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Así me fue en el restaurante Kimi Izakaya

Iba por una experiencia muy japonesa y la encontré (¡qué alegría!)...

Redacción Cromos

14 de marzo de 2017 - 08:33 a. m.
Kimi Izakaya
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...No obstante, este bar de tapas puede decepcionar a los comensales que buscan platos orientales con sabores colombianos.

 

Ubicación: Hotel Bioxury, Calle 83 No. 9-48. Al lado de Cachivaches.

 

1. Ambiente: acogedor, mezcla de tradición y sofisticación, y lleno de pequeños detalles japoneses: el lindísimo mural de un samurai, lámparas de papel inmensas, cubículos hechos de madera y esteras, y utensilios de cocina elaborados en bambú. El único inconveniente es que algunas mesas están muy pegadas; comes con tu acompañante y te enteras del chisme del vecino. 

 

 

2. Sabor: el pescado es fresco; el arroz, pegajoso (como debe ser); las frituras, menos crocantes que las japonesas pero más inofensivas (de Tokio puedes regresar con el paladar destrozado); la carne, suave y sabrosa; las gyosas, ni fu ni fa. 

 

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3. Hay que probar: la entraña americana. Deliciosas tajadas de carne, finamente cortadas, con soya, ajo, wasabi y mizuna (ingrediente emparentado con la mostaza pero parecido a la lechuga).


 

 

4. Servicio: parece que los meseros leyeran la mente: cerraron la puerta de la terraza apenas sentí el chiflón y recogieron la botella de cerveza desocupada justo cuando se terminó. Son atentos, generosos en explicaciones y parecen enamorados del lugar en el que trabajan.

 

5. Un consejo: como los platos son tan japoneses, es difícil imaginárselos y puede perderse una exquisitez porque le impresiona que se llame ‘entraña’ o ‘panza de cerdo’; por lo tanto, pida recomendaciones a los meseros, harán que la inversión valga la pena.

 

Para la billetera: agresivo. Para quedar lleno hay que pedir al menos cinco platos entre dos personas y cada uno oscila entre los $8.000 y los $35.000. Es caro. 

 

Fotos: cortesía.

Por Redacción Cromos

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