y el 17 de noviembre con Cali 3-2, pero Santa Fe cayó el mismo día en Bucaramanga 2-1 y desaprovechó la última pausa de Millonarios antes de iniciar su marcha campeona.

Con el título prácticamente en el bolsillo, las últimas fechas se libraron en medio de sonoras noticias en Colombia y el mundo. El 22 de noviembre, el presidente de Estados Unidos, John F. Kennedy, fue asesinado en Dallas (Texas); y en Bogotá, Cali o Barranquilla continuaron los ataques con bombas incendiarias. En medio de esa calentura repartida en primicias, Millonarios derrotó a Cúcuta 4-1 en Bogotá y a Caldas 3-0 en Manizales. Todo quedó listo para dar la vuelta olímpica ante Medellín, el 15 de diciembre. Pero ese día, el poderoso de la montaña lo derrotó 2-1.

La octava estrella llegó el 19 de diciembre contra Tolima. El marcador final fue 4-1, con dos goles de Marino Klinger y dos de “Maravilla” Gamboa. Faltando cinco minutos se lesionó Pablo Centurión, pero la suerte estaba echada. Con 48 partidos jugados, 27 ganados, 9 empatados y 12 perdidos, el equipo de Gabriel Ochoa Uribe volvió a ser campeón. El segundo lugar fue para Santa Fe y el tercero fue Cali. El goleador del torneo fue el uruguayo José Omar Verdún con 36 anotaciones, seguido de Omar Lorenzo Devanni del Bucaramanga con 35.  

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2018-09-28T16:46:55-05:00

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2018-09-28T16:48:23-05:00

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Redacción deportes

Fútbol colombiano

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